lunes, 8 de junio de 2020

viernes, 5 de junio de 2020

ORACIÓN POR LOS ANCIANOS


Halcones versus palomas en el gobierno





05/06/2020



Halcones versus palomas en el gobierno







Tarde piaste



Por 
Carlos Mira



No son pocos los dirigentes que, frente a lo que ocurre, están proponiendo acuerdos políticos, económicos y sociales para los tiempos que vendrán luego de que lo peor del Covid-19 haya pasado.

Se trata de propuestas bien intencionadas que hacen centro en la pandemia para proponer una suerte de Moncloa argentina que trace una línea de denominadores comunes a partir de los cuales se pueda garantizar una alternancia no pendular en el gobierno nacional.

El problema es que ese modelo deseable, sin dudas, está muy lejos de los objetivos del kirchnerismo y, particularmente, del cristinismo más radical.

Ese sector de “halcones” en la coalición gobernante no está para nada interesado en un acuerdo de tipo fundacional que suponga el tender puentes con fuerzas que no piensan como ellos. A ver: el kirchnerismo es un movimiento chavista, totalitario que niega por definición el acuerdo y la alternancia política. Ellos se consideran los dueños del Estado y, si me apuran un poquito, los dueños de la Patria, es más, ellos creen que son la Patria.


Siendo la primera condición de un gran acuerdo nacional el deponer las posiciones irreductibles y los extremos totalizadores que suponen el ir por todo, resulta muy difícil imaginar al cristinismo sentarse y mucho menos convocar a una mesa de diálogo.


Por empezar esa mesa debería tener como condición la reivindicación de la ley como fundamento de Estado de Derecho y el castigo a los funcionarios que la violan, máxime en beneficio propio. Ya ese primer requisito es de imposible cumplimiento: el kirchnerismo aspira a salir airoso (no inocente, sino reivindicado) de todas las causas que se le siguen por corrupción. Lo del “Ministerio de la Venganza” no es una metáfora mediática: late en el centro mismo del corazón de la comandante de El Calafate. Para ella no puede haber otro desenlace que no sea la persecución de todos los que no piensan como el Instituto Patria y el pedido de disculpas públicas por lo que ella considera ha sido el “armado” de causas en su contra.


Con ese comienzo de “halconismo” puro resulta muy difícil imaginar un avance hacia otros puntos del acuerdo.


En el orden económico sucede lo mismo. Obviamente resulta un hecho que el país saldrá de las consecuencias inmediatas del Covid-19 muy maltrecho económicamente. Gran parte de su aparato productivo ha sido seriamente afectado. El tema es que para repararlo, el kirchnerismo y las fuerzas de la oposición tienen visiones muy diferentes. Mientras unos aspiran a la mayor estatización de actividades de que se tenga memoria, las demás fuerzas políticas entienden que debería irse hacia mayores grados de libertad.

Tomemos sin ir más lejos el ejemplo del orden laboral. El cristinismo radicalizado propone mayores regulaciones, trabas, inflexibilidades y una hiperconcentración del poder en manos de los sindicatos que les responden. Sin embargo lo aconsejable para generar trabajo, mejorar las exportaciones y elevar el salario sería necesario cambiar el sentido fascista de la legislación laboral e ir hacia una considerable liberalización. Las posiciones no podrían ser más distantes.

En materia de comercio exterior y hasta de las relaciones internacionales de la Argentina, no caben dudas que la coalición representada por el gobierno pretende una clausura completa de las fronteras, un encierro constante (algo parecido a lo de la cuarentena pero permanente) y un esquema parecido a “vivir con lo nuestro”. La oposición en cambio -y la tendencia no solo regional sino hemisférica- es exactamente la contraria (obviamente con la clara excepción de Venezuela).


Sin ir más lejos la Argentina, de la mano del cristinismo rampante, se dirige a quedar afuera, de hecho, del único vínculo que la mantiene unida al mundo: el Mercosur.


Allí existe un acuerdo generalizado entre los otros tres países de ir hacia acuerdos de libre comercio con bloques y países extra zona que permita aumentar el intercambio y el flujo comercial. La Argentina se niega tozudamente a ello, a punto que la Cancillería retiró al país de la mesa de esas negociaciones entre el bloque y terceros países, como eran los casos de Canadá, Corea del Sur, Líbano, India y la UE.

La sociedad no ha votado un partido democrático para que gobierne el país: ha votado un movimiento fascista, de fuerte sesgo “todolitario”, represor de las libertades individuales y perseguidor de una impunidad declarada en los Tribunales, con reivindicación y pedido de disculpas incluidos.

El país debería hacerse responsable de aquellos a quienes sienta en los sillones de las decisiones. Es posible que muchos de esos votantes estén de acuerdo en la teoría del acuerdo y de la conciliación (al menos una parte de ellos, excluidos los fanáticos) pero si con el acto de votar esa gente permite la asunción de un gobierno fascista que pretende ir por todo, esa gente, al menos, está cayendo en una fuerte contradicción.

“Tarde piaste”, dice el dicho. Y es verdad. De nada vale ahora mostrar esa vocación de diálogo mientras conversas con un amigo en tu casa. Tu voto puso en los sillones del poder a gente que cree que la única verdad son ellos. Y la verdad es la verdad; no se sienta a conversar ningún acuerdo.

Coronavirus en Argentina

Clarín



05/06/2020 - 15:13



Coronavirus en Argentina
Marcelo Longobardi: “Axel Kicillof presentó una cuarentena eterna al fijar un estándar inalcanzable”



Con un duro editorial, el periodista cuestionó la estrategia del gobernador bonaerense para controlar a la pandemia en la Provincia.


Su programa, Cada Mañana, va de 6 a 10 por radio Mitre.




El periodista Marcelo Longobardi cuestionó este viernes al gobernador Axel Kicillof por "fijar un estándar inalcanzable" de 21 días sin contagios para relajar las medidas de aislamiento en la Provincia de Buenos Aires y habló de una "cuarentena ​eterna".

"Mucha gente me ha dicho: 'Longobardi, qué enojado que estás'. Yo no estoy enojado, estoy muy preocupado por el destino de la Argentina y por el estado de cosas", comenzó su editorial en el programa Cada Mañana de radio Mitre.

Para Longobardi, "el dilema de las cuarentenas es un dilema que enfrenta el mundo desde hace unos cuantos meses".

"El caso más elocuente lo han exhibido tanto Noruega como Suecia. Los suecos se han arrepentido de no haberla aplicado y los noruegos de haberla aplicado, aún siendo una cuarentena bastante laxa. Hay innumerable cantidad de ejemplos respecto de la situación en distintos países", planteó.

Y detalló con más ejemplos: "Uruguay no la aplicó y tuvo un gran éxito. Perú hizo una gran cuarentena y fue un desastre. En Estados Unidos no hubo ni cuarentena ni no cuarentena, fue un desastre. En el caso europeo la cuarentena llegó muy arriba de la pandemia".

En el caso argentino, puntualizó, "no sabemos si la cuarentena funcionó mucho, poco o nada, porque los factores que intervienen en la expansión de la pandemia son múltiples".

"Ayer (jueves) el Gobierno decía que 'en el 85 por ciento del país hemos levantado la cuarentena'. No, señor, es el 85 por ciento desde el punto de vista geográfico. Desde el punto de vista económico y demográfico es menos de 50 por ciento", cuestionó.

Siguió, en esa línea: "En materia científica hay un debate muy abierto respecto de la cuarentena. Estamos hablando de la Universidad de Stanford o el Imperial College, no de cualquier idiota. El presidente (Alberto) Fernández presentó un argumento que me llamó la atención. Al argumentar la extensión de la cuarentena hasta el día 28, el Presidente dijo: 'Los científicos me han recomendado que era mejor fijar una regla a largo plazo para terminar con la ansiedad que ocurre cada 15 días y que todos entendamos que ahora tenemos una lógica para asumir lo que se viene'".

"Hay una pequeña equivocación en los científicos. La ansiedad no ocurre cada quince días, ocurre todo el tiempo. Se representa cada quince días como consecuencia de que el trío del presidente, el jefe del gobierno y el gobernador presentan eventualmente un anuncio, si es que lo de ayer (jueves) se puede llamar así", disparó.

"No estoy planteando una apertura de la cuarentena irrestricta, ni de cerca, no soy tan binario. Soy bastante centrado. Pero hay aspectos que están divorciados del sentido común, particularmente estos argumentos del estilo 'los científicos me recomendaron que anuncien la cuarentena de un mes para bajar la ansiedad'", siguió.

Luego le pegó a Kicillof: "El gobernador inauguró una especie de estándar que no alcanzó ni siquiera China. ¿Qué es el estándar de los 21 días? Acá está la clave. Entre la definición de los científicos respecto de bajar la ansiedad de la gente y prolongar la cuarentena por 30 días y este dato de que hacen falta 21 días sin ningún caso para 'prácticamente volver'. Este objetivo es inalcanzable".

"Hay un poco de miedo, hay un poco de fundamentalismo y hay un poco de política. Lo que Kicillof presentó es una cuarentena eterna, porque el estándar que él fijó es inalcanzable. No hay ninguna forma que en ningún país del mundo que no tenga ningún caso durante 21 días de acá a dentro de dos años o un año", sumó.

Y cerró: "Le decía esta mañana a un amigo en privado que 'me parece que esta gente perdió el rumbo'. Mi amigo me decía: 'No, a mí me parece que lo encontró'".

Coronavirus: la pandemia desnuda el fatal clientelismo del kirchnerismo

LA NACION



4 de junio de 2020 • 23:13



Coronavirus: la pandemia desnuda el fatal clientelismo del kirchnerismo








  Sergio Suppo
                             LA NACION


El peronismo kirchnerista se asoma al espejo de la pobreza urbana impactada por una pandemia. No tiene, como en el pasado, muchas posibilidades de descargar responsabilidades. Tampoco puede predecir la dimensión del cataclismo que sus dirigentes anticipan con premeditado dramatismo.

El virus ataca al núcleo histórico del peronismo, el conurbano , y pone al descubierto su precariedad, la ausencia de recursos, el abandono y, a la vez, el control político que pesa sobre millones de argentinos.

La mitad de los vecinos que viven en los conglomerados que rodean a la Capital Federal son pobres y el total de ese cordón metropolitano representa casi un tercio del total de la población del país. No están en esa situación por elección, sino por la degradación del sistema productivo. También son pobres porque la educación y los servicios básicos resultan, en forma creciente y acumulada, escasos y deficientes. Ahora que el coronavirus rodea a las 1600 villas de emergencia, las deficiencias en los servicios de salud son tan evidentes que el ministro del área, Daniel Gollán, auguró "muertos en las calles" si no se mantiene el encierro que paraliza desde el final del verano a la zona más poblada de la Argentina.

Como un reflejo condicionado, el kirchnerismo, la versión más activa del peronismo, apunta hacia atrás y hacia el costado en su intento de encontrar al mismo culpable. Acusa hacia el pasado y señala a María Eugenia Vidal por la fragilidad extrema del sistema sanitario. Se asoma a la ciudad de Buenos Aires y le asigna a Horacio Rodríguez Larreta el rol de difusor del Covid-19.

Antes de la pandemia, para justificar la ayuda nacional a Buenos Aires, Cristina Kirchner había marcado ese camino cuando habló del abismo que separa a la Capital del conurbano. Alberto Fernández retomó ese discurso luego de un llamativo como tardío descubrimiento. Dijo que gobierna un país desigual.


Lejos, en los inolvidables días del "vamos por todo", quedaron las celebraciones de la supuesta cultura villera como una obscena reivindicación del sometimiento.

A lo largo de su historia, el peronismo demostró varias veces que puede alterar la composición de su representación política para mantener el poder.

Ejemplo: con el quebranto de 2001, destruida su alianza con sectores medios que habían apoyado al menemismo, el kirchnerismo atrajo a los piqueteros que nucleaban a los expulsados del sistema productivo. Si fue un invento peronista la convertibilidad, su estallido en manos de Fernando de la Rúa y Domingo Cavallo les dio a Eduardo Duhalde y luego a Néstor y Cristina Kirchner la oportunidad de presentarse como los salvadores de ese demonio al que habían apoyado con tanto empeño como el que luego utilizaron para negarlo.

La decadencia socioeconómica es tanta que los gremios de trabajadores se convirtieron en bolsones privilegiados que ya no forman el único núcleo de votantes tradicionales del peronismo. A su vez, el crecimiento de la marginación supone una acentuación del clientelismo con el que el kirchnerismo mantuvo bajo control y en la miseria a millones de personas que carecen de educación y, por lo tanto, de acceso a trabajos de calidad.

Si las inundaciones han sido una muestra ínfima de las intenciones clientelares de los dirigentes, el coronavirus tiene dimensiones catastróficamente mayores. En uno y otro caso lo que siempre queda al descubierto es que el reparto que hace el peronismo en el conurbano es para someter a sus beneficiarios, nunca para sacarlos del lugar en el que están.

La imposibilidad de afrontar un contagio generalizado sin hospitales ni recursos humanos suficientes obligará al peronismo de Cristina y Axel Kicillof a la construcción de una nueva épica.

Salvo por la remanida costumbre de poner las culpas fuera de la propia conciencia, el enemigo será esta vez más difícil de encontrar.

Por: Sergio Suppo

Un anticapitalista y anticlasista que habla desde un piso de 3 millones de dólares









3 junio, 2020


Un anticapitalista y anticlasista que habla desde un piso de 3 millones de dólares

Si hacemos una Conadep del periodismo, hagamos una de actores y otra de políticos para ser más justos



N de R La Misère Porc: Mil disculpas a OPI Santa Cruz, pero publicar esa fotografía de semejantes HDRP, nos produce vómitos.



Por  Rubén Lasagno



El hombre que da risa más que hacer reír, ese integrante discorde del grupo de cómicos santafecinos, trio del cual dos se tentaron por la política y con ideologías opuestas, es el patético bufón del rey pero no tan disculpado públicamente como para ser interpretado fuera del contexto político en el cual se desenvuelve el gobierno actual, al cual Dady Brieva adhiere.

Brieva dice lo que piensa su alter ego, tal vez un amor incomprendido el que siente por la jefa de la banda a la que no reconoce sino en términos de deidad pagana y consorte ideológico del relato cursi inventado por los reconvertidos del kirchnerismo de la década afanada y hoy reinventados por payasos lagañosos como éste ex cómico santafecino o el fascistoide Gabriel Mariotto.

Ambos son la punta de lanza de las ansias contenidas de quienes vinieron por todo o al menos, por lo que queda.

Son los voceros inefables del régimen chavoargentino y los personajes necesarios para plantar los globos de ensayos que si no recogen la suficiente adversidad en forma de réplicas de esta suerte de propuestas dislocadas y disociada de la realidad argentina, quedarán allí latentes como en una suerte de “nursery ideológica-propositiva” elaborada por otros y propuestas por estos inimputables, para ser reflotados o “debatidos” en cualquier momento, tal otros proyectos ideados como la Conadep de los periodistas, el impuesto a la riqueza que alcanza a la clase media, la expropiación de campos, la toma de acciones de empresas auxiliadas por el Estado (que el kirchnerismo confunde con el gobierno), la Junta Nacional de Granos, etc y en general todo aquello que implique poner bajo la órbita del Estado organismos, empresas y especialmente a medios críticos, fuertemente odiados y resistidos por los Fernández, quienes, como es políticamente incorrecto decirlo sinceramente, se valen de estos personajes kamikazes que no tienen nada que perder y mucho por ganar, al reptar en la lisonja permanente luciendo la careta multifacética “del peronismo de Perón” para ocultar la serpiente venenosa de esa pseudoideología inventada en el sur y lograr los favores de la viuda.

“Hay que discutir la concentración mediática, es obligación del Frente que integramos poner la concentración mediática en la agenda” dijo el fascista Gabriel Mariotto que confirmó el triunfo K en el 2015 usando la falacia de la moderación y “Si vamos a ser Venezuela, seamos Venezuela hoy”, replicó Dady Brieva el anticapitalista y odiador de “clases” que, por las dudas, vive en un piso de 3 millones de dólares y posee millonarios negocios diversificados.

(Agencia OPI Santa Cruz)


¿Alberto Fernández se prepara para traicionar a Cristina?





01/06/2020


¿Alberto Fernández se prepara para traicionar a Cristina?





La Argentina está aproximándose a un punto muy peligroso de su historia


Por  Carlos Mira



Resulta harto evidente que, desde la visita que la comandante de El Calafate le hiciera al presidente en Olivos, se ha lanzado una ofensiva fascista que hemos comentado ya aquí en nuestra columna del jueves y que está dispuesta a aprovechar la enorme ventana de cautiverio que abrió el coronavirus para avanzar de modo definitivo sobre los derechos civiles y las libertades individuales, claramente el modelo que odian con todas sus fuerzas.

Mariotto el inservible ex vicegobernador de Buenos Aires y ariete de la comandante, avisó que ya había sido suficiente con la máscara de la moderación y era hora de acelerar con la radicalización.

Este inútil, solo hábil para vivir del Estado, confesó abiertamente un fraude electoral al admitir que en la campaña habían “vendido” una imagen más racional (porque estaban seguros que de lo contrario perdían) pero que esa situación debía cambiar y Fernández debía asumir el trabajo para el que había sido “contratado”.


Desde la visita de la comandante a Olivos han sido ostensibles las movidas del gobierno en el terreno judicial en defensa de jueces kirchneristas, en ataques hacia jueces imparciales, en denuncias contra funcionarios del gobierno anterior y en burdas operaciones para ganar posiciones en el escenario político y social.


Aprovechando la cuarentena se han repartido miles de cuadernillos hogareños para los niños alabando a los gobiernos peronistas y atacando todo lo que no sea de su color. Repito: material dirigido a los chicos, algo que el peronismo siempre hizo desde que la política argentina lo vio nacer.


El presidente hizo un increíble viaje a Formosa en donde le enrostró a todo aquel que quisiera verla una imagen metafórica del modelo de país que sueñan: en el encuentro con el gobernador Insfrán anduvo a los abrazos y a los besos como para dejar claro que en el modelo que persiguen instaurar ellos siempre podrán hacer las cosas que nos prohiben a nosotros.

Allí mismo dijo que “con Gildo venimos a poner de pie a Formosa” como si la provincia no viniera gobernada por el propio Insfrán durante los últimos 25 años.

Por el otro lado se está formando una corriente cada vez más evidente con ganas de desafiar al gobierno en sus mismísimas bases, en aquellos resortes donde el fascismo quiere hacerse más fuerte.

Quizás nunca antes haya habido en la Argentina una conciencia tan clara de cómo se están perdiendo las libertades cotidianas. La actividad en las redes y hasta en algunos medios importantes recalcando el peligro que el país enfrenta son cada vez más ostensibles.

La crisis del coronavirus le ha dado a una parte del país la oportunidad de medir -quizás por primer vez en los tiempos modernos- una vida con carencia de derechos.


Esa realidad ha concientizado a muchos argentinos en el sentido de que el proyecto del kichnerismo de “ir por todo” va en serio.

Algunos payasos a sueldo como el caso ya comentado aquí de Dady Brieva reclamando “ser Venezuela ya” no han hecho otra cosa que avivar un miedo irredimible al fascismo socialista.

El sábado 30 de mayo multitudes cuidadosas de las cuestiones sanitarias, se reunieron en varias ciudades del país (incluida la Capital en el Obelisco y en la Av. 9 de Julio) para reclamar una “cuarentena inteligente” y que cientos de miles de comerciantes, pequeños y medianos empresarios, monotributistas y profesionales liberales puedan trabajar. La movida sirvió para medir fuerzas, algo así como las invasiones inglesas sirvieron para que los patriotas tomaran dimensión de sus propias capacidades.

Con todo lo positivo que eso significa, también es un llamado de atención a que hay gente dispuesta a enfrentar a la fuerza bruta con otra fuerza de igual porte aunque de distinta composición.

Esa guerra sorda puede convertirse en ruidosa en cualquier momento. Y cuando ese ruido estalle nadie puede adivinar el desenlace.

En esta historia el presidente viene desempeñando un papel que puede dar lugar a varias interpretaciones.


Muchos podrían decir que parece un pusilánime, aviniéndose a todas las arremetidas de la comandante. Y otros quizás podrían ver el prólogo de la actuación de un traidor agazapado que solo espera la oportunidad más propicia para asestarle un golpe mortal a su mentor.


El problema son los alfiles, con cuántos cuenta cada uno.


Y en ese campo no hay dudas que la comandante dobla al presidente.


Pero, ¿qué ocurriría si Fernández advirtiera que, si se juega, la sociedad lo apoyaría a él?


Obviamente el descalabro económico que seguirá a la pandemia puede resultar un factor decisivo en el humor social que perfile esa pulseada.

En ese sentido, para los valores de la libertad, es muy importante que la gente siga reclamando por la vigencia de los derechos civiles. Un país puede sobrellevar, en determinadas circunstancias, el letargo de un presidente pusilánime. Pero la pusilanimidad social puede pagarse con una servidumbre eterna.