Viernes 4 de Octubre de 2013
El autor, economista de la Fundación Libertad y Progreso, pone la lupa en la
argumentación de Cristina Kirchner para diseccionar el problema de fondo de una
política que sólo se autoconcibe como árbitro de la puja distributiva
“Creo que estas cosas tenemos que discutirlas
sin agravios y sin insultos, yo quiero discutir políticas, quiero hablar de
políticas concretas, quiero que me expliquen cómo hago para sacar plata de un
lado y no sacársela al otro o que la tenga que poner el otro, porque en economía
cuando vos le das uno es porque le dejaste de dar a otro, no hay ninguna otra
posibilidad.” (Presidente Cristina F. de Kirchner 14 de Agosto 2013,
Tecnópolis)
Esta frase de la presidenta Cristina revela un
concepto muy fuerte que da fundamento a toda la política económica y social del
kirchnerismo. Según esta visión, “la riqueza ya está creada”, la tienen unos y
por lo tanto no la tienen otros. En ese contexto la forma de obtener riquezas,
bienes materiales, ingresos es a través de la exacción a otras personas.
El Estado viene a cumplir ese rol de “extractor
de riquezas ajenas benevolente”, por cuanto le sacaría recursos a los más ricos
para distribuirlos entre lo más pobres. Esta generosidad estatal entra en
conflicto con sectores favorecidos y concentrados que “reaccionan”. Nace el
conflicto de intereses que se resuelve en los cuerpos legislativos y en las
urnas mediante las mayorías.
Esta suerte de biblia kirchnerista adolece de un
defecto fundamental: no se condice con la realidad. La riqueza no se distribuye,
se crea. Si el bienestar de las personas dependiera de la distribución de
riqueza estaríamos peleando por los taparrabos de Adán y Eva.
La historia de la humanidad es la historia de la
creación de riqueza. Las sociedades fueron encontrando mecanismos e
instituciones cada vez más eficientes que permitieron superar estadios de
confrontación por lo poco para pasar a la cooperación por lo mucho.
Hoy la humanidad está viviendo niveles de
prosperidad impensables hace 100 años. Según estudios de Anguss Maddison, en
1820 el 80% de la población era pobre. En 2005 el 18% de la población era
pobre.
La pobreza se redujo. Pero en los últimos 20 años
hay un dato adicional. Es la primera vez en la historia de la humanidad que la
pobreza se reduce en términos absolutos -no sólo relativos-. Cada año hay menos
pobres tanto en cantidad de personas como en porcentaje de la población mundial.
En la actualidad más de 5.000 millones de personas no son pobres.
¿Acaso podemos llegar a pensar que ese fenomenal
aumento de la prosperidad mundial se produjo por “asignaciones universales
provistas por los estados”? ¿Acaso fueron los secretarios de comercio quienes
permitieron esa avalancha productiva? ¿Fueron las políticas sociales o los
estado benefactores?
La creación de riqueza a escala global y
generalizada se produjo a partir de la adopción de instituciones básicas como la
propiedad privada y la libertad de comercio. Esas instituciones fueron
“novedades” que surgieron a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. A partir
de allí hay un antes y después en la historia.
El argumento “la pobreza se resuelve con
distribución” (varias veces afirmado por la presidenta) es falso de toda
falsedad. La pobreza se resuelve con creación y ésta depende de instituciones en
las cuales el Estado poco tiene hacer más que protegerlas.
Fuente: www.libertadyprogresonline.org

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