martes, 3 de diciembre de 2013

Dólar y reservas: pronósticos para todos los gustos



Martes 03 de diciembre de 2013 



 Por  | LA NACION


 
Mientras el gobierno de Cristina Kirchner ha iniciado su nueva etapa tras la derrota legislativa y la licencia presidencial por enfermedad con una llamativa tensión entre algunas señales de cambio y otras de continuidad, en el ámbito económico se advierte una división entre quienes se muestran moderadamente esperanzados frente a las medidas gubernamentales y quienes, por el contrario, exhiben un rotundo escepticismo.

Hay un clima positivo ante la decisión del Gobierno de acordar el pago de una compensación a Repsol por la expropiación de sus acciones en YPF. También por los avances para solucionar algunas disputas por reclamos de inversores extranjeros contra la Argentina en el Ciadi y por la voluntad de generar un acercamiento con los fondos "buitre" y con el Club de París por la deuda del Estado argentino.

Hay bastante consenso en que los cambios resultan, por ahora, insuficientes y en que deberían tomarse medidas de fondo

Sin embargo, también hay bastante consenso en que los cambios resultan, por ahora, insuficientes y en que deberían tomarse medidas de fondo. Del mismo modo, es inocultable la preocupación ante el hecho de que en el mes en que se registraron los más importantes cambios en el gabinete ministerial de los últimos años, las reservas del Banco Central pasaron de 33.446 millones de dólares a 31.100 millones, registrando una caída de 2346 millones.

Tal es la conclusión a la que puede arribarse recorriendo distintas opiniones de analistas económicos y centros de estudios especializados.

Uno de los datos más novedosos de la estrategia económica oficial es la aceleración de la devaluación del peso en el mercado oficial de cambios, donde ayer el dólar cerró a 6,16 pesos, cuando a principios de noviembre se cotizaba a 5,91 pesos. Esta política cambiaria, que se profundizó con la llegada de Juan Carlos Fábrega al Banco Central, en conjunto con fuertes ventas de bonos propios y de la Anses, ha logrado descomprimir el mercado informal del dólar y reducir la brecha cambiaria a menos del 50 por ciento, por primera vez en mucho tiempo.

Las ventas de bonos por el Estado han hecho que algunos inversores que habitualmente se avalanzaban sobre el dólar "blue" se orientaran a adquirir divisas a través del mercado de títulos públicos, comprando bonos en pesos y vendiéndolos en el mercado internacional, haciéndose de dólares a la cotización del llamado "contado con liquidación", que en los últimos días bajó sensiblemente y ayer cerró a unos 8,35 pesos.

Sin embargo, para los expertos del Banco Ciudad, esta nueva estrategia oficial "trae necesariamente aparejada una mayor pérdida de reservas". Esa opinión se basa en que la idea explícita del Gobierno de acelerar la devaluación del peso respecto del tipo de cambio oficial "incentiva a retrasar la liquidación de exportaciones, acelerar el ritmo de importaciones y cancelar pasivos en el exterior, acrecentando la sangría de divisas a corto plazo".

En igual sentido, el economista Ricardo Delgado, quien actualmente integra los equipos de Sergio Massa, sostiene que la Argentina debe tener "un dólar único", en tanto "tener un mercado desdoblado es como estar tapando el sol con la mano".
Otro economista habitualmente crítico hacia el modelo kirchnerista, Agustín Monteverde, considera que "los días van pasando y las medidas tomadas son mínimas frente al tamaño del desafío que se enfrenta". Entiende que el Gobierno está "en un callejón sin salida", ya que "si defiende las reservas, se le puede parar la actividad económica, mientras que si quiere inyectar más dinero a la economía, se le dispara aún más la inflación y se profundiza el atraso cambiario".

El economista de Fiel Daniel Artana juzga que "un rápido repaso de los problemas de la macroeconomía argentina muestra que los cambios han sido insuficientes". 

Diagnostica que "la economía padece de un problema fiscal, con un déficit genuino de la Nación y las provincias que apunta al 5% del PBI en 2013, y que en su mayoría se financia con emisión monetaria y uso de reservas internacionales". Además, considera que hay problemas notorios de precios relativos y atraso cambiario, "cuya corrección requiere que en el futuro los costos laborales aumenten mucho menos que el tipo de cambio oficial", y los subsidios a la energía y el transporte, que explican buena parte del deterioro en las cuentas externas del sector.

Es inocultable la preocupación ante el hecho de que en el mes en que se registraron los más importantes cambios en el gabinete ministerial de los últimos años, las reservas del Banco Central pasaron de 33.446 millones de dólares a 31.100 millones

Según Artana, atender esos problemas "requiere de la pata ortodoxa de cualquier programa de estabilización, que debe incluir una mejora apreciable en las cuentas fiscales, de modo de reducir la dependencia del Tesoro del financiamiento del Banco Central". A su juicio, los anuncios en este frente han sido hasta ahora sólo "cosméticos" y avanzar más requeriría que por primera vez en muchos años se utilice capital político para atender problemas económicos.

Llamativamente, el ex titular del Banco Central Rodolfo Rossi, un economista de extracción liberal y habitual crítico de las políticas kirchneristas, es el más optimista frente a los cambios producidos por el Gobierno. Entiende que las autoridades son conscientes del problema de la caída de las reservas y que "por la necesidad angustiante, están haciendo una gestión más razonable".

Rossi se declara partidario de la política de devaluación progresiva que está aplicando en las últimas semanas el Banco Central y cree que si se aplica junto a una "política de fijación descendente de inflación anual", para la que será clave la moderación en las negociaciones salariales, la caída de las reservas debería atenuarse y producirse una estabilización. "Si se reduce el gasto público por la vía de una disminución de los subsidios y hay una paulatina apertura de la economía argentina hacia el sector externo, podríamos ser un poco más optimistas. La confianza no se obtiene de un día para el otro, pero estamos mejor rumbeados que antes de la enfermedad de la Presidenta", concluye.

Finalmente, Rossi pronostica para fines de este año un dólar oficial a 6,35 pesos. Para fines de 2014, lo ve cercano a 8 pesos, con una brecha del 30 al 35% respecto del "blue", si se hacen las cosas bien. En cambio, Monteverde predice que el kirchnerismo seguirá teniendo problemas de "stress cambiario" y de reservas hasta el último día de su gestión.

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