25/01/2014| 19:04
No se trata de devaluar o no devaluar (de hecho, para levantar el cepo
cambiario, se volverá a devaluar el lunes 27/01). Se trata de definir
una política económica que modifique las expectativas, que baje la
inflación y aporte certidumbre a los agentes económicos. Nada de todo
eso ocurre hace, por lo menos, 8 años. Probablemente más. Acerca del
dólar, un texto muy concreto de la consultora Economía & Regiones.
"(...)
En este nuevo contexto de tipo de cambio oficial a $9.6 por dólar el
tipo de cambio paralelo y la brecha cambiaria tienen una clara tendencia
alcista en el mediano y largo plazo. El gobierno sigue sin entender
que la elevada inflación, los problemas cambiarios y la pérdida de
reservas son sólo los síntomas y no el problema en sí mismo. Tanto el
aumento de precios, el dólar paralelo y su brecha como la pérdida de
reservas son sólo el resultado de los desequilibrios generados por el
diseño y la implementación de las políticas oficiales. (...)".
CIUDAD DE BUENOS
AIRES (Economía & Regiones). El Gobierno anunció que a partir del
lunes 27/01 los particulares podremos ahorrar nuevamente en dólares. ¿Se
levanta el Cepo?
Lo primero hay que decir es que con esta medida el cepo cambiario no se levanta.
Mientras que el Estado siga “decidiendo” qué cantidad de dólares puede o no puede comprar un particular y mientras haya que pagar un impuesto para adquirir divisas seguirá habiendo cepo.
Segundo, el Jefe de Gabinete y el Ministro de Economía remarcaron
que la medida que entra en vigencia el lunes 27/01 se justifica a partir
del hecho que “su actual cotización es una cotización de equilibrio”.
Si se tiene en cuenta una presente cotización nominal de $8
por dólar y el impuesto del 20%, el tipo de cambio nominal al cual el
Estado le venderá (cierta cantidad) de dólares aparte del público será
de $9.6 por cada billete estadounidense.
El tipo de cambio nominal no importa en sí, lo que importa es el
tipo de cambio real (ajustado por inflación) implícito detrás de la
paridad cambiaria de $9.6 por dólar. Hay que ver si dicho tipo de cambio
es de equilibrio (como dice el gobierno) o no.
Claramente, sus consecuencias serán muy diferentes en un escenario y en otro.
Hasta hace una semana atrás, el tipo de cambio real (TCR) de la
Argentina contra el dólar estadounidense se encontraba un 7% por encima
de los niveles de fines 2001.
Sin embargo, lo relevante no era la foto actual del TCR, sino su
dinámica. El tipo de cambio nominal se venía apreciando sostenidamente
desde 2002. Es más, a fines de 2008 el tipo de cambio nominal de
Argentina se depreció fuertemente, pero su efecto de depreciación sobre
el TCR “no duró nada” y se continuó apreciándose fuertemente en 2009 /
2013.
¿Por qué?
Porque hay un nuevo entorno macroeconómico caracterizado por
mayores términos de intercambio, menores tasas de interés
internacionales, un dólar más débil, menor stock de deuda/PIB y un mayor
grado de integración financiera mundial que hacen que el tipo de cambio
real de equilibrio sea más bajo.
Con el actual entorno macroeconómico el tipo de cambio real de
equilibrio de largo plazo de Argentina es más bajo que en los '90.
En pocas palabras, el tipo de cambio real de Argentina tiene una natural tendencia apreciadora que no se puede modificar.
Sin embargo, en el corto plazo el tipo de cambio real puede “salirse” de su trayectoria de largo plazo. ¿Qué puede provocar este desacople entre el tipo de cambio de corto y largo plazo?
En el corto plazo la falta de confianza de los agentes
económicos en la política y el equipo económico puede dar lugar a un
sobre elevado tipo de cambio nominal que, con el presente nivel de
precios, infle el tipo de cambio real situándolo por encima de su
sendero de equilibrio de largo plazo.
Justamente, un nuevo tipo de cambio oficial de $9.6 por dólar estaría “sacando” al tipo de cambio real de su sendero de equilibrio, retrotrayendo la situación de fines 2006.
Sin embargo, aquel contexto económico era muy diferente al actual,
ya que la economía recién estaba saliendo de una de sus peores crisis de
la historia, con una caída del PIB del 11%, un desempleo del 25%, un
nivel de pobreza del 50 y se acababa de hacer la re-estructuración de
deuda más grande y agresiva de la historia.
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