noviembre 12, 2013
By Guillermo Cherashny
Finalmente, cuando se daba por hecho el retorno de la presidente a sus funciones este lunes, los médicos de la Fundación Favaloro decidieron esperar una semana más y anunciaron también un nuevo examen para el 9 de diciembre próximo. El viernes pasado, cuando la presidente ingresó a la fundación, mostró la cara hinchada, igual que cuando se presentó con la arritmia y el hormigueo del brazo. Esto coincidió con la afirmación del periodista venezolano Nelson Bocaranda acerca de que sufría una parálisis facial leve. La realidad es que el secretismo que rodea a la salud presidencial da para cualquier versión. Desde que no tiene nada y que se trata de un show mediático para generar lástima -lifting de cara incluido- para no mostrase ante al espejo de la derrota electoral, hasta que su situación es mucho más grave de lo que se dice en los comunicados.
Ayer Cristina cumplió cinco semanas de reposo y si regresa el lunes 18 serían 6 semanas. Un tiempo excesivo de convalecencia para una operación de hematoma subdural. La nueva postergación induce a pensar que las complicaciones cardíacas podrían ser de mayor volumen que el admitido. El texto del comunicado oficial de ayer no contribuye a eliminar las suspicacias. “La presidenta Cristina Kirchner estará en condiciones de retomar sus actividades formales el lunes próximo”, informó el secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro. La expresión formales alude claramente a una importante limitación que subsistiría, no se sabe si sólo en lo inmediato o en forma permanente.
Mientras tanto, la realidad económica entra por la ventana y no respeta períodos de reposo. Las medidas tomadas -restringir el crédito local a las cerealeras y la compra de autos de alta gama- tienden a profundizar el cepo impuesto en la primera semana de noviembre del 2011, que fue la causa fundamental de la derrota del 27 O. Todavía no se sabe qué pasará con el turismo al exterior y los gastos con tarjeta de crédito a través de sitios de Internet. Con respecto al turismo al exterior, la presidente sería reticente a limitarlo seriamente. Con orgullo señaló recientemente que Nueva York y San Petersburgo estaban llenos de argentinos. En síntesis, que la Casa Rosada no ataca esa fuga de divisas para mantener el apoyo que le queda en las clases medias altas con vistas a las elecciones del 2015.
Esta estrategia dio resultado en las primarias y las presidenciales del 2011. Si se analizan los resultados de las últimas legislativas, se ve que en la provincia de Buenos Aires, entre los beneficiarios de los planes sociales, ganó Sergio Massa. Un panorama similar se dio entre las clases medias y los trabajadores bajo convenio. El gobierno temería que, si se imponen más restricciones a estas actividades, el gobierno podría perder un importante porcentaje de votos. Es que los argentinos que viajan por todo el mundo lo hacen porque los subsidia el gobierno. Una parte considerable de ellos votó al cristinismo y de ahora en más la pérdida de votos podría ser progresiva.
La resistencia a la justicia sigue
Ayer señalamos que la intención de la nueva mayoría automática que gobierna la Corte Suprema sería tratar de recuperar su imagen, golpeada por el fallo sobre la ley de medios, haciendo que se cumplan las pautas de imparcialidad para la actuación de la AFSCA dispuestas por la misma sentencia. Hoy esa expresión de deseos recibió un golpe durísimo. La Cámara del Apelaciones del Trabajo ordenó que el INDEC reincorporara a Marcela Almeyda, la ex Coordinadora del IPC Nacional cesanteada por Guillermo Moreno. Pero el interventor del organismo, Norberto Itzcovich, le negó la entrada al mismo en un acto de desacato a la justicia.
Se trata de una nueva demostración de que la Casa Rosada está dispuesta a resistir las decisiones judiciales, incluyendo las que intenten limitar su discrecionalidad en la aplicación discriminatoria de la ley a los grupos mediáticos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario