domingo, 18 de agosto de 2019

HUMOR POLÍTICO

Clarín


17/08/2019 - 22:31


Euforia en los mercados (de Groenlandia)



El Gato estará un poco aturdido, pero todavía está vivo. Y la política argentina suele tener rulos impensados. Habrá que ver cómo termina esta historia.


Groenlandia. En verano y con sol, la temperatura llega a 5 grados. Es válido vivir allí, siempre y cuando sea por Groenlandia. No para escapar de una patota de autoritarios que vienen escondidos detrás de Tío Alberto. Foto EFE




Alejandro Borensztein


Le voy a decir con sinceridad, amigo lector: yo pensé que acá en Nuuk iba a hacer más frío pero la verdad es que no es para tanto.

El solcito del mediodía, con 5 o 6 grados de temperatura, es muy agradable. Por supuesto, acá en Groenlandia estamos en verano. En invierno se complica un poquito. La temperatura promedio de enero es de 5 grados bajo cero, siempre y cuando pongas el termómetro al mediodía y con sol. Si no, hay que bancarse entre 10 y 20 grados bajo cero todos los días. Y cuando sopla el viento te la encargo. Da un poco de impresión imaginar cuando llegue diciembre. Más o menos, la misma impresión que da imaginar cuando lleguen Cristina y La Cámpora a la Casa Rosada.

Es dura la vida en el Ártico para un argento. Por eso el plan del exilio en Groenlandia habrá que pensarlo dos veces antes de encararlo seriamente. Además creo que aún no llegó el momento. El Gato estará un poco aturdido, pero todavía está vivo. Y la política argentina suele tener rulos impensados. Habrá que ver cómo termina esta historia.

Y de última última última, con Alberto Fernández en el gobierno tratando de demostrarle al mundo que el que manda es él, va a dar para divertirse bastante.

Por eso, lo más sabio es darse una vuelta por acá, ver como es la cosa, no apurarse y volver a la Argentina hasta que esté dicha la última palabra.

Eso sí, para los que están más preocupados y ya quieran asegurarse el alquiler de un bulo en Groenlandia, es mejor venir ahora porque el sol sale a la 5 de la mañana y se pone a las 10 de la noche. Si van a esperar hasta diciembre, después prácticamente ya no hay luz natural y se hace más dificil para evaluar el barrio, las calles, los vecinos, etc.

Además, si finalmente ganan los Fernández, el mercado inmobiliario de Nuuk se va a disparar y todo va a ser mucho más caro. Mejor adelantarse y reservar algo ya. Total, si después el Gato la da vuelta, lo último que te va a importar en la vida es haber perdido la seña.

Si no es en Nuuk, podés buscar algo en Sisimiut o en Ilulissat que son la segunda y la tercera ciudad de Groenlandia. Son muy pintorescas aunque, para la idiosincracia argentina, un poco bajón. Ninguna de las dos supera los 5.000 habitantes. De hecho, según el último censo, en Ilulissat viven 4.658 ñatos. O sea, son menos que los hinchas visitantes que venían a la cancha de Boca cuando estaba permitido y les dábamos 5.000 entradas. Es decir que toda la población de Ilulissat, la tercera ciudad de Groenlandia, entra en la tercera bandeja de la Bombonera, la que da al Riachuelo. Imaginate.

En cambio Nuuk es la capital de Groenlandia y de alguna manera es una ciudad un poco más cosmopolita. Casi 18.000 habitantes. Ya tiene otro color.

Al principio, hasta que encontrás el derpa, te podés instalar en el Hans Egede Hotel en la calle Aqqusinersuaq 1, a pasitos de la calle Kongevej, acá en Nuuk. Está bueno. En el último piso está el restaurante Sarfalik, donde se come muy bien, con toda la vista al mar y a los témpanos. Bellísimo.

Si no querés comer en el hotel podés caminar por el barrio, siempre bien abrigadito, y vas a encotrar varios cafés. Y si no, te quedás en la habitación y te pedís un Glovo o un Rappi, que son todos argentinos recién llegados que andan con las bicis repartiendo pizzas por todo Groenlandia.


La mayoría de estos repartidores, en realidad son los encuestadores argentinos que empezaron a llegar el lunes a la mañana y no paran. Están todos, los de Opinaia (pronosticó 37,6% a 36,4%), los de Reale Dallatorre (37,6% a 35,9%), los de Real Time Data (39% a 38%), los de CIGP (40,08% a 39,56%, miren la precisión en los decimales!!), los de Ideaia Big Data (40% a 37% pero este cráneo le dio 40%... a Macri!!) o los de Giacobbe que le dieron 40% a 38,5%, o sea 1,5% de diferencia, le erró por una coma nomás. No era 1,5%, era 15%.

También están por acá buscando laburo y dando vueltas los de Poliarquía, los de Synopis y hasta los de M&F, dos chantas que se llaman Manucho y Fito pero se hacen llamar Management & Fit para hacerse los finos. Anunciaron 41% a 39%.

La realidad fue 47% a 32%. Punto.

Tratando de dejar las PASO atrás a la espera de las elecciones generales y con la alegría que da mirar el atardecer desde el Café Toqqorfik en la calle Hans Egedesvej del centro de Nuuk, uno entiende el increíble interés mundial que por estos días despierta Groenlandia. Veamos.

Los dos más grandes problemas que hoy enfrenta la humanidad son el calentamiento global y el populismo pedorro. Y curiosamente, ambos fenómenos son la gran esperanza de Groenlandia.

Por un lado, según informó la BBC en julio pasado, la científica danesa Mette Bendixen descubrió que el glaciar Sermek, uno de los más grandes de Groenlandia, se está derritiendo por el calentamiento global y sus aguas bajan turbias hacia el fiordo de Sermilik. La turbidez se debe a que contiene sedimentos arenosos y ya se comprobó que se trata de arena de gran calidad, un insumo fundamental para la construcción que representa el 40% del hormigón con el que se construye todo en este mundo. Y la arena es cada vez es más dificil de conseguir. Groenlandia tendría así una de las reservas de arena mas grandes del mundo. Posta.

Por otra lado, ya sabemos que la posibilidad de que en la Argentina se reinstale el populismo, el otro gran problema de la humanidad, provocaría la mayor inmigración de la historia de Groenlandia. Millones de argentinos huyendo lo más lejos posible y poniendo todo su trabajo y sus recursos para crear una nueva y gloriosa nación. Profesionales, obreros, empresarios, maestros, artistas, deportistas, etc. etc.

La combinación de ambos factores, o sea el calentamiento que hizo aparecer la arena como recurso natural y el populismo que empujaría a millones a poblar un territorio tan vasto, posiblemente haya sido el detonante de la increíble idea de Donald Trump, revelada el jueves por el Wall Street Journal: Estados Unidos quiere comprar Groenlandia. Posta.

En 1946, EEUU le ofreció 100 palos verdes a Dinamarca para comprale Groenlandia (es un país independiente pero forma parte del Reino de Dinamarca). Hoy con 100 palos verdes no te comprás ni a Neymar. Habría que mejorar la oferta. Se habla de 1,7 billones de dólares. Para Dujovne es imposible, pero para los americanos no es nada.

Surgen infinitas preguntas. ¿Fue la avalancha de votos kirchneristas parte del plan de Trump con Groenlandia? ¿Comprarían con los argentinos adentro para que laburemos y paguemos impuestos o ya nos conocen lo suficiente? ¿Dividirían el territorio en Groenlandia del Norte y Groenlandia del Sur con un gran muro de hielo en el medio y nos mandarían a nosotros a la parte norte, la más fresquita.? No sabemos.

Lo que sí podemos saber y pensar es que tal vez no sea para tanto. Quizás sea un error hablar de Groenlandia. Quien te dice, puede remontarla Macri. Puede sacar un plan loco de la galera y ganar Lavagna. Puede ganar Fernández y aún así cerrarle el camino a la batucada neofascista que se esconde detrás de él. O quizás él sea parte de esa batucada. Y en tal caso, ¿Por qué habría que regalarles el país?

Es válido vivir en la bella Groenlandia siempre y cuando sea por Groenlandia. Pero no para escapar de una patota de autoritarios que vienen escondidos detrás de Tío Alberto. Ni por culpa de unos inútiles que no quisieron hacer los acuerdos políticos que el país necesitaba para resolver la crísis de 2015.

El vuelo Nuuk - Buenos Aires son 13 horas. Suficiente tiempo para calmarse y pensarla bien. Groenlandia puede esperar. Hace un frío de la ostia.

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