martes, 21 de abril de 2020

Los idiotas y abusivos no tienen ideología







20 abril, 2020


Los idiotas y abusivos no tienen ideología






Por  Rubén Lasagno



Albert Einstein dijo “Dale al hombre poder… y lo conocerás realmente”. Y eso vale para todo. El poder es tan enorme desde el que detenta un presidente hacia la sociedad, como del portero sobre los consorcistas, el guardia cárcel con un preso o el empresario con sus empleados. En todos los órdenes de la vida se ejerce el poder y es precisamente lo que vamos a describir aquí cuando ese mismo poder conferido (porque se trata de funcionarios electos) se ejerce abusivamente pero, por sobre todo, aplicado de manera estúpida, extravagante e irrazonable, propio de a quien se les van cerrando las neuronas a medida que avanza el empoderamiento que le dio la sociedad, en este caso, a través del voto.

El jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Larreta, la estrella caída de Cambiemos, decidió ejercer ese poder y determinó, seguramente junto a sus asesores y ministros que tal vez no lleguen a ser científicos como los de Alberto Fernández, que para “cuidar” a las personas de riesgo, se estableció la prohibición de salir de sus casas a personas de 70 años.



Para ello, el septuageniario (a quien además de discriminarlo lo tratan como un ser inhábil) debe obtener una autorización para circular, decisión que arbitrariamente queda en manos de un funcionario de la última línea, quien decidirá salomónicamente y a su total antojo y sin ningún rigor, quien sí y quien no, otro escalón del poder asumido por alguien que, como Larreta, se siente por encima de la condición de los solicitantes que lo ven a ese funcionario de cuarta, como un juez que los puede condenar al exilio o liberarlo, de acuerdo a su estado de ánimo.

Y acá viene los inaudito, insólito y típico del hombre definido por Einstein que se conoce cuando se le otorga algo de poder: la decisión del gobierno de la ciudad fue sancionar al infractor (léase: Hombre o mujer de 70 o más años que camine por ahí sin la autorización respectiva) con multas y tareas comunitarias. 


Tuvieron que dar marcha atrás. Obvio, una estupidez de este tipo lo obliga a reflexionar hasta al más idiota. Aunque el Jefe de Gobierno confirmó que la prohibición de salir de los septuagenarios, sigue vigente.


“No los vamos a multar ni a controlar: los estamos cuidando y los estamos acompañando, brindándoles ayuda para que no les falte nada”, explicaron en un comunicado desde el gobierno de la Ciudad, dando marcha atrás ante el público rechazo social que tuvo la medida. 


La reflexión que nos cabe es, ¡menos mal que los están cuidando y acompañando!; ¡cómo sería si tomaran a los hombres y mujeres de 70 o más años como entes sin derechos o lo que es peor: como material humano descartable!.


Gracias a los pataleos del Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino y la enorme ola de rechazos, el gobierno de Larreta retrocedió sobre sus pasos con esta infamia, explicando, como publicó Infobae, que “Esta es una medida disuasoria, porque en esta pandemia lo más recomendable es que se queden en sus casas. Si encontramos en la calle a un adulto mayor sin el permiso le vamos a pedir que vuelva a su casa, solo eso”, dijeron los sinvergüenzas del gobierno de la Ciudad, después de haber escrito un adefesio reglamentario al mejor tipo de la dictadura china.


De acuerdo a los datos vertidos por el medio, en la Ciudad de Buenos Aires viven más de 650.000 adultos mayores de 65 años, de los cuales cerca del 70% vive solo en hogares monogeneracionales (donde todos los convivientes tengan más de esa edad). Los que tienen más de 70 años y necesitarán el permiso son 490.000, indican la estadísticas.


Con la excusa de “cuidarlos” Larreta y sus mentes brillantes, les ponen a los viejos la carga adicional de tener que sacar “autorización” cada vez que deban asomar a la calle, lo cual hace que cada día, deban revalidar el permiso, algo que para muchos es y será una misión imposible.


“De las muertes por coronavirus, 8 de cada 10 son adultos mayores. No podemos ponerlos en riesgo. Insisto: tenemos que cuidarlos”, enfatizaron desde el Gobierno porteño y por tal motivo para desalentar que salgan a la calle pretendían aplicarle “multas” y exigirles “trabajos comunitarios” (¿?).


Insisto: esta decisión (la de sancionar a los viejos) que por ridícula debieron rectificar, pinta de cuerpo entero el concepto de la frase de Einstein, pero más allá de eso, muestra que la precariedad conceptual, humana y de razonabilidad que tiene nuestra clase política, excede las ideologías, los partidos y las camisetas políticas: es inherente a la clase gobernante, inmersa en la improvisación, la falta de rumbo, de ideas y de proyectos para aplicar en una crisis cualquiera y mucho más en una pandemia.

Solo un idiota y abusivo puede reglamentar un castigo para una clase etaria llena de problemas per se, producto de la mala administración de esos propios gobiernos que mantienen jubilaciones paupérrimas, obras sociales devastadas, sistema de salud diezmado, una administración gubernamental burocratizada y un sistema bancario vetusto.

Es poco digno para el hombre y la mujer que trabajó toda su vida, seguramente para mantener a más de 4 vagos que hoy deciden sobre sus vidas, que un gobierno como el de CABA, pero que puede ser cualquiera, el nacional, provincial o municipal (porque estas cuestiones se deciden en conjunto), no tenga la mínima sensibilidad y abunde en ellos la falta de criterio básico al momento de instaurar esta especie de “Toque de queda” para el segmento más vulnerable de la sociedad, el más indefenso, el que en este país está prácticamente fuera del sistema y los pocos que aún están adentro, el sistema no lo contiene.


Solo a un idiota y abusivo se le puede ocurrir “multar” a un abuelo, por transgredir la cuarentena sin tener en cuenta, por ejemplo: que es el segmento de la sociedad con menor capacidad económica, que son los más afectados en su salud, que muchos no se pueden valer por sí mismo y otros están solos y no tienen a nadie quien los atienda y se movilicen por ellos. Es una estupidez excesiva para un funcionario público querer aplicar una multa a un hombre mayor, por incumplir una “norma”, aún argumentando que es en beneficio de ellos mismos. Es una falta de respeto, de poca conciencia ciudadana y humana; es transgredir el límite de la coherencia para caer en el abuso de poder; es demasiada inutilidad por parte de un funcionario público para no tener consecuencias. Y más allá de la corrupción que Larreta intenta hacer ver que limpia de su gestión con aquellos que se quedaron con los sobreprecios de las compras, a quienes seguramente les tendrá preparado otro lugar, porque a los propios se los defiende, al mejor estilo K, tendría que echar a los burros que firmaron esta barbaridad y en todo caso, tendría que ver si él mismo (Larreta) no debería dedicarse a otra cosa en vez de gestionar un gobierno donde tiene la responsabilidad de velar por la salud y la vida del pueblo.

Pero si lo anterior parece execrable, solo a un idiota y abusivo (además de burro) se le puede ocurrir pensar que a un hombre de 70 o más años que vulnere la orden de cuarentena, se le puede obligar a hacer trabajos comunitarios (¿?).


Nos preguntamos que pasa por la cabeza de Horacio Rodríguez Larreta a la hora de firmar este tipo de resoluciones que van contra la mínima lógica. O tal vez necesite que alguien le explique lo contradictorio y sin sentido que tiene, penalizar a un hombre de 70 años (o más) porque salió de su casa, precisamente, ¡¡ y mandarlo a hacer trabajos comunitarios!!, como si se tratara de uno de los tantos chorros que habitan en las villas de CABA, quienes estoy seguro no tienen ningún problema para circular.

¿Qué pretende Larreta? ¿Qué un hombre o una mujer vaya a trabajar a una ONG, tal vez limpiar el edificio de algún organismo del gobierno de la Ciudad o ayudar en algunos comedores?.


Dieron marcha atrás con las penalidades, pero dejaron en firme el encierro de facto de la gente mayor con la excusa de “cuidarlos”. Hoy, en las primeras horas de la medida recibieron 5.100 llamadas y el 147 al que cada abuelo debe llamar está colapsado. Como es obvio; en la Argentina se toman las medidas primeros y después vemos… como siempre,
 improvisaciones y ensayo de prueba y error. La inutilidad y la improvisación siempre tiene padres, no importa qué color político ostente el inútil. 

(Agencia OPI Santa Cruz)



N de R La Misère Porc:

Como siempre, EXCELENTE la nota del Sr. Periodista RUBÉN LASAGNO y muy especialmente en esta ocasión, que nos la ha dedicado, a nosotros ; "Los Adultos Mayores", que traducido al idioma de los KKs, sería :"Viejos de Mierda" o bien "Buitres y Caranchos", que tardan en morirse y joden, creyendo que la ANSeS es de ellos, porque "aportaron toda su vida de trabajo" y no saben que los Fondos de la Anses, es dinero para ser utilizado por los gobiernos de turno, para hacer DEMAGOGIA y tirarle unos pesos a los vagos de siempre y pendejas calentonas con críos en brazos, para que los sigan votando indefinidamente. 

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