martes, 28 de abril de 2020

De nada vale estar aislados...







28 abril, 2020


De nada vale estar aislados si el gobierno provincial trae cinco vuelos, micros con gente de Ecuador y no hace los mínimos controles







Por  Rubén Lasagno



Alrededor de 1.200 personas oriundas de Santa Cruz llegaron a la provincia durante este mes con cuatro vuelos que llegaron a Río Gallegos y uno a El Calafate más los micros que trajeron “repatriados” (como les gusta decir al gobierno) incluyendo personas que provienen de Ecuador, zona roja si la hay, en realción al coronavirus. Esto, sin contar el estallido de positivos en Caleta Olivia, un colador sanitario que el intendente Fernando Cotillo simula controlar, pero la incapacidad para actuar en evidente y se observa en los resultados.

Mientras la gobernadora, su equipo de gobierno, el intendente de Caleta Olivia, Fernando Cotillo, Pablo Grasso en Río Gallegos y el intendente de El Calafate Javier Belloni actúan para la tribuna prohibiendo todo tipo de actividad para los ciudadanos, alientan el encierro y hasta eluden adherir al DNU de Alberto Fernández sobre las salidas para esparcimiento, planifican, permiten y deciden traer 1.200 personas que deberían estar cumpliendo la cuarentena en el lugar donde estuvieran, como les ha pasado a muchos argentinos a quienes, el propio gobierno nacional, les ha comunicado que no pueden ser movilizados debido a los peligros que implica el contagio de las zonas más afectadas por el coronavirus.

Fuentes del propio gobierno, alertaron a esta Agencia de que esta decisión de traer gente de otros lugares (Buenos Aires y el exterior), no responde a una “actitud solidaria” del gobierno ciertamente, sino a la necesidad de “traer a la provincia mucha gente de ellos mismos”, que de otra manera no podrían movilizarse. “Hay que leer la lista de los pasajeros para conocer por qué se tomó la decisión de hacer esta movida masiva de gente, poniendo en riesgo a la población de Santa Cruz”, dijo nuestra fuente que prometió conseguir los nombres de quiénes fueron embarcados.

La fuente afirma que en el contingente de “repatriados” se va a encontrar gente vinculada al gobierno, a funcionarios, familiares, estudiantes, amigos y todo tipo de apellidos vinculados a la política y a la parte empresarial, entre otros. “Sin la decisión de despachar estos vuelos por parte del gobierno y de recibirlo por parte de El Calafate y permitir entrar por Caleta Olivia y Río Gallegos, nada de esto hubiera pasado”, se nos dijo, a la vez que la alta fuente consideró que “se desmadró todo” y “se perdió el control”, temor que ahora preocupa al área de Salud y al Ministerio de Gobierno.

En un estado de coherencia política y sanitaria, no se tendría que haber autorizado el ingreso a la provincia de 1.200 personas. Es como abrirle las puertas al coronavirus, más aún teniendo en cuenta la falta de controles y la vulneración de protocolos de manera permanente por parte de los sistemas de Salud.

“Los 48 casos positivos, con el aparecido en Puerto Santa Cruz, que informa el gobierno, no es creíble. Son muchos más y hay una duda: si el gobierno en realidad los oculta o no los conoce”, le dijo a OPI una fuente de Salud. “No podemos olvidar que cinco casos positivos entraron en Caleta Olivia (parientes y amigos de un funcionario de Cotillo), después de bajar de un avión proveniente de Ecuador y arribado a Ezeiza, regresaron por tierra a Caleta y allí tomaron contacto con todo el mundo. Es decir, hoy Caleta Olivia es una zona roja de contagio”, explicó el médico.

Otro paciente provino de Buenos Aires, el día 18 llegó a Río Gallegos, tuvo contacto con los familiares en el aeropuerto y viajó a Puerto Santa Cruz, donde comenzó a dar positivo, quedando internado en el hospital de la localidad y de allí, con sospechas de infección y sin que el intendente se opusiera, derivado al Hospital Regional de ésta capital y luego de ser atendido por el personal de enfermería manifestó provenir del exterior y cuando se activó el protocolo, la transmisión por contacto directo con otras personas, era irreversible. No se había activado ningún protocolo. “Éste caso, como otros tantos, no deberían haberse dado. Esa gente jamás tendría que haber entrado en Santa Cruz hasta que no se levantara la pandemia. Hoy no sabemos a cuántos puede haber infectado este hombre y las decenas de casos similares que permitieron entrar por este mecanismo de “repatriación””, indicó la fuente hospitalaria.

Cuando el gobierno nacional cierra las fronteras, la gobernadora y los intendentes exigen cuarentena estricta para todos y ni siquiera se habilitan horas de esparcimiento y recreación, Alicia Kirchner, Javier Belloni, Pablo Grasso y Fernando Cotillo (entre otros intendentes) junto con todos los funcionarios del gobierno central y sus respectivos equipos de gestión con el aval de las autoridades de Salud de la provincia, han permitido el movimiento interno de 1.200 personas, poniendo por delante el interés personal y familiar, por delante del interés público.

El Ministro de Salud Juan Carlos Nadalich, sobre el hecho consumado salió a decir que se debe detener el movimiento interno. Tarde, ahora que se hagan responsables todos y cada uno del papel que han jugado en este tramo de la historia que estamos viviendo los santacruceños.

Javier Belloni un intendente que tiene en su localidad la mayor cantidad de infectados, por ser destino turístico y recibir el primer impacto negativo del coronavirus, aceptó que un vuelo completo de “repatriados” ingresara a esa localidad, cuando la responsabilidad de un verdadero hombre político, era la de detener la migración interna, en todo caso ayudando a quienes estaban afuera, pero impidiendo el ingreso masivo de gente que, además, no estaban debidamente controlados.

Lo del intendente Fernando Cotillo es algo recurrente. Nunca ha servido para servir, sino para servirse. Y en esta coyuntura, donde el virus no hace diferencia entre políticos y ciudadanos comunes, la actitud negligente del intendente, repatriando a mansalva gente que estuvo en Ecuador, marca a las claras la calidad de funcionarios públicos que tenemos en la provincia.

Con respecto al Intendente de Río Gallegos Pablo Grasso, es un actor fundamental en esto, ya que herido porque lo denunciaron en relación con un escenario móvil de espectáculos que había implementado, salió por LU12 y dijo (entre otras cosas) “cuidar la salud implica que no puedas salir a trabajar. Esta es la diferencia; el que vive del Estado y se fue a su casa tranquilo a cumplir con la cuarentena y que a fin de mes los gobiernos tienen que juntar la moneda y pagar. Y aquellos que están en una situación difícil y que la desocupación aumenta. No va a ser rápido ni momentánea la salida“.

Un par de cosas ciertas, la cuarentena implica que nadie pueda salir a trabajar y por eso es más incompresible cómo puede aceptar que lleguen vuelos a la madrugada trayendo miles de personas. Pero lo más importante que dijo Grasso es que “los que viven del Estado” (¿Y por casa como andamos?) están en la casa, “tranquilos” y la frutilla del postre la puso al decir que los gobiernos tienen que juntar las monedas para pagarles los sueldos.

Tarde, como con el coronavirus, Pablo Grasso ve ahora el resultado del populismo berreta que representa. Ese que todo estatiza y el cual utiliza al Estado como agencia de colocación laboral, para tener prisionero y dependiente de los dineros públicos a la gente en un municipio, el gobierno provincial o nacional. Ahora le duele, porque debe hacerse cargo de pagar y pone la culpa en el que “está en la casa tranquilamente”. Bueno, lo lamentamos: es parte de este juego que la política K inventó: todos dependen del Estado, ahora, es momento de responder o pagar las consecuencias.
Otras fuentes gubernamentales nos confiaron “Esto empezó a gestarse en Casa de Santa Cruz por pedido expreso de padres de jóvenes que estaban en Buenos Aires” y a partir de allí, el gobierno habría decidido ampliar el área de cobertura de la “repatriación” con el fin de disimular los apellidos que debían traer (necesariamente) a la provincia, con otra gente que estando varada, pedía volver a Santa Cruz.

Por todo esto sostenemos desde mediados de la cuarentena que el gobierno provincial no informa bien y oculta cifras. No es un tema inédito. OPI publicó cómo se vulneran los protocolos con gente que sale de las mineras y las Represas y llegan a Río Gallegos, San Julián, Perito Moreno, Las Heras, Gregores, Los Antiguos, etc con certificados de salud falsos, a los fines de que cada trabajador llegue a su destino y le permitan el ingreso a cada localidad. El gobierno nunca hizo nada al respecto y cada uno de los intendentes fue cómplice de todas estas acciones en contra de la salud pública.

Las 1.200 personas que ingresaron por vía aérea y terrestre, es solo una parte de los que seguramente entran diariamente a Santa Cruz y evaden los controles o no se aplican protocolos. La mayoría de los que llegaron los vuelos nocturnos trajeron gente que caminan entre todos nosotros sin ningún tipo de control.

No podemos ahora, horrorizarnos por lo que pasa. OPI y News lo advirtieron hace mucho tiempo atrás, cuando hablar de estas cosas en el inicio de la cuarentena, parecía una operación en contra del gobierno, cuando en realidad era una verdad que escondían las autoridades municipales y provinciales, para ocultar sus propias ineficiencias, corruptelas y mentiras.

(Agencia OPI Santa Cruz)

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