diciembre 7, 2013
Granados temería un golpe auspiciado por Berni.
La flamante Ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, permanece ausente sobre la grave crisis de seguridad y Sergio Berni es el único vocero del área. Pero él sólo escucha las directivas de CFK e ignora las opiniones de Capitanich. La crisis policial está demostrando también que el jefe de gabinete tiene en realidad mucho menos poder que el que aparenta.
Uno de los mayores temores que ayer se hicieron sentir en el gobierno es que la escalada de crisis policiales se extienda a casi todo el país. Es que entonces quedaría en evidencia un serio déficit del gobierno: no hay suficientes efectivos de Gendarmería como para intervenir simultáneamente en 15 o 20 conflictos.
El olor que se desprende de los saqueos se hace sentir, por ejemplo, en Nueva York, donde las señales de violencia social serían interpretadas como un serio cuestionamiento a la capacidad del país para cumplir sus compromisos de pago de la deuda pública.
La sospecha
Claro está que la gravedad de la situación no impediría que en el seno del poder la posibilidad de saqueos sea vista como una variable a utilizar. El ministro de seguridad bonaerense, Alejandro Granados, estaría doblemente en emergencia. Por un lado, temería que lo ocurrido en Córdoba se reproduzca en el conurbano bonaerense. Pero además estaría alertado de una probable maniobra para provocar disturbios en su zona, Ezeiza, con el objetivo de obligarlo a renunciar. Este razonamiento estaría avalado por la reciente designación de dos kirchneristas de pura cepa en el Ministerio de Seguridad y la SEDRONAR, es decir, María Cecilia Rodríguez y el cura Juan Carlos Molina.
La versión que alertaría a Granados indicaría que Berni estaría decidido a cerrar el círculo provocando su caída y la designación de un ministro incondicional de la Casa Rosada. Tres días atrás, se detectaron varios grupos que merodeaban en una media docena de countries del conurbano, aparentemente con la intención de saquear.
Granados tuvo un papel destacado en el armado de la futura cúpula del PJ bonaerense. Pero el cristinismo no sería agradecido y estaría dispuesto a prescindir de un intendente al que considera un derechista, para manejarse en cambio directamente con Fernando Espinoza, el intendente matancero que liderará el PJ bonaerense.


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