16/11/13
Hace algunos días, el polémico titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, intentó desligarse de la ausencia de controles, ante el avance desmedido del narcotráfico, argumentando que esa era “una función de Prefectura y Gendarmería”.
Pero ayer, sospechosamente, en un claro intento de lavar culpas, desde el organismo que preside anunciaron con bombos y apellidos que inspectores de la Aduana habían detectado un auto transportando más de 47 kilos de cocaína en la provincia de Formosa.
Cabe recordar que Echegaray, asimismo, fue uno de los principales funcionarios que intervinieron en la elaboración del denominado blanqueo de capitales, la iniciativa gubernamental que le permite a narcotraficantes, tratantes de blanca y ladrones de guante blanco, registrar su dinero manchado con sangre sin darle explicaciones a nadie y sin pagar un solo peso de impuestos. Luego, cuando se produjo el primer vencimiento del programa, Echegaray intentó desligarse, pero ya era demasiado tarde. El daño ya estaba hecho y, para colmo, la iniciativa fue prorrogada. Ahora bien, todo accionar que se emprenda desde este organismo, está sospechado, dado los casos de corrupción que salpican a su titular. Concretamente, entre otras denuncias, Echegaray habría enviado un equipo de peritos a Santa Cruz para dibujar las declaraciones juradas de los Kirchner, con el objetivo de que pudieran “zafar” de la denuncia por enriquecimiento ilícito. De hecho, el peor juez del país, Norberto Oyarbide, terminó cajoneando de la demanda.
Mientras ocurren todos estos escándalos, los esfuerzos de la AFIP apuntan a perseguir a periodistas y empresarios que expresan públicamente sus puntos de vistas contrarios al kirchnerismo. Lo mismo hacen con pequeños y medianos comerciantes, movilizando un aparato cuasiextorsivo del cual también formarían parte bandas de abogados.
La Iglesia reclamó “parar” el avance de las drogas
El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, monseñor Mario Poli, pidió ayer "parar" el avance del narcotráfico al presidir la sexta misa en solidaridad con los excluidos, las víctimas de la trata de personas y las drogas en plaza Constitución.
El prelado hizo una reseña del reciente documento en el que la Conferencia Episcopal Argentina expresó su preocupación por el "flagelo" de las drogas y advirtió que si no se toman "medidas urgentes, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar las mafias" del narcotráfico. "El avance es una realidad cada vez más grave que hay que parar", subrayó Poli al convocar a una jornada de ayuno y oración para el 7 de diciembre por el "drama" de las drogas.
En esa oportunidad "vamos a pedir a Dios que mueva y sostenga los corazones y las voluntades de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de los recursos de la ley, para frenar la perversa y devastadora fuerza de las drogas", concluyó.


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