PdEq Digital.com
El Punto de Equilibrio de las noticias
04 de Octubre de 2013
Por Rodolfo Patricio Florido
5% es más o menos la distancia entre un poder que termina, con pausa y tiempo, o un poder que simplemente no se retiene por un Presidencialismo que quedará atrapado en su propia trampa dialéctica.
Todas las últimas imágenes de una Cristina que da entrevistas, habla de lo que antes negaba, pero llegaron muy tarde. La sociedad…, no le cree. La buena oratoria, los gestos, los mohines y la sonrisa ya no seducen. Son los mismos de antes pero el tiempo y la costumbre le quitaron la seducción que solo sostiene el amor. Y, el Poder, que para muchos parecía eterno, se comenzó a diluir entre expresiones que antes no se efectuaban y conflictos internos indisimulables.
Ahora, por ejemplo, el diputado Carlos Kunkel, la versión política masculina de Diana Conti, afirma que él no es kirchnerista, que es peronista. Que la palabra “kirchnerista” es un invento de Alberto Fernández cuando era Jefe de Gabinete.
La afirmación es casi cómica, pero advierte lealtades partidarias donde antes había lealtades personales. ¡Pensar que Kunkel había insultado y agredido a Felipe Solá cuando se retiró del bloque “kirchnerista”, acusándolo de “traidor”! El cambio de Kunkel es tan notable que ahora, sin declararse sciolista, se aproxima a él señalando… “No le voy a pedir que sea lo que no soy yo: kirchnerista. Yo no soy kirchnerista, soy peronista y yo nunca negué que Scioli sea Peronista”.
Siguiendo la nueva lógica de Kunkel, nunca existió el kirchnerismo, tampoco el menemismo, ni el sciolismo, ni el massismo, ni el duhaldismo.
Ahora, se pelean hacia el interior de “La Cámpora”. Larroque afirma que, “aunque lo ordene Cristina nunca votaré a Scioli”, justo cuando Scioli acepta acompañar la campaña de Insaurralde por pedido presidencial, más la propia expectativa de Scioli de ser ungido candidato presidencial. Wado de Pedro y Mariano Recalde no quieren ser tan determinantes. Sus futuros están muy comprometidos y no quieren expresarse taxativamente, pensando que con Scioli quizás alcancen algún destino.
No tan destacado -por cierto- como el actual, pero destino al fin.
En paralelo, los gobernadores kirchneristas que se reunieron, tuvieron algunos gestos que no pueden pasar desapercibidos. Esta vez no solo no esperaron a Capitanich que traía el documento escrito por el híper cristikirchnerista Zannini para cerrar la cumbre de gobernadores y empezaron con Scioli, sino que también le hicieron pequeñas correcciones. O sea, tres gestos en uno, gestos antes impensados y que habrían movilizado sanciones ejecutivas, ahora se dejan pasar porque no existe el poder que existía para domesticar hasta la obsecuencia.
Es como si la verticalidad partidaria, por otros llamada “obediencia debida”, empezara a encontrar matices de diferenciación, de cara a que sus poderes territoriales no sean llevados por la ola de rechazo a una Presidencia que termina y otra que se avizora como nueva y más probable. No faltan muchos días hasta que se comiencen a escuchar frases como… “el pueblo se ha expresado y quienes somos peronistas (se olvidarán de decir kirchneristas) debemos escucharlo y construir el futuro que el pueblo demanda”.
No son pocos los gobernadores que sienten que con Scioli, todavía tienen destino y futuro. Prefieren esa opción antes que la revolución cuasi generacional e intermedia que representa el massismo.
Por esas extrañas circunstancias que transitan entre la política y el pueblo, todavía Daniel Scioli no pagó significativamente los costos de su verticalidad a la Presidente Cristina Fernández. Todavía, hay mucha gente que disocia a Scioli del cristikirchnerismo. Claro que la aparición de Massa le creo un problema mayúsculo.
Massa no depende de ninguna decisión presidencial, ni de ninguna interna entre Gobernadores con ambición sucesoria.
Scioli SI.
Y varios gobernadores le harán pagar el precio de sus eventuales apoyos. Sobretodo porque saben, entre otras cosas, que Scioli no puede re reelegirse, que su poder territorial, tiene fecha de vencimiento y que no tiene un sucesor designado por él, medianamente confiable y con posibilidades ciertas de triunfo.
En resumen, la sucesión ya comenzó, y dentro de 24 días se hará mas intensa y demandante. Como bien señaló hace unos días el periodista y Director de este medio, Carlos Tórtora… “Ni Julio de Vido ni Carlos Kunkel o algún otro de los comisarios políticos del conurbano estarían llamando a los intendentes para advertirles que sufrirán represalias económicas si no continúan combatiendo para que Martín Insaurralde recupere terreno. Nicolás Maquiavelo enseñaba que “no se debe seguir a un jefe que ya no es capaz de defender ni castigar”.
Cristina Fernández sigue creyendo que puede recuperar el afecto social que la depositó en el 54% y que hoy la encontró con casi 30 puntos menos.
Ella sigue pensando que lo perdido es culpa de los otros más que de sus propios desaciertos. Como si los otros fueran un mal necesario porque no puede físicamente hacer todo sola. Solo la dialéctica fluida de su discurso la acompaña. El problema, es que la sociedad no sólo ya no quiere escuchar esa dialéctica, sino que hasta puede contestar por ella. Aunque muy bien armada de palabras, es tan repetida, que las respuestas llegan antes que las preguntas. Luego, su aferramiento dogmático a temas como la negación del cepo cambiario, diluyen todo esfuerzo por mostrarse distinta.
A la Presidente le está comenzando a pasar con el pueblo lo que le pasa a esas parejas que dejaron de amarse aunque siguen respetándose. No se quieren escuchar y si escuchan es solo un acto auditivo independiente del cerebro y mucha más independiente del corazón.
Solo el poder que aún conserva y muchos recursos periodísticos que la siguen acompañando por la seducción que el poder supone; de la misma manera que confundieron a De la Rúa con un Estadista, ahora confunden a Cristina con una imagen que transita entre Juana de Arco y Rosa de Luxemburgo. Esto, sostiene en parte la sensación de una continuidad que dependerá en mucho de la mayor o menor grandeza que pueda tener la Presidente. Porque; lo peor que puede hacer es seguir por la misma senda que hoy camina y que la sociedad está reclamando que sea corregida. ¡¡Cuidado!!. Porque la arrogancia del talentoso es más peligrosa que la debilidad del especulador.


No hay comentarios:
Publicar un comentario