domingo, 1 de marzo de 2015

Situación patrimonial del BCRA





Domingo 1 de marzo de 2015

 Por Roberto Cachanosky

¿Qué significa que el BCRA tenga patrimonio neto negativo o que patrimonialmente esté quebrado?


Por lo menos 2 años atrás comencé a insistir con que el Banco Central estaba quebrado o, si se prefiere, que su activo era menor a su pasivo, lo que significa que todos los créditos a cobrar que tiene, las reservas y demás activos no alcanzan para cubrir todas las deudas que tiene el Central.

Veamos primero los números que presento en el cuadro 1

                                              

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El cuadro 1 nos muestra que, al 15 de febrero, el BCRA declaraba tener un activo de U$S 1.116.006 millones, sin embargo la cifra no es real. Como  puede verse en el cuadro, les resto dos ítems. Por un lado el stock de Letras Intransferibles que le entregó el tesoro al BCRA a cambio de reservas. Esas Letras, que tienen plazos de vencimiento luego del 2016, no pueden computarse como un activo.

 Su valor contable puede ser el que ponen en el balance, pero su valor de mercado es mucho menor. En primer, lugar porque al no ser transferibles no pueden venderse en el mercado que es el que define el precio de un bono, una letra, etc. Pero en segundo lugar, si la letra es intransferible y el BCRA solo puede cobrarla a su vencimiento, quiere decir que es el tesoro el que tiene que pagar. El problema es que el tesoro es tan insolvente como el BCRA. El BCRA que es insolvente le presta a otro insolvente que es el tesoro. Un juego macabro, en consecuencia los $ 400.428 millones en letras intransferibles las resto del activo por ser papeles sin valor de mercado.

Algo parecido ocurre con los adelantos transitorios. Los $ 248.050 millones que pone en su activo es una deuda que tiene el tesoro con el BCRA por el dinero que esta institución emitió para financiar el déficit fiscal. Otra montaña de papeles que el BCRA dice tener como activo pero que en realidad son incobrables con valor de mercado cero. Esos adelantos transitorios ni los puede vender en el mercado como si fueran un bono ni el tesoro está en condiciones de pagarlos en su momento, de manera que también hay que restarlos.

Entre los adelantos transitorios y las letras intransferibles suman $ 715.575 millones, algo así como el 64% del activo que declara tener el BCRA.

Limpiando el activo del Central de todos esos créditos que dice tener para cobrar pero todos sabemos que no podrá cobrarlos, el activo del BCRA se reduce a $ 400.0428 millones. Al mismo tiempo, el pasivo, lo que tiene que pagar el BCRA (base monetaria, bonos de corto plazo, obligaciones con organismos internacionales, etc.) suma $ 1.004.749 millones, con lo cual el pasivo supera al activo en $ 604.321 millones. Aun suponiendo que en el Patrimonio tiene utilidades acumuladas, el pasivo sigue siendo superior al activo en casi $ 500.000 millones, que al tipo de cambio oficial, equivale a U$S 57.000 millones o a U$S 38.400 millones usando el blue para pasarlo a dólares. En cualquiera de los dos casos supera ampliamente las reservas que declara tener el Central.

¿Qué significa que el BCRA tenga patrimonio neto negativo o que patrimonialmente esté quebrado? Considerando que el peso no es moneda y nadie lo quiere como reserva de valor, el respaldo patrimonial que tiene el BCRA para poder emitir una moneda que sea respetada por los agentes económicos tiende a cero.
En rigor, desde que el patrón oro fue abandonado, el mundo se maneja con papel moneda que solo es considerado moneda si quien lo emite tiene la calidad institucional necesaria como para que la gente lo acepte como reserva de valor y, obviamente, como medio de intercambio.

Más allá de los números expuestos, Argentina no puede tener moneda propia por la sencilla razón que ahora es la calidad institucional la que respalda el valor de la moneda. Como nuestra calidad institucional es deplorable, nadie confía en el peso y una economía sin moneda es una economía estancada que solo hace transacciones de corto plazo.


Sin moneda no puede haber crédito de largo plazo que financie las inversiones, ni pueden hacerse transacciones también de largo plazo. Por eso, una de las prioridades económicas del próximo gobierno será restablecer un sistema monetario.

 Mi sugerencia es que, hasta tanto se recupere la confianza en las instituciones que son las que respaldan el peso, la gente pueda realizar transacciones en la moneda que desee (dólares, yenes, euros o lo que elijan). Establecer una competencia entre monedas y que la gente elija con cuál quiere operar. Creo yo que este es un primer paso para destrabar el sistema económico que hoy día está paralizado.

Walt Disney ya no está pero Cristina es guardiana del País Maravilloso




01/03/201519:57

¿Alguien esperaba que fuera diferente? Todas los discursos de Cristina Fernández de Kirchner ante las sucesivas asambleas legislativas han resultado similares: una sucesión de logros y una Argentina maravillosa gracias al Frente para la Victoria. 2015 no fue una excepción.

Cristina creyendo ingresar a Disneyworld.


por CLAUDIO M. CHIARUTTINI

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Si la militancia kirchnerista esperaba escuchar en las palabras de Cristina Fernández el “Testamento Ideológico del Modelo K”, se quedaron con las ganas. La Presidente de la Nación, pese a que habló durante 4 horas ante el plenario de ambas cámaras legislativas (su alocución más larga en 8 años de mandato), fue una cita infinita de números confusos, errores elevados a la categoría de triunfos, defensas políticas cargadas de falacias y una serie de “chicanas” y “guiños”, sólo para reconfirmar su rol de autoridad máxima sobre el resto de los presentes.
 
No faltaron los ataques a la “prensa concentrada”, con “Clarín” a la cabeza; la “chicana” a Mauricio Macri, quién sostuvo que tomaba los principios del peronismo y Cristina Fernández le pidió el voto del PRO para reestatizar los trenes; y se aprovechó de un inoportuno cartel sobre la AMIA que colocó Claudio Lozano para atacar la acusación de Alberto Nisman, su rol en la investigación de la voladura de la mutual judía y solicitó a Israel que explique por qué no reclama por el atentado contra la Embajada de su país en la Argentina.
 
También estuvo el previsible párrafo relacionando el incendio premeditado de Iron Mountain con la Causa HSBC, veladamente volvió a levantar el rumor de que la voladura a la Embajada de Israel podría haber sido realizada por extremistas de derecha judíos o estadounidenses; realizó una lectura totalmente tergiversada de dos documentos que tenía Alberto Nisman en su caja de seguridad (siempre llevando agua a su molino) e, indirectamente, volvió a tratar de meter el Caso AMIA en la agenda internacional.
 
Hubo ataques al “Partido Judicial”, varios hacia la Suprema Corte de Justicia, lo que desorbitó la mirada de Ricardo Lorenzetti en más de una oportunidad (habrá que ver si le responde el próximo martes, cuando anuncie la agenda de temas que tratará el Alto Tribunal) y alentó los rumores sobre un acuerdo electoral entre Florencio Randazzo y Julián Domínguez.
 
Cristina Fernández se mostro superior a Evita, por lograr la jubilación de las amas de casa; a Néstor Kirchner, en muchas de las citas estadísticas mencionadas; se puso al nivel de Juan Domingo Perón por anunciar la reestatización de todos los ramales de trenes, dos veces le“pasó boleta” a Domingo Felipe Cavallo, en un momento comparó a Axel Kicillof con el santacruceño, rescató la figura de Raúl Alfonsín y prolijamente esquivó cualquier referencia a Carlos Saúl Memen, un aliado indispensable a la hora de votar temas clave en el Senado.
 
Cristina Fernández comenzó pidiendo un aplauso para el equipo que encabeza el ministro Axel Kicillof, como si el mayor logro del “Modelo K” fuera la recuperación económica de la Argentina y dando un tono a sus palabras en el sentido de que se la “hacemos fácil” al futuro Gobierno en materia de deuda externa. Sin embargo, olvidó el defautl, el reclamo de los holdouts, los juicios pendientes en el Ciadi, la devolución de los swaps de China, el pago de los préstamos del Banco Central de Francia o al BIS, la imposibilidad de levantar el cepo cambiario e importador y las necesidades de bajar el riesgo país para poder cubrir el déficit fiscal con emisiones de deuda internacionales.
 
La Presidente de la Nación trató de mostrar como un triunfo que se han pagado, desde 2003, un total de $92.676 millones de deuda interna y US$112.496 millones de deuda externa. Dijo que “hemos desendeudado definitivamente a la Argentina”, pero los vencimientos se extienden hasta 2033, con tendencia decreciente, como ocurre en todas las deudas soberanas de todo el mundo.
 
Pero en su reseña particular, Cristina Fernández no recordó que con Néstor Kirchner tomaron el poder con las acreencias externas de la Argentina ubicada en US$152.600 millones y la colocaron en US$198.900 millones, hasta diciembre del año pasado. Es decir, entre el aumento del endeudamiento (US$46.900 millones) y los pagos al exterior (US$112,496 millones), la Argentina ha “quemado US$158.900 millones”, una cifra mayor al monto de deuda que el Matrimonio Kirchner encontró al llegar a la Casa Rosada.
 
Si bien hizo referencia a la deuda privada, Cristina Fernández no parece conocer que el Banco Central tiene 70% de sus activos basados en papeles de deuda del Estado Nacional (papel pintado) y que, además, tiene acreencias con el sector privado, a través de las Lebac y Nobac, que pueden llegar a ser dos veces el equivalente a su patrimonio. Eso, también es deuda que deberá cubrir, por un camino u otro, el Gobierno que herede al kirchnerismo.
 
Cristina Fernández dijo que “ya nunca más será necesario que un Gobierno tenga que tomar deuda para tener que pagar deuda”. Quizás sea cierto, pero desde hace 4 años, la Administración Kirchnerista emite deuda (ya sea externa o interna) para pagar Gasto Corriente, dado el inmenso déficit fiscal que existe, lo que es aún mucho más grave que sumar acreencias para cancelar pasivos.
 
La Presidente de la Nación citó como un éxito tener las reservas que hoy acumula el Banco Central (“que subieron 12% en el último año”, dijo), sin tener en cuenta que eso se produce gracias a los swaps de China, el préstamo del BIS y las colocaciones que han hecho YPF y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
 
Cristina Fernández, en su larga mención a los “triunfos” económicos, no relacionó la caída de la inflación a la recesión, ni el aumento de ventas de los productos de la lista de “Precios Cuidados” a la merma del poder adquisitivo del salario, habló del fortalecimiento del empleo con 2,4 millones de personas con problemas de trabajo, celebró el aumento de empresarios nacionales, cuando las Pymes están cerrando puertas como nunca antes en el kirchnerismo; y siguió culpando a la situación internacional por los problemas argentinos.
 
Quizás confundida con las explicaciones de Axel Kicillof, Cristina Fernández dijo que los países desarrollo han tratado de “derivar” sus crisis económicas a los países en desarrollo por aumentar su endeudamiento y devaluar sus monedas. Al contrario, cuando los países inundaron de moneda sus economías hicieron bajar la tasa internacional y nunca la periferia pudo financiarse tan barato. La Argentina no pudo aprovecharlo en 12 años, pero ese es otro problema, de origen kirchnerista, como el retraso cambiario del peso con respecto a las monedas de intercambio. Es decir, el mundo nos dio dinero barato y condiciones para exportar, pero el Gobierno de Cristina Fernández no supo aprovechar ninguna de las dos oportunidades.
 
Resonará por muchos años la frase: “Sólo faltó que nos dijeran que nos iban a violar”, que dijo la Presidente de la Nación para explicar el supuesto miedo que los economistas no oficialista y los medios habrían “inyectado” en la población generando un “amarrocamiento” de dinero que fue gastado en las vacaciones, donde la gente “inundó” los centros turísticos. En realidad, los economistas ortodoxos pronosticaron una recesión que fue mayor a sus cálculos, como la moneda se devaluó menos de lo que esperaban, como pocos anticipaban un default de la deuda o como los menos anticiparon la caída de la inversión, el consumo, la creación de puestos de trabajo y la suba de la desocupación. Si algo se puede decir de los economistas ortodoxos en 2014 fue que realizaron proyecciones muy “positivas” para el año que se vivió. La gente no “amarrocó” su dinero, sino que “inundó” los centros turísticos gracias al “efecto riqueza” que causa la inflación (la mayoría tuvo aumentos de salarios en Octubre y Noviembre y cifras fijas en Diciembre).
 
Sólo una Presidente de la Nación que tiene hoteles le interesa tanto dar cifras positivas de Aerolíneas Argentinas (siempre “estrangulando” los datos lo suficiente), del turismo receptivo, de gasto de los turistas. Parecía más la reseña previa de la Memoria de un Balance Anual, que la celebración de un éxito social. ¿Será porque Aerolíneas Argentinas tiene la mayor cantidad de frecuencias del país a El Calafate, justo donde están los hoteles de la Mandataria?
 
Es interesante, pero Cristina Fernández no habló de las cifras de Aerolíneas Argentinas en plata, habló en porcentaje sobre PBI. Dado que las cifras del Indec “inflan” el aumento del Producto Bruto Interno, la participación proporcional de los gastos de la empresa aérea de bandera se licuan, pero si se la compara con otras áreas del gobierno o de la mismas empresas del Estados, el efecto es el contrario.
 
Cristina Fernández celebró el aumento porcentual del salario mínimo y de la jubilación de piso, pero si se hace el cálculo en base al dólar oficial, sin duda, hoy, los sueldos y los haberes previsionales son menores que en la Década del ´90. También festejó la estatización de las AFJP, pero nunca se preguntó porqué los bancos cedieron un negocio tan rico (supuestamente facturaron $21.000 millones en pocos años); se olvidó de mencionar que las empresas previsionales incluían en el costo un seguro de vida e incapacidad de importancia (hoy, es una cifra irrisoria), citó un cálculo actuarial del “ahorro” que se habría hecho el Estado por la confiscación que nadie sabe muy bien de dónde sale y olvidó decir, quizás porque no lo sabe, que sin las AFJP, desapareció el ahorro de largo plazo.
 
Olvidemos que Cristina Fernández estuvo 15 minutos confundiendo “deciles” con “quintiles”, que considera un logro usar la plata de los jubilados para darle subsidios y computadoras a los adolescentes, casas a los militantes y créditos a las “Señoras Paquetas que compran ‘pilchas’ en los grandes shoppings”; o que aumenta el pago sentencias judiciales, como si fuera una herencia recibida y no un inmenso error de gestión cometida en los últimos años.
 
La Presidente de la Nación se da el lujo de “chusear” a Héctor Recalde doblemente: una, cuando negó que vaya a presentar o aprobar una Ley creando del Código Laboral, todas con iniciativas que promueve el abogado laboralista y sus clientes, los sindicalistas; la otra, cuando comparó el efecto de los índices de actualización que se aplica contra los que se querían aplicar en la actualización del haber jubilatorio, sin reconocer que los tres atentan contra la recuperación del valor de compra de jubilaciones y pensiones.
 
Muchos logros del sector privado fueron “apropiados” por la Presidente de la Nación, desde el aumento de superficie sembrada de granos hasta la suba en la inscripción de alumnos en las carreras de Ingeniería (la mayoría de ellas por que tiene subsidios privados o públicos, grandes salarios y mucha demanda). En el fondo, Cristina Fernández termina por ser responsable de todo lo bueno y, el resto del mundo y los enemigos, de  todo lo malo. Demasiado maniqueo reuduccionista.
 
Además de reestatizar los trenes (para ahorrarnos $415 millones sobre un Presupuesto de $1,2 billón) y “hundir” el Código Laboral que impulsaba Héctor Recalde, Cristina Fernández anunció un proyecto de Ley para unir los negocios bursátiles con las “cuevas” (el renacimiento del “Pagaré Bursátil”, un “regalo” para Adelmo Gabbi), otro para mejorar la inscripción de objetos de diseño industrial y uno más sobre parques industriales (lo que debe hacer generado éxtasis sexual en la ministra de Industria, Débora Giorgi)
 
Como lista de “pendientes” para 8 meses más de gestión, parece bastante poco. Como fue pobre el final del discurso de Cristina Fernández, citando títulos de diarios, “manoteando” páginas con gráficos que se le caían de las manos e interrumpiendo sus dichos para escuchar lo que le“soplaba” algún ministro cercano. Lo dicho: si la militancia esperaba el “Testamento del Modelo Kichnerista”, se quedaron con las ganas, fue un largo y pesado discurso de barricada.
 
Después de cuatro horas de larga perorata, ¿cómo se puede sintetizar el último discurso de Cristina Fernández como Presidente de la Nación ante el Plenario del Congreso Nacional? Muy sencillo: “Hicimos todo bien. Lo que no hicimos bien fue culpa de otro. Le facilitamos las cosas a los que vienen, que no se quejen. Dejamos un país ‘cómodo’ para la gente, ‘incómodo’ para los que vienen. Si les quieren sacar uno de los beneficios que le dimos, salgan a la calle y pataleen. En conclusión: Ya nos van a extrañar, ya nos van a volver a llamar”.

Abuchearon a Boudou en Uruguay





01 / 03 / 15

El vicepresidente participó del traspaso de mando entre Tabaré Vázquez y José "Pepe" Mujica.


Por María Noel Scanarotti

Cuando la presidenta Cristina Kirchner llegaba al Congreso para la apertura de la última Asamblea Legislativa, el vicepresidente Amado Boudou se encontraba en Montevideo para participar en la ceremonia de traspaso de mando entre Tabaré Vázquez y José “Pepe” Mujica.

El vicepresidente, a quien dicen que Cristina lo envió a Uruguay para evitar la incómoda foto en la apertura legislativa, se lo vio sonriente y distendido, hasta que subió al escenario para saludar a Tabaré. Según los periodistas que se encontraban en el lugar, Boudou fue abucheadopor varias de las personas que se encontraban en la Plaza de la Independencia.

http://www.clarin.com/politica/Cristina-Congreso-Boudou-representa-Uruguay_0_1312668966.html

Desde el momento en que se conoció que el vicepresidente representaría a la Argentina, en Uruguay se reflejó cierto malestar. Desde la cancillería uruguaya se omitió a Boudou en un comunicado donde se enumeraban los invitados extranjeros que iban a participar en la ceremonia de traspaso de mando.
La semana pasada, la justicia uruguaya pidió la extradición de Alejandro Vandenbroele, supuesto testaferro del vicepresidente en el casi Ciccone.

República Guinness






 La República Argentina debería llamarse de ahora en más República Guinness. Es el país de los récords. Lo más curioso no es que en todos los ítems -economía, salud, educación, obra pública, ciencia, lo que fuere- se hayan alcanzado récords, sino que invariablemente se trate de récords positivos. Vaya si andarán bien las cosas que prácticamente no hay materia en la que no se hayan roto las marcas históricas. Más no se puede pedir. Lo único extraño es que a este panorama no le corresponda una sociedad feliz, satisfecha y agradecida. Según las encuestas la mayoría de los argentinos piensa votar este año por candidatos opositores.
La principal novedad de este último discurso ante la Asamblea Legislativa de la era K es la profundización de la jactancia. Cristina Kirchner impone hace años el género del autoelogio, hasta allí no hay novedad, pero se ve que en la despedida decidió dar una vuelta de tuerca. Para el anecdotario aumentó la cantidad de comentarios de sobremesa, las "gastadas" de apariencia espontánea a sus subordinados, las chicanas contra opositores y las celebraciones de sus propios excesos, como cuando evocó como si se tratara de un hito patrio el día que habló sobre la incidencia de la carne de chancho en la vida sexual de los argentinos. Inundar el recinto de récords, o mejor dicho presuntos récords, quizás sea un asunto menos banal.
Aparte de renovar el hábito de no mencionar la más mínima autocrítica, la grandilocuencia sin fisuras significa que en los difíciles meses que siguen, la Presidenta no piensa modificar un ápice la decisión de no revisar nada, de gobernar de espaldas a la oposición, sin diálogo, sin bajar la tensión política, sin dejar de confrontar y, muchas veces, de provocar. Gobernará mediante el consolidado sistema del secretismo de cúpula e imposición vertical de siempre, aplausos del sector cautivo y epopeyas continuadas.
Gobernará mediante el consolidado sistema del secretismo de cúpula e imposición vertical de siempre, aplausos del sector cautivo y epopeyas continuadas
En esa línea sacó un nuevo conejo de la galera.Informó que lo que viene es el fin de las tercerizaciones ferroviarias, pero no con forma de corrección de políticas menemistas profundizadas por Néstor Kirchner que no funcionaron, mucho menos como antídoto para la corrupción, palabra que jamás menciona. Lo que anticipó fue una puesta en escena nacionalista de reminiscencias cuarentistas. Perón ha vuelto al dinámico firmamento doctrinario del kirchnerismo y no sólo con los trenes nacionales y populares. Cuando habló sobre la construcción de hangares en Ezeiza ella interrumpió la cuarentena que le había decretado al general -recuérdense todos los discursos que sacralizaban a Néstor Kirchner como el mejor presidente "en doscientos años"- y le ofrendó a Perón un reconocimiento. Muy pronto, la soberanía del riel renace con simbología peronista tradicional.
Tan importante como lo que anunció fue lo que no anunció. Contra inquietantes rumores que circularon la semana pasada, la Presidenta no descargó ninguna medida higiénica contra la justicia federal. Se ignora si los rumores eran demasiado disparatados o si Cristina Kirchner llegó a pensar alguna cosa creativa no del todo encuadrada en la letra constitucional que la resolución del juez Daniel Rafecas del jueves mandó a guardar, haciendo retornar las fobias contra el Poder Judicial a sus estándares rutinarios. Sí habló con relación a la Justicia de desconocer la Constitución, pero ese pecado se lo atribuyó al enemigo de turno, el partido judicial.
En un momento elogió a Raúl Alfonsín -hablaba de la reforma del Código Civil- y pronunció una frase difícil de interpretar. Fue un reproche a los que "confunden los períodos legislativos con la historia y la historia tiene otros tiempos". Sobrevuela en el mundo político la impresión de que el kirchnerismo tiene confianza en que a partir del 10 de diciembre será la primera minoría en Diputados, cualquiera fuere el presidente. Y en este último punto, una curiosidad: en ningún momento de su último discurso ante el Congreso -lo más probable es que el último que haya dado desde ese atril en su vida-, Cristina Kirchner se refirió al futuro como si no existiera posibilidad alguna de que el próximo gobierno sea kirchnerista. Al contrario, sobre el final aludió con la mayor naturalidad a un continuador procedente de la oposición.
Cristina Kirchner se refirió al futuro como si no existiera posibilidad alguna de que el próximo gobierno sea kirchnerista
Si bien homenajeó a los bomberos caídos, omitió recordar a Julio Strassera, por cuya reciente muerte, sin embargo, el Gobierno decretó dos días de duelo. La muerte de Alberto Nisman, explicó en el discurso, la lamenta "como la de cualquier ser humano", frase que preludió duras críticas al fiscal especial de la AMIA, en una embrollada relectura de la resolución de Rafecas. Dura, también con Israel, la Presidenta no creyó necesario explicarles a los legisladores cuál será la política exterior de acá a fin de año ni qué piensa hacer con Irán. Sólo hizo una defensa acalorada de la decisión de hacer acuerdos comerciales con China como si se le hubiera objetado la elección de ese país y no, como en verdad sucedió, la calidad y la oscuridad de los acuerdos firmados.
No todos los aludidos en la profusión de datos, cifras y conclusiones presidenciales van a tener la celeridad del periodista Joseph Cotterill, del Financial Times, quien replicó por Twitter el uso sesgado que Cristina Kirchner hizo de un tuit suyo anterior, en la más heterodoxa apertura de una rendición de cuentas a la Asamblea Legislativa que se recuerde. Otras réplicas, desautorizaciones y correcciones de errores y exageraciones seguramente se irán conociendo en los próximos días, como sucedió otras veces.
"No fue magia, tenemos la voluntad política y el coraje para lo que haya que enfrentar", dijo la Presidenta al promediar el discurso, como si alguien hubiera querido conocer la receta de la insólita acumulación de récords que ella enumeraba sin tregua. Más que insólita, tal vez le sonó empalagosa a ella misma y eso la obligó a aclarar que no hubo magia. "Uno podría estar como la abuela, elogiándose a sí mismo por las políticas que ha llevado a cabo", alertó.

Exactamente.

Nula o revocada es el futuro de la sentencia de Rafecas






marzo 1, 2015



Por Guillermo Cherashny

Hasta el jueves próximo a las 9.30 hs. de la mañana tiene tiempo el fiscal Gerardo Pollicita para apelar el resolutorio del juez Daniel Rafecas, que desestimó su denuncia, basada en la otra de Alberto Nisman. Y lo que está en duda es si Pollicita apelará punto por punto. La Cámara Federal deberá entonces sortear sala, cosa que hasta ahora no ocurrió. Pero antes de eso, el fiscal de cámara Germán Moldes podrá ratificar la apelación en una audiencia oral ante la Sala I o II, según sea la que toque intervenir. 

Y cabe hacer una digresión, ya que, si la procuradora general Alejandra Gils Carbó hubiera logrado que asumieran sus nuevos fiscales generales -lo que impidió un fallo judicial-, éstos seguramente hubieran desistido de la apelación dejando firme la sentencia de Rafecas y sin intervención de la instancia superior. Pero un amparo impidió estos nombramientos; entonces Moldes en la audiencia oral seguramente impugnará el resolutorio de Rafecas por varios motivos y en primer lugar por ser una sentencia de carácter político, ya que el juez se extiende en elogios hacia la presidente y el canciller Timerman, que no corresponden en absoluto y que sólo caben para un diputado o dirigente del cristinismo.

Final previsible


En segundo lugar, la apreciación del juez de que el delito de encubrimiento no tiene tentativa es un disparate jurídico, ya que los hechos encuadran perfectamente. Por lo menos en la tentativa acabada del encubrimiento agravado por las personas y por el hecho, y en este punto el delito anterior es el atentado contra la AMIA. El encubrimiento se da entonces en favorecer a los imputados iraníes en eludir a la justicia argentina a través de una irregular Comisión de la Verdad con funciones jurisdiccionales, como dijo el fallo de la Sala I de la Cámara Federal cuando declaró la inconstitucionalidad del Memorándum de Entendimiento con Irán. 

Es más, el camarista Eduardo Farah, en una parte de su voto, recalca que el canciller Timerman, al contrario de los elogios de Rafecas hacia el mismo, les mintió a los senadores al decir que no se pudo lograr la extradición de Haidi Soleimanpour, ex embajador de Irán en Buenos Aires detenido en Londres. Lo cierto es que no se lo pudo extraditar hacia la Argentina porque el Subsecretario del Interior del Reino Unido alegó razones políticas y no jurídicas. 

Moldes también diría que una causa de este tipo nunca se desestima y que el resultado sólo puede lograrse después de ordenar las medidas de prueba que pidió el ministerio fiscal. En conclusión, si el sorteo recae en la Sala II, integrada por Martín Irurzun, Horacio Catani y Eduardo Farah, la sentencia de Rafecas puede resultar nula o revocada. Y si toca la Sala I, también es casi seguro que se revoque y que a Rafecas lo separen de la causa o le mandan empezar la instrucción de nuevo.

Lo que hay que hacer.






Por Alberto Medina Méndez



Es muy frecuente escuchar esta arrogante frase en estos tiempos. Casi todos los ciudadanos, de uno u otro modo, tienen la tentación de convertirse en ese consejero universal capaz de señalar las líneas de acción sobre las que la sociedad toda debería trabajar para su progreso.

No es que esa posición en sí misma sea incorrecta. Es saludable que la gente se interese en lo que pasa, le preocupe genuinamente lo que ocurre a su alrededor e impacta en sus vidas. Es útil tener un diagnóstico propio respecto de lo que sucede y animarse a sugerir diferentes caminos posibles.

Todo se complica, y mucho, cuando esa postura es escoltada por una conducta individual ambigua. No es que la gente no pueda, o no deba opinar. Es muy bueno que así sea. El dilema comienza cuando ese análisis agudo no está en sintonía con la labor cotidiana. No sirve demasiado decir "lo que se debe hacer" si eso no viene de la mano de un compromiso personal intransferible que conduzca a la concreción de esa anhelada visión.

Los problemas que se enfrentan a diario no precisan solo de un acertado diagnóstico y una elaborada orientación sobre los pasos a seguir. Es imprescindible también, que esa misma gente, esté dispuesta a pasar a la fase de implementación y pueda protagonizar esa etapa.

Sin embargo, en los últimos tiempos, la apatía imperante y cierta inocultable abulia ciudadana, han dado nacimiento a una perversa postura, que demuestra elevados niveles de contaminación cívica y poco ayudan.

Se trata de la aparición de una generación de opinadores seriales que se quedan siempre a mitad de camino. No solo no pasan a la acción, sino que aspiran a instruir al resto sobre lo que deberían hacer por el bien de todos, aunque no están dispuestos a mover un dedo para que ello suceda.

No solo pretenden dar las órdenes, sino que además esperan que la multitud los siga como rebaño, y si no lo hacen a su manera, se ofenden como si fuera un deber que todos comprendieran y acataran sus mandatos.

Este gesto social crece permanentemente. Se visualiza fácilmente cierto nivel de autoritarismo no asumido que preocupa. Muchos de estos personajes que opinan, esperan un apoyo irrestricto. Se incomodan porque no obtienen los  recursos suficientes para emprender su mesiánica causa, porque los dirigentes políticos no toman nota de tan brillantes ideas, ni los ciudadanos se entusiasman frente a ese apasionante sendero propuesto.

Tal vez, la tarea pasa por entender que si se desea fervientemente que algo suceda, se debe poder tomar las riendas del asunto y hacer algo concreto al respecto. Y no es que no se pueda opinar si no se hace algo. Es que no es razonable decidir que no se tiene tiempo, ganas o habilidad para un objetivo, y esperar que el resto asuma ese deber moral de hacerlo.

Se debe reflexionar profundamente sobre esta cuestión con absoluta honestidad intelectual. Todos tienen derecho a pensar y a decir lo que sea. También a emprender los proyectos en los que creen férreamente. A lo que no se tiene derecho es a pretender que los demás tomen las causas propias como eje de sus vidas y las ejecuten del modo que otro ha diseñado.

Como en la vida misma, si alguien cree en algo, tiene la responsabilidad de intentar que se haga realidad, pero no puede esperar que los demás lo conviertan en su meta vital.

Si esta premisa se comprendiera, probablemente la sociedad dispondría de más proyectos interesantes, de mayor cantidad de personas con ganas de gestar el cambio. Por ahora, solo existe mucha gente opinando, muy pocos haciendo lo correcto, y una inmensa cantidad de individuos frustrados, porque el mundo no hace, a su manera, lo que ellos sueñan para los demás.

Es bueno saber "lo que hay que hacer". Es positivo tener infinitas ideas disponibles. Algunas serán contrapuestas y otras complementarias. Lo que se debe poder abandonar, es la despótica e insolente actitud de pretender que el resto haga lo que individualmente no se está dispuesto a encarar.

Si se aspira a contar con apoyo masivo y el acompañamiento de miles de ciudadanos y que esas ideas personales se plasmen en la realidad, pues habrá que tener la determinación suficiente para  liderar ese proceso, y tener las agallas para invertir tiempo, trabajo y dinero en ese sueño propio.

Si semejante pasión no es suficiente, si la convicción no alcanza, pues habrá que asumir que no es demasiado importante y entonces apelar a la humildad necesaria para dejar vía libre a los que tengan esa decisión.

Es una enorme virtud proyectar. Es muy conveniente y provechoso opinar. Muchos insisten en que saben "lo que hay que hacer". Pues entonces, tendrán que tomar la determinación de hacer lo necesario, de alinear discurso y acción, o de sumarse a los que están en el itinerario más cercano. Pero lo más trascendente es aprovechar esta excelente oportunidad de abandonar la mezquina actitud de imponer al resto una agenda, a la que no se está dispuesto a invertir esfuerzo personal. No es moralmente correcto pedir a los demás que hagan lo que uno no tiene el coraje de llevar adelante. Es indispensable sincerarse. Y sobre todo asumir las propias debilidades con gran hidalguía.

Alberto Medina Méndez

La presente nota del Sr. Alberto Medina Méndez, es publicada en La Misère Porc, por gentileza de su autor.

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Un País Suspendido







Por el Dr. Enrique Guillermo Avogadro


"Y un día lo pagaremos, lo pagaremos porque no habremos tenido el valor de levantarnos, de protestar contra los actos más abyectos". Joël Dicker


La Argentina estuvo, hasta esta mañana de domingo, suspendido de un hilo, ya que nadie sabía, a ciencia cierta, qué diría Cristina en la última -al menos, eso es lo que dice la Constitución- apertura del año legislativo; lo único que teníamos claro era que el ¿Frente para la Qué? haría una demostración de fuerza para contraponer la cantidad de sus militantes -transportados y, muchos de ellos, rentados o compensados- a la masiva y espontánea marcha del silencio con que la ciudadanía conmemoró el primer mes del asesinato del Fiscal.

No se puede quejar la Presidente: llegó al acto liberada transitoriamente de una imputación penal directa por una resolución del Juez Rafecas, que sólo sorprendió por la celeridad con que fue firmada; ayer, la excelente pluma de Carlos Pagni, en La Nación, hizo una vivisección de las razones que llevaron al magistrado a brindar tan agradable regalo a la noble viuda. El fallo, no hay que negarlo, descomprimió un poco la crispada realidad y, de todas maneras, es altamente probable que el Fiscal Pollicita apele la decisión, que el Fiscal General Moldes la sostenga ante la Cámara Federal y que sea una de las salas de ésta quien, finalmente, decida la suerte de la denuncia por encubrimiento que fue, sin dudas, la causa de la muerte de Nisman.

Sin embargo, después de describir durante más de tres horas y media un país de maravillas en el que sólo ella y sus cómplices habitan, pese a la descompresión que significó la desestimación de la denuncia, Cristina se dio el lujo de confrontar una vez más con el Poder Judicial -se podría decir que rompió relaciones con éste, dada las acusaciones formuladas en la cara de Lorenzetti- acusándolo de violar la división de poderes que establece la Constitución y de intentar gobernar sin el Legislativo ni el Ejecutivo. El discurso presidencial, hasta media hora antes de finalizar, era el esperable elogio a su fallecido marido, mientras destruye todo lo que éste hizo, y a cantar loas a su propia actuación; sin embargo, la aparición de carteles referentes a la AMIA en algunas bancas opositoras hizo que los frenos de la noble viuda dejaran de funcionar y regresara a su agresividad y a su violencia habituales.

El final fue de vergonzosa barricada, acusando a la oposición de querer destruir, tan pronto herede el gobierno, todos sus presuntos logros en favor de los más humildes, como la estatización del 51% de YPF o la curiosa administración K de Aerolíneas Argentinas, que sigue perdiendo más de dos millones de dólares diarios.

Debo expresar la profunda envidia que sentí al contemplar, esta misma mañana, la asunción del Presidente de Uruguay, ante todos los ex-mandatarios de nuestro país hermano; mis ideas son radicalmente opuestas a las del Frente Amplio que lo llevó al poder, pero contemplar un acto tan democrático y republicano me conmovió profundamente. En absurda compensación, la toma de posesión de Tabaré Vázquez en Montevideo dio la excusa perfecta, más allá de la gratuita e injustificable ofensa a los uruguayos que conllevó el envío de Boudou en representación de la Argentina, para la ausencia del doblemente procesado Vicepresidente en nuestra Asamblea Legislativa, ya que hubiera sido blanco aquí de todos los dardos de la oposición y de las pullas de la prensa internacional, aunque fue abucheado allá.

Mañana el país amanecerá, nuevamente, sumergido en la verdadera realidad, ignorando la pintura y el dibujo que, sobre ella, intentó realizar Cristina en su discurso. Y los argentinos seguiremos rezando para que todo termine, cuando debe, en paz.
 Bs. As., 1 Mar 15 
La presente nota del Dr. Enrique Guillermo Avogadro, es publicada en La Misère Porc, por gentileza de su autor. 
Enrique Guillermo Avogadro
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