10/11/2013
por CLAUDIO M. CHIARUTTINIPese al desgaste, y gracias a la impericia de la oposición para buscar un mínimo común denominador que le permita un plan de acción básico, la Administración Cristina conserva un poder considerable, y tiene cierta capacidad de maniobra todavía. Ese es el concepto a partir del cual, Claudio Chiaruttini explicó, en su editorial por Radio El Mundo, un escenario bastante diferente al de quienes pronosticaban el descalabro K inmediato, asamblea legislativa ya, etc. etc. Si ese es el futuro, no será de corto plazo.
13/10/2013: Cristina Fernández de Kirchner sale del Hospital Universitario de la
Fundacion Favaloro luego de recibir el alta medica. Foto NA: GUSTAVO FIDANZA/DP
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Una Cristina
Fernández a un cuarto o media máquina. Eso es lo que anticipan desde la Casa
Rosada los que dicen conocer el verdadero estado de salud de la Presidente de la
Nación. Sin embargo, luego del alta neurológica y neuroquirúrgica, las
poquísimas filtraciones que surgen de la Fundación Favaloro no quieren hacer
ningún pronóstico hasta saber el resultado del análisis cardiológico que se le
realiza por estas horas.
Los problemas de salud y los imperativos políticos suelen ir por carriles
muy diferentes. El kirchnerismo necesita que Cristina Fernández vuelva
al ruedo. Poco les importa si es al 80%, 60%, 40% o 20%. Precisan que
la gestión se desempantane, que cesen las internas ministeriales, que se
anuncien la agenda parlamentaria para las pocas semanas que quedan de actividad,
que se defina si habrá o no una movida política para intentar (o simular) una
reforma constitucional y si la Presidente de la Nación intentará buscar otro
mandato, si nombrará un “delfín” o si habrá internas -tal como hizo el
UNEN para elegir al candidato para el 2015-.
Encerrados en su realidad, el kirchnerismo sufre cuando siente
movimientos políticos dentro del peronismo y, más, si son esfuerzos
para poner en movimiento al Partido Justicialista. Saben que la derrota
electoral puede repetirse. Los kirchneristas ya no son el 54%, pero con
35% de los votos asegurados y la oposición desconcertada y sin figura
descollante, todos siguen soñando con 4 años más en el poder. Por eso,
la cuestión política adquiere carácter de lucha por la supervivencia.
Sin embargo, Cristina Fernández no estuvo tan en “reposo”, tal
como hizo trascender la Casa Rosada. Por ejemplo, la Presidente de la
Nación fijó la estrategia y el momento para dar a conocer el fallo de la Suprema
Corte sobre la Ley de Medios Audiovisuales, y habló personalmente con el titular
de la AFSCA, Martín Sabbatella, sobre cómo celebrar el tema.
También fue ella quien ordenó que el secretario de Comercio Interior,
Guillermo Moreno, alias 'Lassie', comenzara la
negociación salarial para 2014. El puntapié inicial se dio esta semana,
cuando se reunieron el titular de la Unión Industrial Argentina, Héctor
Méndez, y el secretario general de la Unión Obrero Metalúrgica,
Antonio Caló, y se dijo que se conversó sobre importaciones de
bienes de capital para el sector metalúrgico.
Y ella dio el guiño para avanzar con la reforma del Código
Civil y Comercial unificado, acción destinada a “pagar” el
inmenso “favor” que le hicieron a Cristina Fernández y al kirchnerismo
el titular de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Lorenzetti, y su
par, Elena Highton de Nolasco: el fallo contra el Grupo Clarín,
habilitando su parcial desguace.
Ya desde antes de caer convaleciente, ella autorizó que se avance en las
negociaciones con los 'holdouts' para que 2 fondos privados
(Fintech y Gramercy) les compren los juicios que tienen contra la Argentina en
tribunales internacionales. Y esas conversaciones las ha seguido
puntillosamente, aunque el Ministerio de Economía sería el encargado de
establecer la estrategia de comunicación de las negociaciones, sobre todo, para
bajar el riesgo-país argentino y el costo de los seguros contra
'default'.
Casi al mismo tiempo, es decir, antes de sufrir el conjunto subdural, ella
impulsó las tratativas para
> descomprimir el frente financiero externo presionando por un acuerdo
con Repsol (que cada vez está más lejano),
> con el Fondo Monetario Internacional por el INdEC (que es sólo
formal),
> con el GAFI por el lavado de dinero (para eliminar cualquier piedra
que frene el ingreso de capitales),
> con el Banco Mundial por créditos (líneas caídas los últimos
años),
> con el CIADI (por casos pendientes) y el Club de Paris.
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