lunes, 4 de noviembre de 2013

¡QUEREMOS LIBERTAD!








04 de Noviembre del año 2013 - 1203

 Voy a tratar sobre el tema de la libertad bajo el régimen tiránico de la izquierda y del liberalismo corruptor y masónico, no de la libertad bajo una Autoridad legítima, justa y católica. Ocurre que estamos bajo una tiranía de izquierda de la cual es cómplice un liberalismo, tan corrupto como la izquierda, y dispuesto a todo para destruir los restos de la civilización cristiana. Ha sido tal el éxito siniestro de estos miserables que más que "restos" podría decirse que lo que queda de esa gloriosa civilización son harapos que apenas se sostienen sobre un esqueleto. 

Hemos llegado a un punto tal en que los católicos que queremos seguir siéndolo, sin plegarnos al modernismo que rige en los ambientes de la Iglesia , ni al Pensamiento Único que domina el mundo político, estamos sometidos a un régimen de esclavitud, de "capitis diminutio" (antigua expresión romana para designar a los ciudadanos privados de sus derechos de tales), humillante, asfixiante y amenazador. 

Contra esa tiranía reclamo LIBERTAD, libertad para ser como Dios manda, para seguir la ley natural, para pensar de acuerdo a la Fe y a la razón, para expresar nuestras ideas sin restricciones ni persecuciones, a conservar nuestros trabajos y que no nos dejen en la miseria, para que nuestros amigos no tengan miedo de hablar con nosotros sobre cualquier tema, sin excluir los religiosos, ni los filosóficos, ni los políticos ni ningún otro. Sin eso, se va cerrando en nuestro entorno un círculo de hierro de soledad, de desconfianza y de abandono, precursor de las rejas de una cárcel. 

Es mentira que vivimos en una "república". Vivimos en una tiranía siniestra y aviesa que disimula su mano de hierro bajo un guante de terciopelo, y eso en el mejor de los casos, porque lo habitual es que muestre las garras metálicas sin pudor y nos oprima sin tapujos. 

Estos tiranos "democráticos" que monopolizan el poder, son hijos putativos de la propaganda descarada, del soborno y del fraude. De ninguna manera son "representantes de la voluntad popular". Ellos son los únicos "libres" porque no hay poder que les impida hacer lo que les dé la gana y pertenecen a lo más bajo que existe en la sociedad degradada en que nos hemos convertido. 

¿Y el clero? ¿Cuántos prelados y sacerdotes quedan que no estén inficionados de modernismo, desde las más altas jerarquías hasta el menos graduado de los clérigos? Los que tienen más poder, no temen a Dios y no les importa violar Su ley y perseguir a los quieren ser fieles, abusando de sus cargos con desvergüenza insondable, como si el infierno no existiera. Los menos potentes tiemblan como cañas al viento frente a la amenaza implícita que viene de lo alto. Y como han pasado más de 50 años desde que este sistema de muerte empezó a imponerse, ya no creen que la Divina Providencia tiene poder para liberarnos. 

Pero debemos liberarnos. Queremos libertad. Quédense con su poder, con sus gobiernos, con sus diarios, con sus empresas, con sus Bancos, con sus placeres, pero déjennos vivir en paz, conservar nuestros pequeños peculios, entrar y salir del país sin aduanas totalitarias y confraternizar con nuestros amigos (si es que todavía los tenemos). 

Los "derechistas" dirán que estoy defendiendo el liberalismo. Falso. Si se toman el trabajo de leer de nuevo el primer párrafo de este artículo verán que he dicho claramente que no estoy reclamando libertad bajo "bajo una Autoridad legítima, justa y católica" sino bajo la tiranía soez y perversa bajo la cual sobrevivimos. La libertad que yo reclamo no es para los libertinos, agnósticos y ladrones, porque estos no sólo ya la tienen sino que, además, tienen el poder. 

Que no digan los hipócritas que queremos “imponer” nuestra Fe y nuestra moralidad. Ellos saben muy bien que no tenemos fuerza ni para detener sus innumerables atropellos. Pueden seguir su fiesta prostibularia sin que podamos oponernos. Sólo se trata de que nos den libertad de vivir con la libertad de los hijos de Dios.   

¿Cómo se defiende esa libertad frente a esta tiranía? De la única manera como se ha defendido siempre una causa justa en una tiranía: uniéndose y organizándose para luchar sin miedo y sin pausa, por todos los medios legítimos a nuestro alcance. 

Si no lo hacemos, veremos cómo lo poco que queda de nuestra libertad se irá perdiendo, poco a poco, como las aguas de un arroyo se pierden absorbidas por un desierto de arena. Primero queda en la superficie una cierta  humedad, luego ésta se torna casi imperceptible hasta que finalmente desaparece. 

Cosme Beccar Varela

La presente nota del Dr. Cosme Beccar Varela es publicada en La Misère Porc, gentileza de su autor.

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