28 de Febrero del año 2014 - 1233
(Publicada en el día de hoy, sábado 1º de marzo de 2014)
La tiranía en la argentina es del mismo género,
aunque de distinta especie, que la venezolana. La diferencia fundamental no es
la ideología, que es la misma, sino el distinto grado de avance en la violencia
estatal contra la ciudadanía y el muy distinto coraje de los venezolanos en
comparación con la cobardía abyecta de los "argentinos", empezando
por las "clases cultas".
Me
dirán que aquí no es necesario reaccionar como en el país hermano porque el
gobierno local es más moderado. Esto es así únicamente porque esa cobardía hace
innecesaria la violencia del Estado; pero en corrupción y resentimiento son
iguales o peores los de aquí que los de allí, y además son socios, como lo
probaron las famosas "valijas de Antonini" y lo ratifican ahora la
usurpadora y su impresentable ministro de RREE al solidarizarse enteramente con
Maduro y las fuerzas armadas castro-comunistas que asesinan al pueblo
venezolano ("Clarín", 28/2/2014, pag. 12).
* * *
En
cuanto a la violencia estatal, además de ser aquí innecesaria por la indecente
sumisión de los "argentinos" a los atropellos que se cometen contra
sus derechos y el notorio desprecio por la Constitución que ostentan los
tiranos, es innecesaria también porque sus aliados de la izquierda,
supuestamente "opositores", todos los días demuestran que están
dispuestos a cometer cualquier clase de delito, aún el asesinato, si sus pretensiones
hegemónicas encontraran alguna resistencia.
Tampoco
podemos admitir que el kirchnerismo no es violento. Basta con recordar que hay
más de 1.000 secuestrados políticos que yacen en las mazmorras del régimen, sin
esperanza alguna de que algún juez y menos aún la Corte Suprema , ordene su
libertad como es de la más estricta y urgente justicia.
Tampoco
pueden esperar la ayuda de sus compañeros de armas, socios de la tiranía por
medio del general Milani, compinche de las madres de plaza de mayo. Eso es
violencia y de la peor, porque es silenciosa e ignorada por la masa de los
40.000.000 de esclavos que habitan en el país.
Los
"retirados" se "retiran" totalmente de sus elementales
deberes de defender a sus camaradas torturados y asesinados por acción u
omisión en las cárceles. Los visitan, les dan una palmadita en la espalda y se
van. Y cuando cae una nueva víctima, publican una condolencia como esta de hoy:
"Estimados
Camaradas y Amigos
"La
Unión de Promociones expresa su más profundo pesar, con motivo del fallecimiento
el día Martes 25 de Febrero de 2014, del Comandante Mayor (R) Víctor Enrique
REI (Gendarmería Nacional), Preso Político en cautiverio.
"Con
él, son ya 225 (doscientos veinticinco) los Camaradas fallecidos,
pertenecientes a todas las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales y
Penitenciarias; en el marco de este proceso de persecución, teñido de
incontables irregularidades jurídicas y sistemática venganza.
"Expresamos
nuestras sentidas condolencias a todos sus familiares, amigos, compañeros de
Promoción y Camaradas de Armas, rogándole al Señor, les conceda pronta y
cristiana resignación.
"Coronel
(R) Guillermo César Viola.
"Unión
de Promociones."
Mis
más sentidas condolencias a la familia del Comandante Mayor, pero sin
solidarizarme con el consejo de "resignación” que les envía el Coronel
Viola. Hay que indignarse y organizarse para crear una gran protesta política
que detenga esta masacre y esas torturas. Pero eso no, eso sí que no. Ya lo he
comprobado personalmente...
En
cuanto a la violencia criminal que la izquierda (firme apoyo del kirchnerismo,
aunque finja lo contrario) está dispuesta a desatar, quedan pocas dudas, vista
la constante acción de los "piquetes" en todo el país, principalmente
en Buenos Aires. Esos "piquetes" son pequeñas unidades guerrilleras,
armadas de palos y hasta de "tumberas" (escopetas supuestamente
"caseras"), casi siempre protegidos por la Policía.
Uno de
ellos, D Elía, asaltante de Comisarías impune, ya mostró sus disposiciones
sanguinarias cuando recomendó a Maduro fusilar al opositor Leopoldo Lopez.
* * *
Ayer
hemos tenido una muestra estridente de la criminalidad de la izquierda. Como
los argentinos tenemos poca memoria y no nos acordamos de lo que no nos
conviene, para no sentirnos obligados a responder con hidalguía (que hace rato
hemos perdido, empezando por las clases más altas del país), voy a explicar
cual es ese caso.
La
noticia dice: “Ayer, "pasadas las 7 de la mañana, manifestantes cortaron
la circulación en Panamericana y ruta 197, a la altura de la localidad de
Pacheco, al comenzar una jornada de protesta, en reclamo de la absolución de
trabajadores petroleros de Las Heras (Santa Cruz) condenados por la muerte del
policía Jorge Sayago durante una pueblada en 2006". ("Las Nación".
28/2/2014, pag. 10).
Como
siempre, "La Nación" favorece a los agitadores presentando la noticia
de una manera engañosa que trata de excusar a los responsables. Enumero las
falsedades que comete:
1) No
fue una "jornada de protesta" simplemente (un motivo legítimo puede
dar origen a un protesta), sino una acción subversiva, la de cortar uno de los
accesos más importantes a la ciudad de Buenos Aires.
2) No
fue un "reclamo de la absolución de trabajadores petroleros de Las Heras
(Santa Cruz)" sino una extorsión para que se anule la sentencia firme de
cadena perpetua contra unos asesinos despiadados que se la merecen mil veces.
3)
Porque no fue "por la muerte del policía Jorge Sayago durante una pueblada
en 2006" que fueron condenados (¡8 años después!) sino por el asesinato
bestial, a sangre fría, cometido contra un oficial de la Policía de Santa Cruz,
padre de familia. Y tampoco fue "durante una pueblada" sino después
de una huelga salvaje con piquetes frente a una petrolera de Santa Cruz seguido
de un ataque a la Comisaría de Las Heras.
Levantado
el piquete, los criminales se dirigieron a la Comisaría de Las Heras, la
sitiaron, y a sangre fría asesinaron al oficial Sayago a palazos, como lo
recordé en el artículo 707, del 23 de Febrero del 2006 en este mismo periódico,
al cual me remito, pero del cual transcribo los siguientes párrafos:
"El
asunto es demasiado repugnante como para permitir que sea archivado en el
olvido de este país en proceso de putrefacción. El Oficial Sayago estaba
desarmado. Fue sorprendido fuera de la Comisaría, golpeado con un palo en la
cara, con tal violencia que lo desfiguraron; le quitaron el casco y le
propinaron un terrible palazo en la cabeza (o varios) que le rompió el cráneo y
regó con su materia gris el suelo; después lo acuchillaron por la espalda
atravesándolo de lado a lado. Y además, lo balearon.
"A
los dos policías que salieron a rescatarlo, Varela y Leal, los balearon. Están
en el hospital. A la ambulancia que vino a recoger los heridos, la plebe no la
dejó pasar e intentaron incendiarla. A todos los policías los
rociaron con nafta para prenderles fuego. Todo el ataque duró dos horas. Los
asesinos no tenían prisa ni piedad. ("Clarín", 10/2/2006, pag.
4)"
Cabe
agregar que todo esto fue relatado por testigos presenciales, vecinos del
lugar, cuyos nombres "La Nación" publicó con lo cual los expuso a la
venganza de los criminales.
O sea,
este "corte" de la Panamericana no fue una pueblada, ni fue un
reclamo mínimamente justificable, sino lisa y llanamente un intento de conseguir
la impunidad para un grupo de asesinos bestiales, por el solo hecho de ser
izquierdistas y las víctimas ser oficiales de Policía.
De
todo esto quisiera que el "argentino típico" saque una conclusión
ineludible: el crimen no está excluido de los "métodos" de la
izquierda local y cometerán todos los que ellos crean necesarios en el momento
en que lo consideren oportuno. Si ese "argentno típico" se sigue
meciendo en la hamaca de las ilusiones idiotas en que vive, se despertará un
día bajo el puñal de los asesinos, y morirá indefenso y degradado.
Cosme
Beccar Varela
La presente nota del Dr. Cosme Beccar Varela es publicada en La Misère Porc, por gentileza de su autor.