Señalamos el lunes pasado
que la Corte Suprema tuvo un breve idilio con el cristinismo, a partir
de que dictó la constitucionalidad de cuatro artículos de la ley de
medios audiovisuales el martes 29 de octubre de este año. Pero este
acercamiento duró muy poco a partir de que decidió desempolvar la
reforma del Código Civil y Comercial, cuya comisión redactora fue
integrada por Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y la jurista
Aída Kemelmajer de Carlucci, quienes recogieron la opinión de más de
cien juristas de todo el país. Incorregible, el oficialismo le introdujo
al proyecto 130 modificaciones, muchas de ellas de carácter gramatical.
En varios artículos hubo correcciones que cambiaron la orientación de la reforma laica y secular hacia una legislación que satisfacía casi todas las aspiraciones del Vaticano y de la Conferencia Episcopal Argentina en lo que hace a la fertilización asistida, el alquiler de vientres y nuevas técnicas de reproducción, que contradijeron en un todo las reformas de la comisión redactora. Además, el gobierno le dio al proyecto media sanción en el Senado en soledad, sin el apoyo de la oposición, cuando el consenso era un requisito fundamental para un nuevo Código Civil y Comercial. Y encima se excluyó la responsabilidad civil del Estado para los funcionarios en determinados casos. En conclusión, la Corte Suprema tiene sobrados motivos para distanciarse del nuevo instrumento legal.
Slokar propuso que en los casos de las vacantes que hay en la Cámara de Casación se incorpore a los conjueces K. Pero de nuevo una mayoría aplastante dijo que no, que todo debía seguir como hasta ahora, con las subrogancia de los propios camaristas en funciones. En ambas cuestiones la Corte Suprema indujo el sentido de las votaciones. En definitiva, que el gobierno y la Corte estarían nuevamente en guerra.
Resultó extraño que el matutino Clarín, en una nota sin firma, calificó a Mariano Borinsky como intimo amigo del abogado Diego Pirota, socio del ex subsecretario de la SIDE Darío Richarte, y defensores ambos de Amado Boudou. Esto puede ser cierto, pero esa supuesta amistad no impidió que Borinsky votara por la validez del testimonio de Laura Muñoz, la ex esposa de Alejandro Vandenbroele, cuya nulidad pedía el citado Diego Pirota. En los próximos días, Hornos y Borinsky tienen que decidir sobre otro recurso de la defensa de Boudou como fue pedir la nulidad de la causa por falta de acción, a la cual le dio vía libre el fiscal de casación Javier de Luca. Borinsky sentó doctrina en el sentido de que, si el fiscal desiste de la causa, ésta no debe continuar, pero Hornos está con seguir en contra del vicepresidente y el tercer juez, Juan Geminiani; también entonces el estudio Pirota-Richarte recusó a este último, recusación que decidirán el propio Borinsky, Hornos y Eduardo Righi, que probablemente se inclinarán por mantener al vocal recusado.
A todo esto, ayer se produjo un hecho nuevo, como fue la declaración de Guillermo Reinwick, el cuñado de uno de los Ciccone, quien pasó al régimen de protección de testigos y declaró que Boudou se reunió dos veces con los hermanos Ciccone, lo que estaría demostrando el interés del vicepresidente de la Nación en una estafa al Estado nacional, lo cual complica seriamente su situación judicial
En varios artículos hubo correcciones que cambiaron la orientación de la reforma laica y secular hacia una legislación que satisfacía casi todas las aspiraciones del Vaticano y de la Conferencia Episcopal Argentina en lo que hace a la fertilización asistida, el alquiler de vientres y nuevas técnicas de reproducción, que contradijeron en un todo las reformas de la comisión redactora. Además, el gobierno le dio al proyecto media sanción en el Senado en soledad, sin el apoyo de la oposición, cuando el consenso era un requisito fundamental para un nuevo Código Civil y Comercial. Y encima se excluyó la responsabilidad civil del Estado para los funcionarios en determinados casos. En conclusión, la Corte Suprema tiene sobrados motivos para distanciarse del nuevo instrumento legal.
Una batalla decisiva
Este proceso coincidió con que el gobierno quiere cubrir la retirada de sus funcionaros procesados, imputados o próximos a caer en algunos de esos estados jurídicos. El objetivo en este campo es colonizar la justicia penal, ya que no pudo hacerlo con todo el poder judicial en la fracasada “democratización de la justicia”. Para esto, confeccionó una lista de conjueces de neto corte kirchnerista y trató de digitar en la renovación del Presidente de la Cámara Nacional de Casación Penal, el juez Gustavo Hornos. La Casa Rosada intentó imponer al vicepresidente primero Alejandro Slokar discípulo de Eugenio Zaffaroni y uno de los líderes de Justicia Legítima. Señalamos el lunes pasado que el elegido estaría entre Hornos, algo atípico ya que nunca se reeligió un presidente, o el vicepresidente segundo, Mariano Borinsky. Éste fue electo por amplia mayoría contra Slokar, que obtuvo su voto y los garantistas Ángela Ledesma y Pedro David.
Slokar propuso que en los casos de las vacantes que hay en la Cámara de Casación se incorpore a los conjueces K. Pero de nuevo una mayoría aplastante dijo que no, que todo debía seguir como hasta ahora, con las subrogancia de los propios camaristas en funciones. En ambas cuestiones la Corte Suprema indujo el sentido de las votaciones. En definitiva, que el gobierno y la Corte estarían nuevamente en guerra.
Resultó extraño que el matutino Clarín, en una nota sin firma, calificó a Mariano Borinsky como intimo amigo del abogado Diego Pirota, socio del ex subsecretario de la SIDE Darío Richarte, y defensores ambos de Amado Boudou. Esto puede ser cierto, pero esa supuesta amistad no impidió que Borinsky votara por la validez del testimonio de Laura Muñoz, la ex esposa de Alejandro Vandenbroele, cuya nulidad pedía el citado Diego Pirota. En los próximos días, Hornos y Borinsky tienen que decidir sobre otro recurso de la defensa de Boudou como fue pedir la nulidad de la causa por falta de acción, a la cual le dio vía libre el fiscal de casación Javier de Luca. Borinsky sentó doctrina en el sentido de que, si el fiscal desiste de la causa, ésta no debe continuar, pero Hornos está con seguir en contra del vicepresidente y el tercer juez, Juan Geminiani; también entonces el estudio Pirota-Richarte recusó a este último, recusación que decidirán el propio Borinsky, Hornos y Eduardo Righi, que probablemente se inclinarán por mantener al vocal recusado.
A todo esto, ayer se produjo un hecho nuevo, como fue la declaración de Guillermo Reinwick, el cuñado de uno de los Ciccone, quien pasó al régimen de protección de testigos y declaró que Boudou se reunió dos veces con los hermanos Ciccone, lo que estaría demostrando el interés del vicepresidente de la Nación en una estafa al Estado nacional, lo cual complica seriamente su situación judicial


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