Alentado por el éxito de su ofensiva contra el proyecto de reforma
del Código Penal propiciado por el gobierno, Sergio Massa reactivó su
armado político territorial, con vistas a encarar varios de sus
principales problemas estratégicos. Uno de los mismos es la Capital
Federal, donde el massismo sólo cuenta con la fantasmal presencia del ex
Jefe de Gabinete Alberto Fernández, rechazado de igual modo por los
kirchneristas y los antikirchneristas y al cual la mesa chica del
massismo se niega a otorgarle la representación en el distrito vidriera
del país.
En este sentido, serían sugestivas las reuniones que vienen manteniendo el senador provincial Jorge D’Onofrio, mano derecha de Massa, y su jefe de campaña, Juan José Álvarez, con el nuevo senador macrista Diego Santilli y otros dirigentes del PRO capitalino. La hipótesis más arriesgada habla de que, si el problema de la sucesión de Macri en Capital se complica en los próximos meses, podría haber sectores de su entorno dispuestos a forzar una alianza con Massa que incluyera el reparto de candidaturas porteñas. No son un secreto las conversaciones entre el intendente del Tigre y Martín Lousteau y la necesidad de aquél de hacer pie en el territorio porteño si quiere asegurarse su llegada al ballotage presidencial. Las relaciones entre Massa y Macri se enfriaron luego de la débil alianza que los unió en las últimas elecciones legislativas bonaerenses. El gobierno nacional, por su parte, sigue muy de cerca los sondeos porteños del tigrense y sobre todo cualquier rastro de alianza con el macrismo, dado que una combinación como ésta podría ser la peor alternativa para el kirchnerismo.
En un terreno totalmente distinto, en la mesa chica del massismo se debate sobre la conveniencia de organizar una primaria para presidente con más de un candidato. La aparente intención del kirchnerismo y de UNEN de hacer competir a dos candidatos cuando menos dejaría descolocado al Frente Renovador si sólo presenta la precandidatura de Massa. Es más, esto se podría reflejar en una pérdida de votos, ya que muchos electores le encontrarían poco sentido a participar de una interna donde Massa corre solo. Así las cosas, se habría iniciado la búsqueda de un sparring que le dé cierto interés a la disputa interna del Frente Renovador. Hasta ahora, el candidato más viable para competir con el líder del Frente Renovador sería Adolfo Rodríguez Saá, que estaría dispuesto a participar. A cambio de esta colaboración, él y su hermano Alberto exigirían que las listas de candidatos del Frente Renovador en San Luis, San Juan y Mendoza queden en sus manos. Vínculos para esta operación no faltan. El ministro de Educación, Justicia y Culto de San Luis, Eduardo D’Onofrio, es hermano del citado senador bonaerense massista.
Estos movimientos dinamizan a su vez los movimientos en el kirchnerismo para armar primarias con competencia. Por ejemplo, el vicegobernador Gabriel Mariotto ya habría pedido la autorización presidencial para organizar su propia lista, que competiría con la de Julián Domínguez, aunque se anotarían varios más.
Un caso particular es el del ambicioso ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, mencionado tanto como precandidato a gobernador como a presidente. Pensando a mediano plazo, el ministro apuntaría a candidatearse para presidente con la idea de construir un capital electoral propio con vistas al 2019. En síntesis, aparecer como un neo kirchnerista con futuro propio.
En este sentido, serían sugestivas las reuniones que vienen manteniendo el senador provincial Jorge D’Onofrio, mano derecha de Massa, y su jefe de campaña, Juan José Álvarez, con el nuevo senador macrista Diego Santilli y otros dirigentes del PRO capitalino. La hipótesis más arriesgada habla de que, si el problema de la sucesión de Macri en Capital se complica en los próximos meses, podría haber sectores de su entorno dispuestos a forzar una alianza con Massa que incluyera el reparto de candidaturas porteñas. No son un secreto las conversaciones entre el intendente del Tigre y Martín Lousteau y la necesidad de aquél de hacer pie en el territorio porteño si quiere asegurarse su llegada al ballotage presidencial. Las relaciones entre Massa y Macri se enfriaron luego de la débil alianza que los unió en las últimas elecciones legislativas bonaerenses. El gobierno nacional, por su parte, sigue muy de cerca los sondeos porteños del tigrense y sobre todo cualquier rastro de alianza con el macrismo, dado que una combinación como ésta podría ser la peor alternativa para el kirchnerismo.
En un terreno totalmente distinto, en la mesa chica del massismo se debate sobre la conveniencia de organizar una primaria para presidente con más de un candidato. La aparente intención del kirchnerismo y de UNEN de hacer competir a dos candidatos cuando menos dejaría descolocado al Frente Renovador si sólo presenta la precandidatura de Massa. Es más, esto se podría reflejar en una pérdida de votos, ya que muchos electores le encontrarían poco sentido a participar de una interna donde Massa corre solo. Así las cosas, se habría iniciado la búsqueda de un sparring que le dé cierto interés a la disputa interna del Frente Renovador. Hasta ahora, el candidato más viable para competir con el líder del Frente Renovador sería Adolfo Rodríguez Saá, que estaría dispuesto a participar. A cambio de esta colaboración, él y su hermano Alberto exigirían que las listas de candidatos del Frente Renovador en San Luis, San Juan y Mendoza queden en sus manos. Vínculos para esta operación no faltan. El ministro de Educación, Justicia y Culto de San Luis, Eduardo D’Onofrio, es hermano del citado senador bonaerense massista.
La ambición de Randazzo
También se discute ya en el massismo si conviene una primaria con varios candidatos a gobernador de Buenos Aires. De definirse por esta última opción, los más probables son Darío Giustozzi, Jesús Cariglino y tal vez Martín Redrado, tres perfiles bastante diferenciados y con públicos diversos.
Estos movimientos dinamizan a su vez los movimientos en el kirchnerismo para armar primarias con competencia. Por ejemplo, el vicegobernador Gabriel Mariotto ya habría pedido la autorización presidencial para organizar su propia lista, que competiría con la de Julián Domínguez, aunque se anotarían varios más.
Un caso particular es el del ambicioso ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, mencionado tanto como precandidato a gobernador como a presidente. Pensando a mediano plazo, el ministro apuntaría a candidatearse para presidente con la idea de construir un capital electoral propio con vistas al 2019. En síntesis, aparecer como un neo kirchnerista con futuro propio.


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