Miércoles 13 de noviembre de 2013 | 23:47
Por Martín Dinatale | LA NACION
El mundo sigue girando a pesar de que Cristina Kirchner tiene
paralizada a la política exterior de la Argentina. La Cancillería se ha
convertido en un mar muerto que aguarda cualquier decisión o guiño de la
Presidenta que no llega. Pero en las embajadas se siguen tejiendo acuerdos y
diálogos con los países de la región aunque Buenos Aires quede ausente con
aviso.
La Presidenta deberá definir una catarata de temas de política exterior cuando regrese a la Casa Rosada. Pero hay varios ejes temáticos que por su inercia avanzan aceleradamente. veamos:
- El conflicto con Uruguay. Luego de emitir duras amenazas a Uruguay por la decisión de avalar la ampliación de la producción en la pastera de Fray Bentos el canciller Timerman no pudo definir aún su estrategia de presentar una queja formal contra la administración de Mujica en la Corte de La Haya. Sin embargo, la ex Botnia empezó con los programas de producción de pasta de celulosa. "La sangre no llegará al río pero hay que esperar a Cristina", aseguraron varios funcionarios del Palacio San Martín cuando LA NACION los consultó por los planes para presentar una nueva demanda en la Corte de La Haya.
- El Acuerdo UE-Mercosur. El Gobierno se sumergió en una dura pulseada interna para definir la oferta de productos que llevará al Mercosur para negociar con la Unión Europea un cronograma tendiente a dar con un acuerdo de libre comercio. Así, hay una fuerte pelea entre el ministro de Economía Hernán Lorenzino, la ministra de Industria Débora Giorgi, el secretario de Comercio Guillermo Moreno y el canciller Héctor Timerman por la lista de 100 productos que se deberán presentar antes del 30 de diciembre como oferta para un acuerdo Mercosur-UE. Todo está frenado para que la Presidenta tenga la palabra final. Mientras tanto Brasil, Paraguay y Uruguay ya tienen cerradas sus ofertas que llevarán a Bruselas y no descartan que avancen sin la Argentina en negociaciones por un acuerdo comercial con los europeos. Los apura la necesidad de cerrar ese acuerdo antes de que Estados Unidos cierre filas con Europa y deje al Mercosur fuera de juego.
- Diálogo con el CIADI y el Club de París. Un sector del Gobierno liderado por Lorenzino y Boudou se inclina por negociar con el Club de París la deuda de más de 9600 millones de dólares que tiene la Argentina. A la vez, se evalúa la posibilidad de acordar en el CIADI los litigios que tiene la Argentina con al menos tres empresas extranjeras estatizadas. La intención oficial en todos los casos es la misma: recuperar confianza externa y conseguir créditos para cubrir con dólares frescos la caida de reservas del Banco Central. Pero todo está sujeto al martillo final que imponga la Presidenta. En paralelo, los mercados internacionales siguen dando malas señales a la Argentina. España acaba de excluir al país de su mercado de biodiesel; los inversores de países centrales siguen apostando por otros países de América latina (veáse los índices recientes de inversión directa extranjera en Amércia latina de la Cepal) y Estados Unidos junto con otros países europeos ya no pierden tiempo en visitas oficiales a Buenos Aires.
- El acuerdo con Irán. La semana próxima el canciller Timerman viajará a Ginebra para continuar las conversaciones con su par iraní Javad Zarif por el memorándum para avanzar en la causa AMIA. Todo gira en torno a la puesta en marcha de la Comisión de la Verdad y a las garantías que pide el Gobierno para que el juez Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman puedan tomar declaración en Teherán a los cinco iraníes acusados por el atentado terrorista. Como siempre, todo estará pendiente del visto bueno de la Presidenta. Mientras tanto, la DAIA y la AMIA ya tiene preparada una presentación para que la Corte se defina sobre la constitucionalidad de ese acuerdo y en el plano internacional Irán y Estados Unidos avanzan en el diálogo para definir el problema de proliferación nuclear de Teherán.
- Las embajadas pendientes. En su regreso a la Casa Rosada Cristina Kirchner debe definir, entre una montaña de problemas, un tema que parece menor para la política doméstica pero no es pequeño para la diplomacia: el nombramiento de embajadores argentinos en destinos como Francia, la Unión Europea, Alemania, Suecia y Dinamarca, entre otros. Mientras tanto, estas administraciones han dejado de tomar por seria a la Argentina y miran hacia otros países de la región con mayor afecto.

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