04/12/13
La operación es instrumentada por el carnicero Ricardo Echegaray, titular de la AFIP. Este organismo aumentó del 20% al 35% el recargo por la compra con tarjeta en el exterior y por la adquisición de moneda extranjera para turismo.
Categóricamente, no”, fue la respuesta que hace apenas algunas semanas dio el polémico titular de la AFIP Ricardo Echegaray, cuando se lo consultó si el gobierno K del que él forma parte tenía pensado aumentar el recargo que se le aplica a los argentinos por la compra con tarjetas de crédito en el exterior.
Ayer, finalmente, se puso de manifiesto que Echegaray mintió de la forma más descarada. Se conoció oficialmente que el Gobierno aumentó del 20 al 35 por ciento la alícuota que se aplica para la compra con tarjetas de crédito y débito en el exterior y para la adquisición de moneda extranjera para turismo.
Se trata de una medida desesperada, ante la creciente fuga de divisas y la caída de forma abrupta de las reservas del Banco Central. Así como la situación económica no hizo más que empeorar desde el momento en que CFK aplicó el cepo cambiario, ahora que se decidió profundizar esa medida la Argentina se encamina a ir de mal en peor. Estamos asistiendo, en definitiva, a una suerte de cirugía mayor sin anestesia en materia económica que, en lugar de ser realizada por especialistas con bisturí, es practicada por carniceros como Echegaray, que ha puesto la AFIP al servicio de los más oscuros intereses de la administración K.
El organismo recaudador, entre otras funciones, pone en práctica las órdenes que da Cristina y sus secuaces para perseguir y presionar a toda figura pública que realice algún tipo de opinión crítica al kirchnerismo y, al mismo tiempo, poner contra las cuerdas a pymes con una mochila fiscal cada vez más pesada.
En definitiva, casi todo el peso de las medidas que viene instrumentando el gobierno K, como el aumento en los precios de los combustibles, está recayendo sobre el bolsillo de la clase media. De hecho, integrantes de este sector social, que en muchos casos opta por viajar al exterior ya que vacacionar en algunas zonas de nuestro país es casi prohibitivo por los precios, son los que más sentirán en su bolsillo los cambios dispuestos por la AFIP. Asimismo, son de clase media también los que hace compras con tarjeta por Internet de productos que no se consiguen en el mercado local por las trabas a las importaciones.
Precisiones
El nuevo recargo del 35% fue establecido mediante la resolución general 3550 de la AFIP, publicada ayer en el Boletín Oficial con la firma de Echegaray, que también estipula que a partir del 9 de este mes los bancos serán “agentes de percepción” en las operaciones de venta de moneda extranjera para el turismo.
Hasta esa fecha -otorgada a las entidades financieras para adecuar sus sistemas- quien adquiera moneda extrajera para viajes y turismo deberá pagar el anticipo a través de un volante electrónico de pago (VEP).
Según se indica en la resolución general, la medida se dispuso porque "decisiones de política económica tornan aconsejable extender la utilización de esa herramienta fiscal a la venta de moneda extranjera para gastos de turismo y viajes".
Las principales dudas
- ¿Qué pasa con los paquetes ya comprados?
Desde Visa Argentina informaron que el adelanto impositivo de 35% rige sólo para las extracciones de dinero y compras de bienes en el exterior que se realicen a partir de hoy. Según Visa, la fecha de la transacción es la que define el porcentaje. A modo de ejemplo: las compras realizadas el lunes por Internet en tiendas online fuera de la Argentina tendrían un recargo de 20%; sólo las compras en el exterior realizadas a partir de ayer tendrían una retención de 35%.
Aún quedan dudas por resolver. La Resolución 3450 de marzo de 2013 (que subió de 15% a 20% el porcentaje de retención) establece "la fecha de liquidación de la tarjeta" como la variable clave para saber cuándo deberá "practicarse la percepción". ¿Pero qué significa "practicar la percepción" y cuál va a ser para la AFIP esa "fecha de liquidación"? La fecha de liquidación podría ser el momento en que la deuda con la tarjeta de crédito se convierte de dólares a pesos. Para algunos consumidores, esto se produce automáticamente. En el mismo día en que compran algo en el extranjero, la tarjeta de crédito lo anota en su cuenta traducido a pesos (aunque se los cobre más tarde). Para este tipo de clientes, de liquidación diaria, sería válida la explicación que ofrece VISA: si el lunes compraron en un sitio extranjero por Internet, les retendrían 20%. Si compran hoy, les retendrían 35%.
Ahora bien, hay otro tipo de usuarios de tarjeta de crédito con liquidación mensual. Es decir, que la tarjeta va anotando en dólares su deuda y sólo una vez por mes se convierte a pesos (se liquida). En ese caso, los clientes que el lunes compraron por Internet en el exterior podrían tener una retención de 35%, porque la tarjeta convertiría esos dólares en pesos en algún momento posterior de diciembre, con la Resolución 3550 ya en vigor.
Cuotas
La otra duda que surge, con respecto a las compras en cuotas, es de más fácil respuesta. Según el especialista en impuestos José Luis Ceteri, la AFIP cobra el total de la retención desde la primera fecha de pago o liquidación. Es decir, que si en octubre un consumidor compró a plazos un bien o servicio en el exterior, y aún le faltan 10 cuotas por pagar, no tiene por qué preocuparse. La AFIP ya le retuvo el 20% del total y el resto de sus cuotas no se verán aumentadas ahora.
Cómo descontarlo
Los monotributistas que pagan Bienes Personales, lo pueden descontar de la declaración jurada anual del impuesto (si no pagan Bienes Personales pueden solicitar su devolución a la AFIP). Los autónomos lo pueden descontar de la declaración jurada anual del Impuesto a las Ganancias. Los trabajadores en relación de dependencia podrán obtener la devolución en la declaración jurada anual del impuesto a las Ganancias que hace su empleador. Si estos empleados por cuenta ajena no tributan Ganancias, también podrían solicitar la devolución a la AFIP en la página web del organismo. La realidad es que muy pocas personas, que pagan la alícuota establecida por la AFIP, luego solicitan su devolución, ante el temor de sufrir represalias del organismo recaudador y por la enorme estructura burocrática que se creó, especialmente diseñada para evitar que este tipo de pedidos pueda avanzar.


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