07/11/2013| 10:01
Se trata de la obra pública emblemática de los dos mandatos de Cristina Fernández y que promete aportar un cambio sustancial a la deficitaria ecuación energética nacional. Conseguir un seguro que garantice el crédito es el primer paso para para acceder al financiamiento internacional y es uno de los problemas centrales que vive el Gobierno. Los chinos fueron claros: Néstor y Cristina no ejecutaron casi ninguno de los proyectos que acordaron con el Gobierno chino y en todos los casos utilizaron aseguradoras de ese país. "Hasta que no se cumpla con los acuerdos previos no hay acuerdos nuevo", es la frase repetida por los ejecutivos de ese país.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El Gobierno no consiguió contratar la aseguradora necesaria para cerrar un crédito del Banco de Desarrollo de China por US$ 4.700 millones, destinados a financiar las represas hidroeléctricas de Santa Cruz Cóndor Cliff y Barrancosa, rebautizadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.
Se trata de la obra pública emblemática de
los dos mandatos de Cristina Fernández y que promete aportar un cambio
sustancial a la deficitaria ecuación energética nacional.
Según publicó anoche el sitio 'La Política Online' y reprodujo la
agencia 'OPI Santa Cruz', la
negociación la llevó adelante esta mañana en Beijing el secretario de Relaciones
Económicas Internacionales de la Cancillería, Augusto Costa y su segundo Carlos
Bianco.
Ambos responden a Axel Kicillof y viajaron junto al secretario de Finanzas,
Adrián Cosentino, con el objetivo de destrabar la financiación de la
obra.
Conseguir un seguro que garantice el crédito es el primer paso para para
acceder al financiamiento internacional y es uno de los problemas centrales que
vive el gobierno.
Tal es así que la Agencia Multilateral de Garantías para Inversiones del
Banco Mundial (MIGA), una de las aseguradoras más grandes, ya trabó varios
proyectos de infraestructura en la provincia de Buenos Aires. En todos los casos
Kicillof promete soluciones que no llegan y eso volvió a pasar en tierra
asiática.
En China, contratar una aseguradora es el paso previo a cerrar un
financiamiento con los Bancos. Son todas organizaciones controladas por el
Estado, pero requieren negociaciones independientes y hasta compiten entre
sí.
De traje y zapatillas, Cosentino, Costa y Carlos Bianco no pudieron más que
escuchar las razones de los chinos para no darle avales a la Argentina.
La principal es que Néstor y Cristina no ejecutaron casi ninguno de
los proyectos que acordaron con el Gobierno chino y en todos los casos
utilizaron aseguradoras de ese país.
Como sólo pueden avalar un cupo determinado de inversiones, las
promesas incumplidas les impidieron negocios millonarios.
“Hasta que no se cumpla con los acuerdos previos no hay acuerdos
nuevo”, es la frase repetida por los ejecutivos
chinos.
El desconsuelo de los funcionarios en Beijing era tal que ya hablaban de
suspender otro viaje pautado para diciembre, cuando imaginaban una recorrida por
los bancos.
Es que negociar acuerdos con China es más complejo que conseguir la foto
con el funcionario de turno. Se trata en rigor de negociaciones al menos con
tres patas, que no está coordinadas entre si y cada una defiende sus propios
intereses. Una es con la empresa que hace la obra o vende el material -por
ejemplo vagones de trenes-; otra es con el banco que financia la operación y la
tercera con la aseguradora.
Estas tres patas del acuerdo suelen ser grandes conglomerados públicos,
pero cada una tiene su agenda y en su particular esquema de capitalismo de
Estado, compiten de manera incluso más implacable que en el capitalismo
anglosajón.
La represas Kirchner y Cepernic son por lejos
las obras más ansiadas por Cristina y en junio le fueron adjudicadas a
Electroingeniería, la empresa de Gerardo Luis Ferreyra, amigo de Carlos
Zannini.
Logró ganarle la batalla a Lázaro Báez en un polémico final que destrabó
con una carta de descuento como segunda oferta a un precio de $18.947.00.000,
17,44% menor a la propuesta inicial, que violaba el pliego licitatorio. La
propuesta tenía una carta de intención del Banco de China para financiar la
obra, que no garantizaba que el dinero llegaría ni bien fuera adjudicada.
Para los expertos Ferreyra puso el valor de la obra casi por debajo de los
costos en una clara vulneración del pliego, que sólo permitía la presentación de
propuestas “alternativas” para ser abiertas en caso de que el grupo gane la
licitación y no antes. Fueron los argumentos utilizados por los diputados
radicales para presentar una denuncia ante los Tribunales Federales.
Electroingeniería no estuvo solo. Se presentó en una UTE con la empresa
china Gezhouba, de poco prestigio en su país hasta el punto que fue acusada de
corrupción en Nepal.
Gezhouba mostró su nivel de improvisación al burlar la legislación de su
país, que no permite financiar más de un 85% de un proyecto en cualquier proceso
licitatorio ajeno a un acuerdo entre Estados.
La restricción fue una de las quejas de Sinohydro Group, una de las
empresas más prestigiosas de China que se asoció a Lázaro Báez para adjudicarse
las represas.
Sinohydro Group se ganó su reputación al construir la represa Tres
Gargantas en China, la obra más grande del mundo en este tipo de Centrales.
Gezhuoba no registra antecedente similar.
Aun así, golpeado por las denuncias de Jorge Lanata en pleno apogeo del
caso Fariña, Lázaro Báez perdió el mano a mano con los protegidos de Zannini y
hasta recibió un reto público de Cristina, cuando al momento de presentar el
proyecto pidió que no se quejen por los diarios.
La licitación fue aprobada por el secretario de obras públicas, José López,
en un plazo récord para evitar que el resto de los oferentes tengan tiempo de
estudiar los expedientes y hacer las impugnaciones.
Tras la derrota electoral de octubre, el Gobierno puso manos a la
obra para empezar la obra cuanto antes. Tanta fue la prisa que la
semana pasada el intendente de Calafate, Javier Belloni; firmó un contrato de
obra pública junto a López y representantes de Electroingienería y
Gezhouba.
Fue en ese acto cuando se anunció el viaje de los funcionarios a “firmar el
financiamiento” con los bancos chinos. Nadie aclaró que primero hacía falta un
seguro.
Con las represas millonarias
Electroingeniería buscaba recuperar de una delicada situación financiera, a la
que llegó por la demora del gobierno en pagar las obras públicas y las pésimas
inversiones que arrastra del inicio de su expasión de la mano del
kirchnerismo.
Para pasar de ser una constructora precaria a una de las más grandes del
país, Zannini le facilitó a Elecroingeniería la compra de Transener, una de las
principales transportadoras de energía. Con las tarifas planchadas, hoy es una
chupadora de fondos y no deja casi margen de ganancia.
Mucho más lo son los medios de comunicación que tuvo que adquirir por orden
de Kirchner: Radio del plata y 360 TV, una señal de internet concebida para
ingresar al cable y ni siquiera consiguió meterse en la grilla.
Tanto es el ahogo de flujo de caja que Ferreyra está pensando en colocar
algún tipo de obligación en el mercado local por unos 10 millones de pesos, para
financiar los movimientos previos al proyecto de las represas, como ser el pago
de los pasajes y las estadías en China, la contratación de ingenieros y otros
gastos indispensables.
De hecho, hace tiempo que Electroingeniería venía apostando a un gran golpe
que la saque de su crisis actual. Antes de la licitación de las represas, apostó
fuerte a quedarse con la construcción de una central termoeléctrica en Uruguay
por más 500 millones de dólares, pero quedó descartada en medio de duras
acusaciones y tuvo que despedir a más de 1.000 empleados.

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