lunes, 9 de diciembre de 2013

SARKOZY NOS DEJÓ UN EPITAFIO CONDICIONAL



Por Cosme Beccar Varela




09 de Diciembre del año 2013 - 1212

 Hace pocos días estuvo en Buenos Aires  Nicolás Sarkozy,  ex - Presidente de Francia, para dar una conferencia invitado por un grupo empresario. Me imagino la penosa impresión que le habrá causado Macri que lo fue a visitar con su cara de no entender nada y sin corbata, y Sergio Massa con una cara similar pero no sabemos si con o sin corbata, porque no sale en la foto de " La Nación" del 28/11/2013, pag. 13. 

Lo importante de esa conferencia de Sarkozy es una frase que confirma todo lo que vengo anunciando desde hace 13 años en " La botella al mar" sin que ello conmueva en lo más mínimo a los habitantes de este país. Esta ignorancia que podría ser perdonada (hasta cierto punto) en las clases más modestas es imperdonable en las clases cultas porque tienen todos los medios necesarios para informarse y se han beneficiado de una enseñanza superior a la de los otros. Además, son testigos de los hechos y sucesos de cada día que confirman mis anuncios (calificados de "pesimistas" para excusarse de tomarlos en serio) y el vaticinio de Sarkozy. No quieren ver, no quieren pensar, no quieren prever y no quiere actuar en consecuencia. 

Sarkozy dijo: "En 30 o 40 años, la Argentina será uno de los grandes países del mundo o va a desaparecer del mapa." (" La Nación", edic. cit.) 

Clarito, corto, tajante, decisivo. Y Sarkozy no es "cualquier tipo", ni un "don nadie" como yo. Es un estadista que gobernó Francia con gran éxito, de una inteligencia notable y que sabe cómo crecen y cómo decaen los países.   No se trata de una opción entre un poco más o un poco menos. Se trata de ser grande o de no ser nada. 

A mí no me cuesta entenderlo y adherir con toda mi cabeza y todo mi corazón a ese presagio que más de un idiota descartará por "tremendista". 

Vale la pena hacer algunos comentarios que ayudarán a quienes lo lean de buena fe a comprender lo que está diciendo el ex - Presidente francés. 

Dijo que tenemos 30 o 40 años para ser uno de los grandes países del mundo. ¿Por qué ese plazo? 

Porque necesitamos por lo menos diez años para que surja una generación de nuevos políticos en el sentido aristotélico de la palabra, para que ellos se unan y se organicen y aniquilen ese cáncer nacional que es la "dirigencia" corrupta e inepta, marxista - peronista, izquierdista, laicista, embrutecida y depredadora. 

Otros diez años para reconstruir todo lo que estos miserables han destruido, empezando por la educación de los niños y jóvenes, hoy intoxicados por el agnosticismo, el laicismo, la sensualidad sin freno y encandilados por los "héroes" de la plata fácil robada sin rubor y sin castigo; siguiendo por la modificación de los hábitos sociales igualitarios, demagógicos, perezosos, despreocupados del bien común; luego la restauración de una Autoridad Justa (no del Estado, invento totalitario necesariamente caro y obstruccionista), y para no prolongar excesivamente la lista de las llagas que cubren todo nuestro cuerpo social, deberemos restablecer la posibilidad de progresar con base en el mérito auténtico y no en las combinaciones masónicas que promueven únicamente a los peores a cambio de que ellos estén dispuestos a actuar siempre de acuerdo con sus siniestras consignas. 

El resto de los 10 años son suficientes para convertirnos en uno de los "grandes países del  mundo", porque tenemos recursos naturales maravillosos, un pueblo pacífico, inteligente y trabajador, cabezas privilegiadas y sobre todo, la ayuda de Dios que se derramará sobre nosotros como una lluvia benéfica apenas nos decidamos a abandonar nuestra vil apostasía para volver a querer lo que Dios quiere. 

Por lo que veo, la obra de los primeros diez años ni siquiera ha empezado ni hay miras de que empiece. Los mejores (o mejor dicho, los menos malos) están tan por debajo de lo que podría ser el principio de un comienzo de un prólogo de una introducción a un inicio de generación de una nueva clase dirigente justa y organizada,  que es casi imposible pensar que ello sea posible. 

En cambio, la "dirigencia" corrupta e inepta, que habría que aniquilar como segunda etapa de la tarea, empezando por acabar con esta tiranía obscena y descarada, está más fuerte que nunca y se ríe de nosotros incentivando la rebelión de las Policías que cesan en su deber de custodiarnos, al tiempo que los políticos desarman a los civiles honestos que quedan librados a su triste suerte, mientras los jueces, prevaricadores y cobardes, mantienen a 1.000 argentinos secuestrados, condenan al que tiene un arma para su defensa propia, pero liberan a los ladrones y asesinos por la simple vía de no hacer nada para castigarlos. 

Así las cosas, según anuncia Sarkozy,  en unos 30 o 40 años la argentina desparecerá. Eso no quiere decir que desaparecerá este pedazo de tierra que está en el extremo del Sur de América, sino que desaparecerá como unidad cultural y política y sus habitantes dejarán de ser ciudadanos libres de una nación soberana para pasar a ser una recua de esclavos de otros países más serios y responsables. Chile y Brasil, probablemente, nos absorberán cada uno por su lado. 

¿Ud. quiere eso? Entonces siga haciendo o no haciendo lo mismo que ahora. Si no lo quiere, no tiene  más remedio que empezar a pensar y a actuar de una manera distinta, más o menos como trato de explicarlo en este periódico desde hace 13 años. 
Cosme Beccar Varela   

La presente nota del Dr. Cosme Beccar Varela es publicada en La Misère Porc, por gentileza de su autor.

1 comentario:

  1. Cuando pienso nuestro país en 50 años mas, desgraciadamente pienso en Haití.
    Ellos también tuvieron un pasado prometedor,pero no supieron ver su futuro
    Elba

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