sábado, 1 de febrero de 2014

El Gobierno pisa en baldosas flojas





01/02/14 
 Por Jorge Lanata


El Gobierno está rodeado de baldosas flojas. Cualquier paso que dé, en cualquier dirección, empeora las cosas.

1) El aumento de precios amenaza con licuar la devaluación.

2) La inflación de enero, cercana al 6% marca una pauta anual que complica seriamente las paritarias.

3) Una recomposición salarial de suma fija ahora más un treinta por ciento luego (en una visión prudente) desatará, a la vez, más inflación y se trasladará a los precios.

4) El piso de 25% para las tasas de interés es insuficiente frente a una inflación del 30% el año pasado y aún superior del año en curso. Si decidiera subirlas, esto encarecería el crédito (¿a cuánto prestarían los bancos el mismo dinero por el que pagan 30%? ¿Al cincuenta?) Estas medidas, aun si funcionaran, generarían recesión sacando dinero de la plaza.

5) A medida que abre sólo un poco más el cepo, se pierden más reservas y el paralelo aumenta.

6) La apuesta política a la recuperación del crédito internacional –que el Gobierno descartó durante años– presenta varios inconvenientes: no es inmediata (el papelón con el Club de París da esa pauta) y se complicó aún más esta semana cuando quedó en suspenso el acuerdo con Repsol. La petrolera española (a la que Kicillof le iba a pedir una indemnización y le terminará pagando) desconfía de los bonos argentinos y pidió que se le pagara con reservas del Central, a lo que el Gobierno se negó. 

Y solicita ahora que se le pague con bonos del Estado español que la Argentina adquiera en el mercado internacional (lo que significa reservas, también). La otra petrolera, Chevron, la obliga a concretar un aumento de las naftas, porque la devaluación dejó abajo el precio internacional en dólares que el Gobierno se había comprometido a mantenerle. Un aumento de las naftas también impactará sobre los precios que tratan de contener por otro lado.

7) En el mundo discuten si los problemas con el dólar en Brasil, Turquía y Sudáfrica son un efecto de imitación de la crisis argentina o al revés. Mientras no se ponen de acuerdo, queda claro que lo que fue viento de cola ahora se asemeja a viento en contra.

Frente al laberinto de baldosas flojas, el Gobierno ha decidido transformar la crisis económica en un problema moral o psicológico: habla de un complot mundial contra la Argentina (es cierto, la excusa no es muy original) o de una operación de los bancos (cuando quienes compran dólares lo hacen por pequeñas cantidades), de Shell (que liquidó divisas con autorización del mismo Gobierno: ¿sería entonces un complot del Central?) o de algunos columnistas económicos. El otro manotazo de ahogado tiene que ver con la Patria: Capitanich calificó de antipatriotas a quienes critican las medidas, equiparando al Gobierno con la Nación. 

Criticar al Gobierno no es criticar a la Patria, porque no es la Patria; en el mejor de los casos forma parte de ella. Las paradojas quisieron que cuando el jefe de Gabinete pronunció su arenga patriótica el presidente de la Argentina era Boudou, un patriota que negoció el canje de deuda del 2010 con letra de los acreedores. La Justicia investiga una causa en la que la consultora Arcadia Advisors, representante de los bancos favorecidos por el canje, le dio letra al entonces ministro de Economía para hacer el acuerdo.

El delito es tráfico de influencias. Capitanich recuerda al ministro de Economía de Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, diciendo en pleno caos inflacionario: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.

Kicillof, por su lado, actúa convencido de que la teoría y la práctica son lo mismo: sostiene que no tienen por qué aumentar los precios que no tengan componentes importados. Este especialista en historia de la economía parece no haber estudiado historia contemporánea: no entiende que el dólar funciona en Argentina como la única reserva de valor accesible para quienes no juegan en la Bolsa o el mercado financiero. 

Desde que asumió su cargo, el Central perdió 3.000 millones de dólares de reservas, y aún persevera en el error.

Ya no pueden hacer nada, llegaron tarde, sentenció Ismael Bermudez hace ya varios meses en los micrófonos de Radio Mitre. Tenía razón.
 

Ya vaciaron el Banco Central y ahora están vaciando los fondos de la ANSES





febrero 1, 2014 at 13:05 

Por el  Dr. Jorge Luis Vitale



La ANSES está consumiendo sus propios recursos y hoy no alcanza a recaudar para el pago de las jubilaciones y pensiones de todo el año. Es por eso que hoy una jubilación mínima es de 210 dólares, cuando en diciembre del 2001 era de 500 dólares y en la década del 90 un promedio de 300 dólares, la diferencia es que hoy el 78% cobra la mínima y en los 90 eran el 22%, por eso hoy podemos decir Menem y los K lo hicieron y miren como se identifican y la realidad es que con los montos que hoy se perciben se pueden adquirir menos bienes que los que se adquirían en esas épocas, que el gobierno pretender olvidar pero al cual se identifican y además quedan en desventaja.

El haber incentivado la economía emitiendo y volcando dinero al mercado en épocas de vacas flacas ha sido uno de los orgullos de los que más se jactan los ideólogos del modelo K. Incluso, ya forma parte del “relato” enfatizar que el Gobierno está en total desacuerdo con lo hecho por otros países que, en tiempos de crisis, ajustan sus gastos y agravan la magnitud de la recesión.

La “fórmula” que se aplica a nivel local para atacar los problemas es recurrir a la caja del Estado para inyectar dinero en la economía, en una suerte de “keynesianismo criollo”, ya que muestra algunas particularidades.

Una de ellas es que prácticamente todo el dinero que se usa sale de la misma y única caja.

Desde planes sociales y asignaciones, pasando por el pago de todo tipo de deudas, la construcción de viviendas, la entrega de notebooks a estudiantes, el sostén de empresas como Aerolíneas Argentinas, de firmas energéticas casi en estado de default y hasta el oxígeno financiero a la estatizada YPF encuentran a la ANSES como “facilitadora” de recursos.

¿Por qué? Porque el Gobierno K no cuenta con otra fuente de financiamiento, no tiene acceso a los mercados de crédito y tampoco ha mostrado interés en amigarse con ellos. En definitiva, pasaron los años y la plata de la soja se usó para un montón de cosas, menos para resolver, por ejemplo, la deuda con el Club de París.

Así las cosas, la caja de las ex AFJP -que supuestamente debería ser administrada con vistas a engrosar los fondos de quienes hoy son asalariados- no sólo no está focalizada a tal fin sino que además, algo peor, ya no puede afrontar la totalidad de los miles de juicios efectuados por quienes -habiendo aportado- se retiraron del mercado laboral y no reciben sus haberes.

Desde que a Amado Boudou se le ocurrió la idea de que el Gobierno tenía que adueñarse de esos fondos (algo que luego lo catapultaría a la vicepresidencia de la Nación) este stock de inversiones se convirtió en la “joya de la corona” kirchnerista.

En aquellos días turbulentos de 2008, la reestatización del sistema jubilatorio resultó ser una bendición para las exhaustas arcas públicas.

Por un lado, el Gobierno se hizo de la administración de un capital de u$s 30.000 millones, que fueron “capturados” a las ex administradoras.

Por otro, de un flujo de caja anual de unos u$s 4.500 millones, que provienen del aporte mensual de millones de personas en actividad.

Lado B de la “joya de la corona” El primer uso que se le dio a la “recuperada” caja de la ANSES fue el de financiar procesos productivos, en momentos en los que la crisis de 2009 ponía en peligro la conservación de los puestos de trabajo en muchas empresas (tal como sucedió con el emblemático préstamo de u$s 70 millones otorgado a General Motors).

Luego, ya en plena campaña electoral, Cristina recordaría esta situación en muchos de sus discursos, como un ejemplo de Estado activo ante un escenario mundial adverso. Tal argumento ayudó a su victoria en las urnas.

Claro que había un “lado b” de la historia que permanecía en las sombras. Y era que no sólo las empresas privadas fueron merecedoras de la “vocación benefactora” de la ANSES.

En realidad, el principal beneficiado fue el Gobierno. Desde la “captura” de esa caja no hizo más que llevarse dinero constante y sonante a cambio de títulos (pagarés) de deuda pública (más allá de haberse “liberado” del pago de unos u$s 3.500 millones por bonos estatales que antes estaban en manos de las AFJP).

La infografía permite apreciar cómo estaban distribuidos los fondos de la entidad a fines del año pasado. Se destaca que casi el 60% de los mismos se componen de títulos públicos.

Así las cosas, comenzaron a escucharse, cada vez con mayor frecuencia, voces preocupadas por la salud del sistema jubilatorio argentino.

Y tales preocupaciones no hacen más que acrecentarse luego de cada uno de los anuncios “rimbombantes” -que ya son parte integrante del “relato” oficial- y que tiene a la caja de la ANSES como protagonista.

Uno de los más recientes fue el plan de construcción de viviendas Procrear, por el cual se espera erigir unas 100.000, con créditos a tasas subsidiadas. El titular de la ANSES, Diego Bossio, indicó que el plan suponía inyectar en la economía unos $ 20.000 millones.

El objetivo del plan era loable… pero hay un problema. Se trata de dinero que antes era destinado a gastos corrientes. De manera que, si se usa para otros fines, entonces será inevitable que se genere un nuevo costo fiscal.

De hecho, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) corrigió su previsión luego de este anunció, y espera un déficit fiscal total de $ 70.000 millones.

La preocupante situación argentina, ya que cada vez hay menos asalariados que aportan en relación con la gran cantidad de gente que no trabaja y LA CANTIDAD DE GENTE NO REGISTRADA QUE LLEGA AL 38% DEL SISTEMA

El fondo de la ANSES viene cayendo, si es que se lo mide en términos reales y no nominales.

En efecto, hoy alcanzaría para pagar cinco meses de jubilaciones, mientras que en el momento de la reestatización ese índice era de dieciocho

“En la medida en que la suba de precios esté por encima de las tasas de interés, la inversión del organismo verá perder su valor en términos reales dado que -con el correr del tiempo- el recupero que haga de los créditos no compensará los aumentos salariales que lo obliguen a incrementar sus erogaciones futuras”

En una proyección a cuatro años el capital invertido perderá un 75% de su valor real, señala el informe, suponiendo que la actual inflación de mas del 25% anual se mantenga.

Al plan de viviendas le siguió otro “mega anuncio”, como fue el nuevo “polo audiovisual” en la isla Demarchi, que será administrado, como era de prever, por la ANSES.

Al respecto, Diego Bossio, titular de la entidad, afirmó: “Con la creación del Polo, a través de ANSES profundizamos la política de) fortalecer el sistema previsional. Muchas veces se habla de las inversiones que realiza la ANSES; en este caso, es el organismo quien recibe estos valiosos terrenos para su administración”.

Pese al argumento oficial de que los capitales serán privados, la iniciativa volvió a despertar suspicacias respecto de cuál será el costo final para el Estado de esta idea.

“El anuncio, con gráficos que nadie entiende ni sabe de dónde salieron los datos, careció de una información clave: ¿cuáles son los flujos de ingresos, egresos y tasa de rentabilidad que generará ese proyecto? Nadie lo sabe”.

Como si esto fuese poco, se sumó otra instancia que tuvo a la ANSES como protagonista: la colocación de deuda de la “recuperada” YPF, que tuvo al organismo de seguridad social -una vez más- como financista principal.

La petrolera salió a buscar fondos al mercado por $ 1.500 millones. Lo cierto es que el organismo estatal terminó adquiriendo casi el 70% ($1.000 millones) de ese total.

Tal situación terminó relativizando la euforia oficialista sobre el “éxito” de la salida de YPF al mercado de créditos, ya que la mayor parte del dinero involucrado termina siendo una transferencia intraestatal.

Y, más allá de la inevitable polémica respecto de la salud financiera de YPF (y las dudas sobre su futuro tras su epopeya nacionalista), la pregunta que queda flotando es: ¿hasta dónde se puede seguir recurriendo a la ANSES como fuente casi excluyente de financiamiento del Estado y de las iniciativas que propone el “relato”?
Y la respuesta que dan los analistas es preocupante: muchos creen que estos fondos están más cerca de ser una ficción contable que de constituir una verdadera caja.

“El fondo no existe, es un conjunto de bonos públicos que a su vencimiento se van renovando y nunca se realizan y tiene muy poco dinero líquido”, “El Gobierno inventa una fantasía y todos discutimos alrededor de eso”.

Para este analista, los recursos no son genuinos, porque como el sistema jubilatorio es deficitario, en definitiva el dinero que la ANSES le presta al Gobierno es el mismo que previamente éste le había transferido.

El sistema de seguridad social tendría un déficit de $ 90.000 millones.

“En la teoría, el sistema deja un superávit de $ 11.000 millones, más otra cifra igual que surge como rentabilidad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Por eso le compra bonos al Gobierno, pero en realidad lo que está haciendo es devolverle la plata que el Tesoro le había dado previamente”.

En cuanto al stock, que asciende ahora a $209.000 millones, según el último informe difundido (con cifras a abril), hay también observaciones que relativizan su potencial.

Para empezar, porque el dinero verdaderamente disponible es una parte muy inferior a esa cifra.

Ocurre que la mayor proporción de sus activos no pueden ser vendidos:
En el caso de los títulos públicos, porque la estrategia del Estado es renovarlos al vencimiento, para evitar una erogación que dificultaría su posición financiera.

En cuanto a las acciones de empresas privadas (heredadas de las AFJP), porque al Gobierno K le da poder el tener representantes en los directorios. La controversia con Techint (donde ERA Axel Kicillof director) es un ejemplo elocuente. Además, ya vendió el 75% de las acciones que se recibieron.

En relación con plazos fijos y dinero disponible, éstos conforman menos de un 12% del total. PERO ESTE DINERO ESTÁ PRESTADO AL ESTADO, POR LO TANTO NO ESTA DISPONIBLE.

El único dinero realmente disponible -de este fondo de más de $ 200.000 millones- son los aproximadamente $ 11.000 millones anuales que deja como rentabilidad. Y que se compone del pago de intereses de títulos públicos, dividendos de las acciones privadas e intereses de plazos fijos.

El gran problema de este fondo es la inflación. Si se destina al subsidio de créditos irá desapareciendo cada vez más. El Gobierno va a ir teniendo un margen cada vez más acotado para echar mano de esta caja.

Mientras todo esto sucede y los “mega proyectos” siguen apuntalando el relato K, hay un costo que es muy claro: la pérdida de los fondos” del sistema jubilatorio.

“El Gobierno va a seguir aumentando el gasto público, generando déficit, emisión monetaria e inflación. Además de eso, corre un gran riesgo, financiando proyectos con tasas por debajo de las de mercado. En realidad no parecen preocuparle las jubilaciones futuras “LAS ACTUALES Y TODOS LOS JUICIOS POR REAJUSTES QUE SUMAN MAS DE 25.000MILLONES EN ESTE TEMA SE DAN LAS MISMAS CIRCUNSTANCIAS DE LO QUE HIZO LA REVOLUCION MAL LLAMADA LIBERTADORA QUE VACIO LAS CAJAS DE JUBILACIONES Y LO OCURRIDO EN LA DECADA DE LOS 80″ YA ESTAMOS CERCA” Y CON UN CAMINO A TODA VELOCIDAD.

Dr. Jorge Luis Vitale
Abogado/informadorpublico.com

El Holocausto de Cristina Fernández, viuda de Kirchner





febrero 1, 2014
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Raúl lleva diez años preso. O más. Hace tanto tiempo, que la exactitud es lo de menos. Cuando era joven el gobierno argentino lo mandó a combatir el terrorismo. Cuando se hizo viejo, el gobierno argentino lo metió preso por haberle obedecido.

Sus jefes asumieron la responsabilidad. El Gobierno argentino dijo está bien, pero está mal.

Allí anda Raúl con sus huesos, de cárcel en cárcel. Mientras joven, Raúl sirvió al Estado y aportó para su obra social.  Y sigue aportando. Pero ahora que Raúl es viejo, el Estado le prohíbe atender sus huesos en la obra social a la que aporta todos los meses.

Raúl está confinado en una celda de dos por dos. No tiene espejo. Se mira en una lámina de radiografía que alguien le consiguió. Sus compañeros le dicen que lo ven muy delgado. Él siente que le falta el aire. El Estado que lo tiene preso no sabe qué hacer, lo tienen preso en un lugar que no tiene cobertura médica. Lo pesan, le sacan sangre, le escuchan los latidos.

Creen que vive porque les parece que respira. La orden es que Raúl no se muera en el Penal. Así que el Estado aporta una ambulancia destartalada en horas de la madrugada y sube sus huesos sin aire.

Un hospital dice NO. Otro hospital dice: Tampoco. Un tercer hospital dice: Ni loco. Los huesos de Raúl tienen destino de muerte en la ambulancia destartalada.  Los que manejan saben bien que siempre es así: Los médicos a los que el Estado obliga a realizar abortos bajo pena de sumario, sí pueden negarse a atender a un preso político.

Lo que natura non da, La Cámpora non presta.

Un último hospital dice: Está bien, pero un rato. Es el Hospital Fernández. Primero Terapia Intensiva y rápidamente una habitación común… allí Raúl se ve por primera vez frente a un espejo después de muchos años. No reconoce su cara. No reconoce sus huesos. No reconoce sus manos. No reconoce sus ojos. Se mira, apenas puede mantenerse en pie.

“Mirá cómo estoy, como en aquellas  fotos del holocausto” susurra Raúl al oído de su hija, que llora sin poder llorar.

El director del hospital Fernández no quiere mucho empeño departe de los suyos,  no vaya a ser que terminen siendo los culpables de salvarle la vida a los huesos del perseguido.

Verdugo el Estado aquél que envió a Raúl a combatir. Verdugo el Estado éste, que lo condena por haberle obedecido.. Verdugo el gobierno actual, que ha implementado un plan para aniquilar a los presos políticos de Argentina, que atestan los penales federales.

Los presos políticos del gobierno kirchnerista no son uno ni dos ni tres. Son miles.

 Son viejos, están enfermos, amputados, en sillas de ruedas, con respiradores, a media habla… son miles de presos políticos gritando agonía desde el silencio de las cárceles federales de Argentina.

El gobierno que se anunció derecho y humano, terminó siendo Hitler. Ironía.
Los huesos casi sin piel de Raúl, son expulsados del hospital y vuelven a otro penal federal. Sus pertenencias NO. Es el castigo por haber sobrevivido.

Vuelve a un penal donde no es posible atender ni siquiera un ataque de vesícula.
Tal vez Raúl muera allí, gritando agonía en el silencio de todos nosotros que sabemos y callamos. En el silencio cómplice de una prensa que prefiere publicidad, antes que decir la verdad. En el silencio complaciente de una clase dirigente que teme represalias del gobierno Hitler.

Y un día de éstos, también nosotros nos miraremos al espejo, y como Raúl, no nos reconoceremos como sociedad, ni como país… ni como hermanos.

Ese día, gracias a todos nuestros silencios, el gobierno Hitler de Cristina habrá ganado para siempre.

Según un diario italiano, la crisis de la Argentina “espanta al mundo”





 01/02/14 

 Por Julio Algañaraz

 CORRESPONSAL  ROMA

El enviado de La Reppublica explica por qué la gente busca el dólar.


La última guerra de la Argentina, “que espanta al mundo”, es “la batalla del peso” que se combate en estos días en las estrechas calles del microcentro de Buenos Aires, en el corazón financiero de la City porteña. Lo afirma el enviado del diario La Repubblica, de Roma, Omero Ciai. El periódico romano dedica tres páginas enteras a la crisis de nuestro país con una primera página titulada “Argentina, el último tango”.

Los tintes de la cobertura son dramáticos. “Sostener la moneda local de la devaluación está costando a las reservas monetarias del país casi 200 millones de dólares al día. Tantos están lanzando al mercado los funcionarios del Banco (Central) para impedir el desastre”. Pero “a estos ritmos se trata de una guerra ya perdida ”, afirma el enviado de La Repubblica. “En dos meses máximo tres, según los economistas, cuando el Estado no tendrá más dólares para sostener el valor de su moneda, llegará el crac. Sálvese quien pueda”.

La fuga de pesos “es un río desbordado y quien tiene ahorros trata de ponerlos al seguro en monedas fuertes”. Argentina “corre otra vez como hacia fines de 2001, cuando la crisis precipitó en el default, en la cancelación de la deuda exterior de los bond (que tantos ahorristas italianos están aún sufriendo) y en la devaluación más pesada de su historia”. El diario afirma que “el escenario está completo.

La inflación crece –fue del 4% en enero–, el déficit fiscal también. Los sindicatos se preparan a renovar los contratos y pretenden aumentos sobre el 30%, que fue la inflación de 2013. El otro problema serio que confunde la coyuntura es la imagen de debilidad y confusión del gobierno.

La presidenta Cristina Kirchner no está ”.

La Repubblica da cuenta de su enfermedad, de la operación, del largo reposo y del viaje a Cuba. Cristina “ha evitado ir a la cumbre económica de Davos. Aparece nerviosa y distraída. Quizás quiere largar antes de ser embestida por la tempestad que está llegando”.

Mientras tanto, “a la televisión van el secretario de la presidencia Capitanich y el ministro de Economía, Alexis Kicillof, que tratan de poner parches. Quien compra dolares por miedo a la devaluación ‘es un traidor de la patria’”, afirman, según “La Repúbblica. Ambos amenazan multas y sanciones a los negocios que especulan. 

Pero “el círculo es ahora vicioso y nadie sabe verdaderamente qué hacer para invertir el resbalón. Si el Estado gasta sus dólares para sostener el peso no tiene divisas para financiar las importaciones. La escasez de productos potencia la inflación. Nadie vende porque no sabe cuánto costará lo que tiene”.

El diario romano ve arribar la “tempestad perfecta” para los que no logren poner su dinero al seguro con monedas fuertes. A su vez, el vaticanista del diario romano, Marco Ansaldo, en artículo aparte, cita fuentes para afirmar que la presidenta Kirchner consulta con frecuencia al Papa, que está muy preocupado por su país. Francisco pide a sus muchos interlocutores politicos argentinos “cuidar a Cristina”, porque Jorge Bergoglio, viejo rival del matrimonio Kirchner, sabe que es necesario que la Presidenta termine su mandato.

EN REFERENCIA AL ARTÍCULO "NOTA DELICADA DE SEPRIN"

Estimados AMIGOS  de LA MISÈRE PORC:

Comunicamos a Ustedes que debido a "sugerencias y presiones", nos vimos obligados a eliminar de nuestra página, dicha nota editada en forma muy resumida de ese artículo.

Como podrán comprobar si entran el la página de SEPRIN, ya no existe más la citada nota.

El tema es muy fuerte y como digimos ayer, para evitar que algo similar se publicara en su oportunidad, pero referido a la reina Toloseña, "fallecieron" al periodista Juan Castro.

Por este motivo y otros tantos; seguramente todo saldrá a la luz, cuando llegue el final no tan lejano de la "Dictadura Bochornosa KK", que estamos soportando en nuestro ex-País.

Sepan disculpar el levantamiento de una nota. Es la primera vez que lo hacemos, en los más de tres años que editamos LA MISÈRE PORC.

Muchas gracias
01/02/14

POR ESTE MOTIVO, HOY SUBIMOS CUATRO NOTAS DE "LA NACIÓN"




Cristina Kirchner volvió a tuitear a la medianoche: esta vez se descargó contra LA NACION

Como anteayer, la Presidenta utilizó la red social para apuntar contra este medio

Tal como sucedió ayer, otra vez la presidenta Cristina Kirchner utilizó la red social de Twitter para criticar a los medios, aunque esta vez el descargo fue exclusivamente contra LA NACION.

La mandataria cuestionó a este diario por una nota publicada el 8 de enero, titulada "El príncipe de Japón visitará la Argentina, pero Cristina no estará". Allí se sostiene que el encuentro entre ambos no se realizaría porque la Presidenta estaría de viaje en Cuba y Venezuela.

"Leela, es cortita, no tiene desperdicio. Me criticaban por no estar. ¿Y por qué no ibas a estar? ¿Te ibas de vacaciones al caribe?", cargó la Presidenta.

N de R La Misère Porc:

No publicamos los twits, sólo porque nos asquea. Sorry

viernes, 31 de enero de 2014

La antológica semana de Patilla Kicillof





Me calcé guantes de boxeo, llevé un perro policía hambriento y contraté a dos matones más hambrientos que el perro porque trabajaban para Moreno y ahora quedaron colgados. Así, bien pertrechado, fui al encuentro, en el corazón de la City, de los enemigos económicos del Gobierno y del país. "Nos atacan los bancos", había clamado la señora desde La Habana. "Es un golpe del mercado", dijo Kicillof

"Estamos ante un ataque especulativo para quedarse con el petróleo y el agua", se sumó Capitanich, entrañable como un osito de peluche en su afán de querer parecer cada día un poco más kirchnerista.

A ver, no soy un hombre de armas tomar -mi ámbito es el terreno de las ideas y no el campo de batalla-, pero tampoco podía hacerme el tonto ante las dramáticas advertencias de nuestras principales espadas. Si los especuladores estaban viniendo por nosotros, que supieran que se iban a encontrar conmigo y con mi pequeña tropa de sangre bruta y canina, dispuestos al sacrificio.

"¡No pasarán!", arengué al grupo en Florida y Corrientes el miércoles al mediodía. Yo era excitación pura ante la inminencia del combate contra las fuerzas del mal. El problema fue que no sabíamos a quién atacar. Los bancos estaban operando según todas las disposiciones y vendían dólares como si fueran caramelos. La gente hacía cola mansamente, compraba verdes mansamente y se los llevaba mansa y alegremente. Cientos de arbolitos hacían su trabajo a la luz del día y ni la policía ni los inspectores los molestaban. Contra las cuevas no quería ir porque me habían avisado que algunas son de amigos. 

En fin, un desastre: éramos guerreros sin guerra. Para peor, los matones empezaron a insinuarme que ellos también querían hacerse de billetes. "Después vendemos en el paralelo, que sigue subiendo, y nos ayuda a llegar a fin de mes, jefe", llorisqueaban. Ahí caí en la cuenta de que para luchar contra la especulación había contratado a especuladores.

Desesperado, pedí instrucciones a uno de La Cámpora (bueno, caretea que es de La Cámpora, porque los vive bardeando) que maneja carteras de empresarios amigos. Amigos de la causa, digo. Me convocó a una oficina que le puso Lázaro en el microcentro. Liberé a mi pequeño ejército -a los dos minutos estaban haciendo cola en una casa de cambio, perro incluido- y fui a escucharlo. Me habló descarnadamente. No dejó títere con cabeza. A Capitanich le dedicó una broma cruel: "Muero por preguntarle qué le gustaría ser cuando sea grande". Y al que directamente trituró fue a Kicillof, del cual hasta hace unos meses me hablaba bien.

"Lo de Axel -empezó- es una verdadera antología del disparate. Dijo que se venden dólares para ayudar a los que menos tienen, y resulta que si no ganás más de 7500 pesos no te dejan comprar. Además, te piden que emitas cheques, es decir, que tengas una cuenta corriente, que estés en blanco y que lo hagas a través de un banco. ¿Qué idea tiene Kicillof de cómo viven los pobres? Usa reservas para parar el blue, pero el blue sigue subiendo y nos estamos fumando las reservas. Dice que la voracidad por el dólar se debe a una ?ansiedad cultural' propia de la Argentina. Qué gracioso: la gente compra dólares por ansiedad cultural y no porque se quiere sacar los pesos de encima. ¿Y cómo calma Axel esa ansiedad? ¡Con más dólares! Para los borrachos, nada mejor que una copita. No sé si lo de Patilla [así lo llamó] es terapia financiera o antropología monetaria, o si la explicación es que es un Carlitos."

Aunque esta última alusión no me pareció feliz -uno tiene su orgullo-, seguí escuchando el desenfrenado monólogo. "Axel dijo que los precios no tienen que subir por la devaluación, y al día siguiente autorizó subas de 7,5%. ¿Y lo del ?ataque especulativo' de Shell? ¡Lindo modelo que después de 10 años tiembla porque una empresa compra dólares! Puso el ejemplo del que gasta de más para comprar tomates más caros y provocar una corrida contra el tomate. De lo cual concluí que Axel está del tomate. Aranguren se lo explicó bien: si sube el dólar se encarece el petróleo, que es el principal insumo de Shell. Pésimo negocio.

 Otra: dijo que cuando se puso el cepo estuvo bien porque había una corrida contra el peso. Pero ahora que la corrida es más grande, lo saca. Después de haber devaluado 18,5% acusó a los que piden la devaluación de ser ?perversos enemigos del país que conspiran contra la distribución del ingreso'. Será por eso que no habló de devaluación, sino de deslizamiento. El que se ha deslizado al ridículo es él, y nos está arrastrando a todos.

 A los que le pusieron un 10 por su tesis sobre Keynes habría que irlos a buscar con la policía. Pobre Cristina, quizá se equivocó de Kicillof: dicen que el inteligente es el hermano, Nicolás, experto en computación".

Mencionó a Cristina y me quedé pensando: además de pedirle a Fidel que le autografiara fotos, ¿habrá aprovechado la cosmovisión del gran líder, que, como había prometido en los 70, convirtió a Cuba en la primera potencia del mundo? ¿Se habrá hecho un ratito para que Maduro le explicara cómo se está manejando con el dólar? En fin, yo no sé con qué volvió del Caribe, y tampoco sé qué piensa hacer con Patilla.
Temo lo peor: que un día me pidan que reagrupe mi tropa para ir contra él.