jueves, 26 de diciembre de 2019

La Navidad de los jubilados

Clarín



23/12/2019 - 22:03


La Navidad de los jubilados

En el gobierno y fuera de él, el kirchnerismo hizo política con los jubilados. Ahora le toca al revés.



Alberto Fernández con un grupo de jubilados en Casa Rosada.

N de R La Misère Porc:
Es muy lamentable, pero ningún jubilado decente se puede haber prestado pa
ra esta foto. Es más que lamentable, aprovecharse de los viejos, a menos que sean peronchos.


  Ricardo Roa
                                                             Del editor al lector



Son días de compras y de brindis por las fiestas y para pensar y preparar vacaciones. Y días en los que también se cuelan el dólar turista, el impuesto a los bienes personales y las jubilaciones. Ningún brindis por este lado.

La ley de emergencia aprobada de apuro y casi sin discusión tiene eso y bastante más que eso: limpia el terreno para negociar con el Fondo y con los acreedores privados. Por eso suben los bonos y la Bolsa. Sube el blue por las vacaciones y porque es el único dólar disponible.

La mayor polémica del maxi paquete gira alrededor de las jubilaciones: congeló la movilidad, le dio dos bonos a los que perciben haberes más bajos y postergó a la mitad de los jubilados que no cobran la mínima. Debían recibir aumentos en marzo y en junio que juntos redondearían casi un 28%. Recibirán otra cosa y por decreto.

Y si a discriminar a esta mitad la llaman solidaridad, ¿cómo llamar a judiciales, diplomáticos, ex funcionarios y los otros que no van a sufrir ningún cambio aunque cobran jubilaciones de privilegio? Privilegiados. Fernández​ prometió meterse con este tema más adelante. Por ahora, la ley es la ley.

Fernández habló de un sistema desfondado sin decir una palabra sobre las tres millones de jubilaciones y pensiones que Cristina Kirchner otorgó sin aportes o con aportes parciales. Esta es una parte central del problema. Otra: la política de tocar sobre todo los mínimos, que aplicaron Duhalde, Kirchner y la propia Cristina y que derivó en una montaña de juicios contra el Estado. El más famoso es el caso Badaro, que llegó a la Corte y que la Corte le dio la razón.

Cristina después pegó un volantazo y con Boudou de ministro frenó los aumentos por decreto y los ató a una fórmula matemática basada en la inflación, los salarios privados y la recaudación de la ANSeS. Pero el agujero de los lentísimos juicios ya estaba abierto.

La fórmula duró hasta diciembre del 2017 cuando Macri, en medio de cascotazos y del debate del pacto fiscal con las provincias, la cambió por otra no bien ganó la elección de medio término. Fijó dos aumentos anuales automáticos: el 70% por inflación pasada y el 30% por salarios.

Por esta fórmula, fue acusado de hambrear a los jubilados. La plaza del Congreso se convirtió en un campo de batalla con militantes kirchneristas y de izquierda. Las piedras volaban contra policías de la Ciudad que sólo tenían la orden de aguantar. Fue el día en que un ex candidato a diputado nacional por Santa Fe aún prófugo apareció con una escopeta tumbera.

Macri quiso ajustar todo por inflación pensando que la inflación iba a bajar. Pichetto y el peronismo incluyeron el índice salarial pensando que los salarios iban a subir. Ahora Fernández dice que esa fórmula del 70/30 lleva a la quiebra del sistema y busca cambiarla.

Un año antes, Macri había lanzado el blanqueo y junto con el blanqueo la reparación histórica para frenar la avalancha de juicios. Ofreció indemnizar a los que habían hecho juicio y a los que no. Un millón se adhirió. Otros siguieron litigando.

De unos 8 millones de jubilados y pensionados, sólo menos de la mitad, 3, 7 millones, han completado sus años de aportes. 2,8 se sumaron a través de moratorias y un millón y medio cobran pensiones no contributivas. Son, fuera de cualquier discusión, las cifras que marcan la profundidad de la crisis y que marcan un sistema hace rato insostenible.

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