jueves, 5 de diciembre de 2013

Del “granero del mundo” a la gran caída de los molinos harineros







05/12/13 - 22:25hs



Un círculo vicioso de problemas productivos se viene generando con uno de los  históricos productos argentinos, que en lugar de ser un círculo cerrado pareciera que -como cada vez la situación es peor y más compleja por múltiples motivos- en realidad formaría una espiral donde se está cada vez peor. Se trata de la comercialización del trigo y la producción de harina. 

Un primer factor, son las complicaciones con el clima: golpazos de sequías e inundaciones que muestran cada vez más el deterioro de la naturaleza. Pero además de esta subjetiva cuestión, también podemos analizar una política económica que no coopera con el sector. 

Los empresas denominadas "molinos harineros" son uno de los sectores en mayor riesgo en el país, estos se nutren de los productores trigueros. Con 200 años de historia, en un momento fueron la "panacea", sobretodo de algunas zonas bonaerenses o provincias del centro del país, como Córdoba, Santa Fe.

La política económica del gobierno nacional marca y decide cuánta cantidad de trigo se puede exportar, y cuánto debe quedar para el mercado interno. En un principio, con la cancelación que ordenó Guillermo Moreno de las exportaciones trigueras, parecía que el negocio harinero iba a ser un éxito; pero pronto eso se volvió en contra, debido que el cierre del mercado externo desalentó la producción, derrumbó la oferta e infló los precios. 

Mientras que en 2012 se produjeron 5,3 millones de toneladas de harina para el mercado doméstico y se exportaron 1,2 millones de toneladas, este año se estima que se volcarán a lo interno 5,2 millones de toneladas y se irán al exterior solo 400.000 (un tercio). A menor ganancia de las empresas, también es déficit para el gobierno por las retenciones que no recibirá. 

El viejo chacarero que amaba la cosecha dorada hoy planta soja o arrienda el campo para subsistir

Desde el comienzo del kirchnerismo vivimos una época de "sojización", donde el Estado propone este tipo de producción y con las ganancias a corto plazo que tiene este grano, sucede que cualquier productor chico o mediano no duda en abandonar sus eternas cosechas de trigo todos los Diciembres, y avanza con una plantación de soja donde la ganancia es en dólares, sin pensar la destrucción del suelo que ella provoca. O, en el peor de los casos, directamente le arrienda el campo a una empresa que va a sojizar, y el tipo vive muy cómodo de la renta y ya ni él ni sus hijos trabajarán en el campo. 

Al haber menos trigo en el país, también se genera un tipo de inflación en el precio cerealero que esto desemboca obviamente en el precio de la harina, y de los productos que de esta surgen. "El trigo está subiendo de precio todos los días y no se consigue", afirma un empleado de un molinero pequeño. 


Sucede también que las grandes empresas multinacionales tienen bastante oligopolizado el mercado: Cargill, Lagomarsino y Molino Cañuelas centralizan la gran mayoría de la compra de trigo y de la producción de harina. 

Las distancias complicaron históricamente a los molinos, hoy más todavía: la gran mayoría de la producción de trigo surge en el sudeste bonaerense; pero si un molino harinero de Córdoba necesita materia prima, sus gastos en transportes y fletes para buscarla son mucho más caros hoy en día a causa de la inflación (gasolina, peaje, repuestos de camiones, costo de vida en general).

La menor oferta de trigo provocó que los molinos tuvieran que pagar US$ 750 la tonelada de trigo que en el mercado internacional costaba US$ 250. "Por eso la harina llegó a valer casi $ 400 la bolsa de 50 kilos; pero ya eso se normalizó y se ubicó en los $ 250. 

La Argentina exportaba principalmente a Brasil y Bolivia, pero también a otros 20 destinos que ahora quedan en manos del principal competidor Turquía, y del segundo exportador mundial, Kasajistán. La industria harinera espera recuperar el tercer puesto en 2014 y pelear por el primero en 2015. Pero mientras se continúe con una política que desalienta la siembra de trigo, ese objetivo seguirá lejano (mientras que la media histórica de producción triguera en el país es de 14 millones de toneladas, este año solo se cosecharán alrededor de 8 millones)

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