lunes, 18 de noviembre de 2019

Comenzaron a “lavarle la cara” a Lázaro Báez








17 noviembre, 2019


Comenzaron a “lavarle la cara” a Lázaro Báez






Por  
Rubén Lasagno


En el 2016 escribí una columna y casi como con humor dije que no nos sorprendiera si Lázaro Báez volvía a Río Gallegos libre, a disfrutar de su capital oculto, cargando contra quienes “lo detuvieron ilegalmente” y fui más allá al alentar la idea de que se pudiera candidatear a un cargo político y por qué no a gobernador, como fue aquella intentona en el 2011. Santa Cruz da para todo y esto no sería una excepción.

Obvio, en toda esta “predicción” no había nada de sorna; era un planteo posible ante la escasa voluntad de justicia que existe en nuestro país, los jueces cambiantes, panqueques, los tribunales controlados por el poder político y la tambaleante convicción de nuestro sistema defectuoso sobre si hacer justicia de verdad o acomodarse al poder de turno, como sucede desde hace décadas.

Ayer empezó el operativo “Lázaro” y el elegido fue TN (una señal fuera del pool de medios K, por lo tanto más creíble) y el primer actor fue Leandro Báez, el hijo menor. Pretendiendo aparecer algo atribulado, pero lejos de aquella imagen de simpleza que pretendió venderle a los televidentes, el hombre trató de lucir “humilde” y hasta llegó al colmo de decir que “estaba buscando trabajo”. En el piso, en vez de avanzar sobre sus dichos, bastante increíbles por cierto, se hizo un silencio y las cámaras hicieron in-zoom sobre el rostro, para captar sus razgos dramáticos (¿?).

Hoy los medios, consecuentes con su costumbre de “copy y paste”, se ciñeron exclusivamente a replicar como loritos las palabras de quien no conoció el trabajo y mucho menos de realizar el esfuerzo para conseguir fortuna. El hijo menor de Lázaro vivió por muchos años “la dolce vita” entre birra y algo más, montado en cuatriciclos, motos y poderosas camionetas, con una de las cuales ingresó una noche de alcohol al local de Lucaioli en Río Gallegos y su papá corrió a tapar todo con dinero y a los medios afines, solo con una mirada, bastó para lograr el silencio de la prensa adicta.



“Lázaro tiene ahora la última oportunidad de declarar y lo tiene que hacer, porque nos ahorraríamos mucho tiempo del proceso y dolores de cabeza. Él sabe lo que hizo y lo que no hizo. No sé qué está esperando para aclarar las cosas“, dijo su hijo con la mejor cara de “yo no fui”, pretendiendo insinuarle a la teleplatea que el padre “se equivocó” al no aclarar “a tiempo”.

Después trató de voltear el mito de la plata enterrada en campos, le echó la culpa a los medios y reafirmó la amistad de su padre con Néstor intentado aclarar que la relación venía de mucho antes de enriquecerse y que era rico antes del 2003 porque Lázaro “ya era parte de una constructora”.

Claro, no dijo que en los campos no se encontró plata porque ya la habían sacado, dado que los allanamientos fueron preanunciado casi con 6 meses de anticipación; que la “constructora” de la que hablaba es Gotti Hnos a la que fundieron, quebraron y usaron para montar Austral Construcciones SA y que hasta antes de esa fecha Báez vivía en una humilde casa de barrio.

Pero en esta “entrevista” (a medias) fue una pena ver que, por levantar un puntito de raiting, Nicolás Wiñasky se haya privado de lo esencial en un periodista: preguntar a fondo e incomodar a su entrevistado.



Luego Leandro prosiguió haciéndose el desentendido al no comprender “Por qué su papá no habla”, pero más allá de echar alguna sombra sobre Lázaro, lo que intentó fue poner a éste como caja fuerte “de los secretos de otros”, que no lo involucran a él, pero coloca a su padre en el sitial del “amigo de fierro”, ese que se lleva los secretos a la tumba. Nada más alejado de la realidad. Sucede que si Lázaro habla, no solo se lleva puesto a la viuda y sus hijos, sino que se entierra él mismo y a toda su familia. Y si no lo hizo hasta hoy, ahora que todo cambió para su tranquilidad, menos lo hará.

Finalmente atacó sutilmente a los abogados de su padre, indicando que no lo ayudan a salir de la cárcel, con lo cual quedó flotando sutilmente la posibilidad de que “alguien” esté detrás de la maniobra, pero dijo estar seguro que finalmente su padre declarará y no dejó pasar la oportunidad para recordarlo como el único de los detenidos que nunca soltó la lengua, con lo cual confirma que su padre tiene mucho oculto de la justicia.

El acting final de Leandro Báez fue nombrar a su padre con la palabra “papá”, mientras se llenaban sus ojos de lágrimas y la cámara volvía a hacer un primer plano de su rostro, tratando de emocionar al televidente.



El operativo “Lázaro” empezó anoche. Todo estuvo perfectamente preparado. El canal y el periodista a quienes no se les puede endilgar ser K, la entrevista recortada donde se podía respirar el aire condicionado de las preguntas y respuestas, no fue en vivo, elemento sustancial para manejar los recortes en la edición y un elementos clave para hacer más visible la intencionalidad de la familia Báez: lo que no se dijo. Fue mucho más importante lo que omitieron decir, que lo dicho allí, realmente.

No se habló de la vinculación familiar (inclusive de Leandro) en todo el entramado bancario y lavado de dinero; no se habló de los miles de millones licuados en obra pública por lo cual está su hermano preso; Leandro no dijo nada de los viajes por los paraísos fiscales para abrir cuentas y depositar millonarias sumas de dinero (por el contrario lo negó); no explicó las cuentas a su nombre y sus hermanas y todos eso y mucho más, está perfectamente determinado y probado en la causa por la ruta del dinero K.

En definitiva, lo de anoche fue una simpleza más de la burda tarea en la que se encuentra empeñada el principal concentrador de los fondos de la corrupción en la década pasada: quedar libre e indemne. Lo extraño es el medio elegido o en realidad no debe resulta extraño si la estrategia es hacer creíble el acting. Es imposible que en el periodismo crítico haya tantas inocencia, como la demostrada anoche. Leandro sabe que su silencio es crucial para la familia Kirchner y lo de anoche fue un aviso de que si ahora no logra su libertad, podría llegar a comprometer a la viuda y sus hijos.

Pero no lo hizo y no lo hará ahora, cuando sus chances son inigualables. Lázaro pretende volver casi en categoría de héroe y no pierde las esperanzas de desarrollarse en una sociedad como la de Santa Cruz que premia y admira a sus verdugos y los últimos 30 años de la política provincial, son una muestra de ello.

(Agencia OPI Santa Cruz)

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