lunes, 1 de junio de 2020

Tentaciones autoritarias en tiempos de pandemia

Infobae



1 de junio de 2020



Tentaciones autoritarias en tiempos de pandemia




Manifestaciones contra las medidas de cuarentena en
medio del brote de coronavirus, en Buenos Aires, Argentina,
Mayo 30, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian



 Por  Diego Armesto



Imprudentemente, una nueva grieta se agita y se extiende en nuestra sociedad. La “militancia de la cuarentena” vs. los “anti cuarentena”. Nadie discute las primeras medidas tomadas por el presidente de la República, pero en el transcurrir de los días la primera de las posiciones se ha “ideologizado” y encuentra en las restricciones lógicas de la situación una herramienta que lo único que busca es silenciar al que piensa distinto, impedir el debate, negar alternativas y fundamentalmente no permite interrogar sobre el futuro y la búsqueda de una salida al aislamiento. Penosamente, la tragedia social desata en algunas tentaciones autoritarias.


Estas circunstancias extraordinarias colocan, increíblemente a casi 40 años de recuperación de la democracia, en el centro de la escena el concepto de libertad y su interpretación por los distintos sectores de la sociedad. En ese punto es bueno traer al presente la definición de libertad de John Stuart Mill que decía “libertad en nuestros gustos y en la determinación de nuestros propios fines; la libertad de trazar el plan de nuestra vida según nuestro propio carácter para obrar como queramos, sujeto a la consecuencia de nuestros actos, sin que no lo impidan nuestros semejantes en tanto no les perjudiquemos, aun cuando ellos puedan pensar que nuestra conducta es loca, perversa o equivocada”.


Este debate nos obliga a intentar encontrar respuestas en el marco de las normas que rigen nuestra sociedad, y justamente la Constitución Nacional nos la da en forma categórica y clara. Nadie puede negar que todos tenemos la libertad de trabajar, transitar, peticionar, expresarnos, a la propiedad entre otros, pero para que el lector entienda, estos derechos no son absolutos y pueden ser “limitados”, entonces la pregunta es: ¿cuáles son los límites de los límites?



Como principio general debemos saber que tal “limitación” se encuentra en su “reglamentación” la cual esta expresada claramente en nuestra Carta Fundamental en su Art. 14 “conforme las leyes que reglamenten su ejercicio”, en definitiva, toda limitación a estas libertades solo puede darse por “Ley”, lo que a mi entender y, frente a estar recorriendo el período ordinario de sesiones en el Congreso, es este ámbito el cual debe llevar a ejercer en su plenitud las atribuciones constitucionales. Seguramente muchos pueden sostener que en la “emergencia” es el Ejecutivo el único que “puede llegar a tiempo”, por cuanto el Legislativo solo se debe dedicar a “controlar” y “refrendar” las decisiones del PEN, y el Judicial alguna vez corregir algún defecto o exceso, pero cuando hablamos de las libertades también debemos estar alertas cuando se alteran los roles institucionales, por cuanto a mayores restricciones, mayores deben ser los controles (Fallo San Luis CSJN).


Sobran ejemplos de cuando un determinado poder, bajo el pretexto de una emergencia, se inviste de facultades excepcionales, no resiste la tentación de incurrir en extralimitaciones, y en poco tiempo tal situación se transforma en un ejercicio normal del poder y se gobierna sin frenos a través de DNU. En esta circunstancia es bueno recordar el caso “Cocchia Jorge c/Estado Nacional” donde en la disidencia de Carlos Fayt y Augusto Belluscio sentenciaron: “Si la emergencia no tiene otra respuesta que una delegación de la facultad de hacer la ley en cabeza del órgano ejecutivo es evidente que ha muerto el Estado Constitucional de derecho”.


El sostenimiento de esta grave situación “necesita” de la limitación a nuestras libertades, por ello debemos hacernos escuchar reclamando nuestras libertades, dejando claro que toda restricción a los derechos de la Constitución debe estar delimitados en la Ley, la que debe ser discutida y debatida en el Congreso Federal. Como bien dice Juan José Sebreli, “la política y la democracia serán siempre precarias y cambiantes”, pero las distintas voces, las disidencias, nos permitirán robustecerlas y salir de este peligroso laberinto.


El autor es abogado constitucionalista

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