viernes, 18 de octubre de 2019

Convencer de ser eficientes




18 octubre, 2019


Belloni y Cotillo dos candidatos con enormes pasivos de gestión, que buscan convencer de ser eficientes






Por  Rubén Lasagno



Los hiperkirchneristas Javier Belloni, actual intendente de El Calafate, fallido candidato a gobernador y actual candidato a intendente de su ciudad para coronar su cuarto mandato y Fernando Cotillo, ex intendente de Caleta Olivia por dos mandatos, ex vicegobernador de Peralta y actual Presidente de Distrigas SA, elegido diputado por el pueblo de Caleta el 11 de agosto y actual candidato a intendente (por tercera vez) de la misma ciudad para el próximo 27 de octubre, son las apuestas políticas más fuentes que hace el Frente Para la Victoria en Santa Cruz.


¿Qué encontró el Tribunal de Cuenta en la auditoría a la municipalidad de El Calafate?



Lo interesante de estos dos candidatos es que si somos un poco revisionistas de sus gestiones, descubriremos que tienen poco para mostrar, además de fotos propias de “malajuntas”, mucho para responder y las sucesivas administraciones que han desarrollado en sus respectivas ciudades, no configuran una garantía de gestión, por el contrario, son una pesada mochila que arrastran con enormes pasivos, deficientes gestiones comunales, enormes irregularidades contables nunca subsanadas (y tampoco denunciadas penalmente por el Tribunal de Cuenta) pero extensamente explicitadas en sus menores detalles por los auditores que a los largo de estos años (desde el 2005 hasta el 2018) han encontrado y denunciado en las sucesivas auditorías, todo tipo de incumplimiento a las Leyes de contabilidad, a las Reglamentaciones del propio TC, a la Ley 55 y hasta ordenamientos provinciales puntualmente dedicados al cumplimiento de las normas en materia de administración municipal.


Sin duda, los votantes de El Calafate y de Caleta Olivia no han advertido aún la gravedad de que sus intendentes o ex intendente (en el caso de Cotillo) y hoy nuevamente candidatos al mismo puesto, hayan cerrado sus anteriores ejercicios municipales plagados de irregularidades y delitos administrativos claros, toda vez que, como surgen de los informes publicados por OPI sobre los dictámenes del Tribunal de Cuenta en ambas localidades en estos años y bajo las administraciones de Belloni y Cotillo respectivamente, no existieron sanciones para ninguno y hoy son nuevamente candidatos, prometiendo honestidad e iniciativa, en los lugares que han depredado con sus malas artes, gestiones deficientes y sobradas sospechas de corrupción, tal como se desprende de la lectura de dichos informes.


El Municipio de El Calafate descuenta de los salarios pero no aporta a las Cajas (CSS/CPS/ISPRO) a pesar de “venderse” como un municipio prolijo

Hay una percepción general de que el electorado en Santa Cruz está ajeno a la realidad y pone el voto casi automáticamente por parte de quien ostenta el mayor poder; ergo: la gobernadora y su entorno. Sin embargo, es necesario resaltar la extrema subestimación que hace el gobierno provincial de la sociedad en general y de los votantes en particular. La figura de Fernando Cotillo, insistiendo como candidato a intendente de una ciudad que arrasó con todo tipo de atrocidades en materia de gestión municipal, donde actuó impunemente para manejar fondos públicos, destruyó documentación, nunca rindió millones de pesos, aumentó los cargos políticos e ingresos municipales en el orden del 15% en su último mandato, manipuló planes, subsidios, pseudos-cooperativas, otorgó contratos y licitaciones a amigos, empresas fantasmas, generó deudas y mantuvo un conflicto permanente con los trabajadores municipales por falta de pago, parece una burla oficial a la ciudadanía de Caleta Olivia, pidiéndole el voto para su verdugo, casi con las mismas promesas incumplidas con que se los pidió (y nunca cumplió) en el 2003 hasta el 2007 y del 2007 al 2011.





Pero Fernando Cotillo extiende aún más su mala fama. Porque es el “dueño” de la Fundación Pensar Santa Cruz, aquella que junto con Pablo González recibieron 5 millones de pesos de manos de Alicia Kirchner funcionaria nacional de entonces y de ese dinero jamás se supo nada. También dejó su rastro en el manejo de los fondos públicos cuando como Vicegobernador era presidente de la Cámara de Diputados y tenía de ñoqui a su personal trainer, hizo entrar a cientos de personas para cobrar por la legislatura y manejó la “caja chica” a su real antojo, aumentando dietas, gastos etc y dilapidando el presupuesto sin ningún control ni temor a ser reprendido. Todo, claro, publicado desde OPI en cada oportunidad en que tuvimos a nuestro alcance la documentación y las pruebas de sus desmanejos.


DISTRIGAS SA festival de contrataciones directas millonarias, guardias pasivas para todos y todas, compras, rectificaciones y arreglos que nadie verifica

Y últimamente, como Presidente de Distrigas SA, cargo que le dio Alicia Kirchner a partir del 2015, estuvimos publicando una zaga de informes lapidarios en materia de pruebas palpables de corrupción administrativa al frente de esta sociedad anónima del Estado provincial, situación que, como en los casos anteriores fue ostensiblemente silenciada desde el poder y (por supuesto) sin ninguna consecuencia penal para el principal responsable: Fernando Cotillo, hoy candidato a intendente de Caleta Olivia.

Un caso similar sucede si traemos a la memoria a otro candidato del FPV, en este caso a la intendencia de Río Gallegos, Pablo Grasso, hoy presidente del IDUV, a quien desde nuestro espacio informativo hemos desnudado en sus corruptelas, negociados, transas con fondos públicos y empresas de la obra pública amigas, distribución (arreglo y regalo) de tierras fiscales a militantes y amigos, tráfico de influencias, sobreprecios, etc. Como en el caso de Belloni y Cotillo, Grasso es otro de los puntales del FPV para “reconquistar” poder en las principales ciudades.


Todos los nombrados son pasibles de un Veraz político inconfundible, interminable y conocido, exclusivamente a través de nuestros sucesivos informes, por toda la provincia. Si Alicia kirchner ha elegido a estos hombres para representar su gestión, se entiende por qué estemos como estamos.


Solo los ciudadanos de Caleta Olivia tienen en sus manos la determinación de buscar una salida coherente a las necesidades de su ciudad o volver al pasado para revivir, tal vez, la peor parte de su historia municipal, cuando gobernada por Cotillo y Córdoba, sepultaron a Caleta en el atraso, la postergación y las cuentas nunca saldadas; como los delitos encontrados por el Tribunal de Cuentas en cada auditoría que les hizo a ambos candidatos a intendentes (Belloni y Cotillo) los cuales son resultado de la misma frustración que por 30 años viene sembrando el kirchnerismo en Santa Cruz.

(Agencia OPI Santa Cruz)


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