lunes, 4 de marzo de 2013

MAL DE HUBRIS





Mal de Hubris

Se aplicaba en Grecia al héroe que lograba la gloria y, "borracho" de éxito, se comportaba como un Dios, capaz de cualquier cosa. Es un ego desmedido, una sensación de poseer dones especiales que lo hacen a uno capaz de enfrentarse hasta a los mismos dioses.

El neurólogo David Owen analiza la "locura" que provoca el poder.
Este neurólogo escribe su libro después de seis años del estudio del cerebro de los líderes políticos y concluye: "el poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes".

El psiquiatra, Manuel Franco, explica así lo que ocurre con los líderes políticos: "una persona más o menos normal, se mete en política y de repente alcanza el poder o un cargo importante.
Internamente tiene un principio de duda sobre su capacidad, pero pronto surge la legión de incondicionales que le facilitan y reconocen su valía.
Poco a poco se transforma y empieza a pensar que está ahí por mérito propio.
Todo el mundo quiere saludarlo, hablar con él, recibe halagos de todo tipo.
Esta es la primera fase.
Pronto da un paso más y entra en la "ideación megalomaníaca", cuyos síntomas son la infalibilidad y el creerse insustituible. Entonces comienzan a realizar planes estratégicos para veinte años, obras faraónicas, o a dar conferencias sobre temas que desconocen.

Tras un tiempo en el poder, el afectado por este mal, padece lo que psicológicamente se llama "desarrollo paranoide".

Todo el que se opone a él o a sus ideas, es un enemigo personal.
Puede llegar incluso a la "paranoia o trastorno delirante" que consiste en "sospechar de todo el mundo" que le haga una mínima crítica, y, progresivamente se va aislando de la sociedad.

Llega un momento en que deja de escuchar, se vuelve imprudente, toma decisiones por su cuenta sin consultar, porque cree que sus ideas son correctas. 
Aunque finalmente se descubra que son erróneas, nunca reconocerá la equivocación.
Se siente llamado por el destino a las grandes hazañas (les pasó a Bush y a Blair, cuando no planificaron con detalles cómo reemplazarían a Husein, y no pensaron cómo respondería el ejército iraquí; en la antiguedad otros ejemplos fuerón Nerón, Calígula y otros emperadores; en América Latina, saquen sus propias conclusiones.....)

Todo esto se da hasta que cesa en sus funciones o pierde las elecciones, entonces viene el "batacazo" y se desarrolla un cuadro depresivo ante una situación que no puede comprender.
Dice el Dr. Franco que es difícil tratar este problema, porque quien lo padece, no tiene conciencia de ello.
Síntomas del mal de Hurbis
. Modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.
. Un enfoque personal exagerado (yo, yo, yo) tendiente a la omnipotencia.
. Agitación, imprudencia e impulsividad.
. No son iguales a los demás mortales; se sienten superiores.
. En su vida personal se dotan de lujos y excentricidades y tienen una desmedida preocupación por la imagen.
. Se rodean de funcionarios mediocres.
. El rival debe ser desactivado por cualquier método.

.Construyen una red de espías para controlar a oponentes y aún a los de su propio partido.

.Terminan cayendo en la trampa de su propia política.

.La pérdida del mando o de la popularidad, los lleva a la desolación, la rabia y el rencor.
Espero haber aclarado el concepto de esta enfermedad. 
¡Cualquier semejanza con la realidad argentina... es mera coincidencia!


¿ ES JUSTO ?


La caja de Pandora           
             ONLINE

si el caballo piensa, se acabó la equitación

Por Malú Kikuchi    
¿ ES  JUSTO ?


Por Malú Kikuchi     (3/3/2003)

Es justo aclarar que acá no se va a tratar del ataque de Cristina al poder judicial. La justicia en Argentina es un bien escaso, esperemos que renovable en el futuro; pero por ahora lo que hay, es un poder judicial “apretable” a través de “carpetas” o prebendas. Con excepciones.

Tampoco se hablará de la Corte Suprema, ni del proyecto sobre el Consejo de la Magistratura. Si la Corte falla a favor del ejecutivo, en cuanto a la ley de Miedos, la presión sobre la Corte disminuirá, si es en contra, ¡que Dios nos ampare! Y 3 horas 38´escuchando a la Presidente son suficientes. ¡Basta!

 

Hay que salir de Argentina, el clima es opresivo. Un viaje por las injusticias latinoamericanas se hace necesario. Cuatro hechos para ejemplarizar.

Hecho. Fidel Castro gobernó Cuba desde que derrocó a Fulgencio Batista el1/1/1959. Siempre aclaró que la revolución que encarnaba y exportaba a Latinoamérica y África, no se regía por la democracia liberal burguesa. Tenía otros parámetros y paradigmas. Estos incluían fusilamientos, cárcel, torturas, persecución y la prohibición de abandonar la “paradisíaca” isla.

Fidel, viejo y enfermo le delegó el cargo de Presidente y el de Secretario del partido comunista de Cuba, a su hermano Raúl. Desde el 31/7/2006 en forma interina y el 24/2/2008 en forma plena.  Cuba dice ser una república, ¿y el poder se hereda como en las viejas monarquías? Ahora los reyes heredan el cargo, no el poder. A Guillermo de Orange, futuro rey de Holanda el parlamento no le permite que su suegro asista a la coronación. Los Castro siguen dueños de la isla, y grandes mayorías (incluyen ciudadanos de los EEUU y de Europa), creen que Cuba y su régimen, son el gobierno ideal y que es normal heredar el poder. Pero no viven en Cuba.

Hecho. Honduras. El 29/6/2009, con una orden de la Corte Suprema hondureña, un grupo de militares entra en la casa del Presidente Manuel Zelaya, lo sacan en piyama y lo trasladan a Costa Rica. El congreso de Honduras avala la destitución y ocupa el puesto de presidente interino Roberto Micheletti (Pte. del Congreso), hasta las elecciones del 1/2010.

Todas las instituciones republicanas hondureñas avalan el hecho y lo declaran legal, legítimo y constitucional. Zelaya se había convertido al chavismo. La OEA, la UNASUR y hasta la UN, sancionan a Honduras calificando el hecho de golpe de estado. El populismo no se toca.

Hecho. El 22/6/2012, en un trámite “express” (como los proyectos que acá manda el ejecutivo al congreso), en 5 horas, el senado paraguayo de 45 miembros, votó en juicio político, la destitución de Fernando Lugo, presidente del país. 39 senadores por el SÍ, 4 por el NO y 2 abstenciones. Lugo aceptó. Fue reemplazado por el vicepresidente Federico Franco, que estará hasta las elecciones de agosto 2013. Todo legal y constitucional.

Los que no aceptaron la destitución fueron los miembros del MERCOSUR, que reunidos en Mendoza, Argentina, suspendieron a Paraguay como miembro pleno del organismo hasta las elecciones. Y de paso incluyeron como miembro pleno a Venezuela. El populismo no se toca, se incrementa.

Hecho. Venezuela. Su constitución, reformada por Chávez en 1999 y ratificada en un referéndum con aprobación mayoritaria, dice en 3 artículos: el 231, 233, 234, que: El presidente/a electo deberá jurar ante la Asamblea Popular el 10/1 del año correspondiente. Sino ante el Tribunal de Justicia. Serán faltas absolutas del Pte/a, su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por el Tribunal Supremo de Justicia, su incapacidad física o mental permanente, certificada por una junta médica nombrada por el Tribunal.

Cuando se produzca la falta absoluta del Pte/a antes de tomar posesión del cargo, se procederá a una nueva elección en 30 días. El máximo de tiempo que puede ausentarse el Pte/a del cargo son 90 días. Y estos se cumplen el 11/3/2013. Venezuela no cumple su constitución. Nada es legal. Los puntillosos países latinoamericanos miran hacia otro lado.

No es elegante discurrir sobre una persona gravemente enferma y que probablemente no sepa lo que está sucediendo. No es un problema de Chávez, sino de su gobierno. Pero desde el 11/12/2012, última aparición de Chávez en público, nadie lo ha visto, nadie lo ha oído. Estuvo en la Habana desde entonces para su 4° operación de cáncer; dicen que lo repatriaron el 19/2/2013 en un avión militar que llegó a Caracas a las 2,30hs de la madrugada. De ahí al hospital militar. Nadie lo vio. Nadie lo oyó. Dicen que lo llevaron a la residencia de verano en una isla. Nadie lo vio, nadie lo oyó. El tema no es Chávez, el tema es la hipocresía de los países que no quieren ver cómo se está haciendo girones la constitución venezolana.

Ninguna organización, ni el MERCOSUR, ni la UNASUR, ni la OEA, ni la UN, se dan por enterados. Es obvio que si el país está en la línea del populismo de izquierda, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Argentina, Irán (falta Corea del Norte, pero ya llegará), la justicia es una, pero si se trata de terminar legalmente con la corriente “nac&pop” que está asolando  estos países, las reacciones son muy diferentes.

Admitiendo que Cuba es icónica para los trasnochados comunistas, hoy rebautizados socialistas del siglo XXI; admitiendo que lo de Honduras no guardó las formas (sí en lo legal/constitucional); admitiendo que lo de Lugo fue demasiado “express”, pero de acuerdo a la constitución, es injusto que se haga una tan violenta y flagrante distinción con Venezuela.

Las leyes nacionales e internacionales están hechas para cumplirse, cuando nos gustan y cuando no. Eso es JUSTICIA. La situación de Venezuela es absolutamente anticonstitucional. A ningún gobierno de centro derecha o de derecha, se lo permitirían.  Es obvio que la izquierda populista debe ser defendida a cualquier precio, las constituciones no importan. ¿Es justo?

GRAVES ACONTECIMIENTOS LE AGUARDAN A LA REPÚBLICA






By Jorge Omar Alonso


Si no se reacciona a tiempo ha de aproximarse más rápido aun, la hora fatal de la disolución institucional. No se entiende la urgencia de la hora y que es necesario ir organizando la resistencia, y esto no se hace con inútiles fanatismos verbales, sino uniendo unas con otras las fuerzas sociales que constituyen la reserva moral de la Nación.

Es necesario encontrar el órgano adecuado para dirigir con máximo ardor y mínima violencia, el cambio del régimen y la preformación del nuevo Estado.

En esta hora gravísima y dramática es necesario que las mentes preclaras razonen sobre el destino nacional y que abran su inteligencia, para acompañar a los inconformistas ante el instante decisivo de la historia Argentina.

Hoy nos encontramos ante un difícil trance en la existencia de la República, son días de una enorme angustia ante el oscuro destino institucional, que nos produce gran tensión en nuestro ánimo.

La ciudadanía, esa que no mira la cadena nacional de la infamia, necesitará concentrar sus fuerzas como lo hace un gran ejército que forma cuadro y reúne sus ímpetus, para dar la gran embestida final. Este pueblo se encuentra inerte, desmoralizado, en situación de suma gravedad, y en consecuencia aquellos que ven avanzar la tiranía, y los no complacientes conformistas y aplaudidores al régimen, deben decidirse a entrar en la historia, aceptando la tarea de la restauración de la Nación.

Pero si esta parte del pueblo que no milita con la canalla enquistada en el poder, no acepta la dura tarea y no se incorpora valientemente, quedará para siempre arrinconada en el mundo subalterno y será anatematizada, como dijo Ortega y Gasset: “he aquí un pueblo condenado al envilecimiento, porque no tuvo la energía para hacer con sus propias manos su propia historia”.

AHORA ES EL PUEBLO QUE VA POR TODO

PRESTAR  MUCHA  ATENCIÓN



COMENZAR A DIFUNDIR YA PARA EVITAR CONFUSIONES


¡Argentina Campeón!



Por el Dr. Enrique Guillermo Avogadro


¡Argentina Campeón!

“¡Vosotros, que talasteis nuestros bosques, robasteis nuestro ganado, derrumbasteis nuestras templos y quemasteis nuestras casas; vosotros, que matasteis a nuestros padres, violasteis a nuestras hijas y secuestrasteis a nuestros hijos: no abuséis, no abuséis!”

El jueves, una vez más, después de la tensa audiencia que se realizó en la Corte de Nueva York, a la que concurrieron, en representación de nuestro país Guita-rrita Boudou y el Invisible Lorenzino, recuperamos el primer puesto en el campeonato del riesgo-país. Si somos una de las naciones menos endeudadas –estoy hablando de deuda externa, no interna- en relación a su PBI, todo el mérito de haber regresado a ese podio corresponde a la señora Presidente y su curioso y multifacético pseudo gabinete económico, en el cual cada uno tiene una postura dogmática diferente.

El viernes, en su maratónico y autorreferencial discurso, por cierto a veces muy confuso, doña Cristina mencionó que hasta Evo Morales conseguía dinero en el mundo, en realidad mucho más del que pedía, a una tasa (4,5%) anual y a un plazo (20 años) inimaginables en nuestro mercado doméstico; si Argentina pretendiera regresar, en estas condiciones, a los mercados internacionales, debería estar dispuesta a pagar algo parecido al 30%, o sea, tasa de país en default. Olvidó la señora de Kirchner mencionar, cuando dijo que el Presidente boliviano había expropiado hasta el pasto, que siempre pagó a las empresas así adquiridas por su Estado Multinacional, mientras que aquí nos dedicamos, porque es más fácil y barato, simplemente a confiscarlas.

Después de castigarnos por casi tres horas con cifras dibujadas –las citó a valor nominal, negando que sufrimos una de  las inflaciones más altas del mundo (¡otra vez campeones!)-, describiendo un país en el que sería maravilloso vivir, y que hastiaron a los teleespectadores, que optaron por cambiar de canal en su enorme mayoría, volvió a dar cátedra al resto del mundo –ese cuya crisis tiene, en América Latina, la enorme puntería de afectarnos sólo a los argentinos- olvidando que, tal cual dijo Martín Caparrós, el peor escenario europeo de hoy es infinitamente mejor al que se observa en muchísimas zonas del Conurbano.

Un párrafo aparte merecen sus referencias a los salarios de las fuerzas de seguridad –Gendarmería, Prefectura y Policía Federal- y a las inversiones en equipamiento destinado a las mismas. El Gobierno está muy preocupado por una protesta masiva que, de ser ciertos los rumores al respecto, se producirá el martes 5 e, inclusive, ha trascendido una carta del jefe de la segunda (PNA) a sus subordinados, recordándoles la vigencia de la obligación de obedecer a sus mandos.

A continuación, descerrajó sobre Lorenzetti, el Presidente de la Corte, que no sabía qué cara poner cuando lo enfocaban las cámaras, el peor ataque que recuerde sobre la Justicia. No voy a referirme, hoy al menos, a las características de las reformas –elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura, limitación de las medidas cautelares y creación de nuevas cámaras de Casación- cuya sanción doña Cristina pedirá al ex Hº Congreso; las páginas de los diarios del sábado y de hoy han comenzado a realizar análisis de los anuncios que, con seguridad, será completada por mis colegas.

Pero, a la luz de lo que sucedió en nuestro parlamento con el trata-miento (la oposición trata, y el Gobierno miente) del acuerdo con Irán, pocas esperanzas tengo acerca de un eventual rechazo en la casa de las leyes para las propuestas de Olivos -¿o debería decir del Chino Zannini?- pero, como siempre, me preocuparon mucho las primeras expresiones de los opositores luego del discurso presidencial.

Recordé, entonces, una antigua y breve nota de un querido amigo, a la que tituló “Darse cuenta” (http://tinyurl.com/b6hlncy), que escribiera un año antes de morir y que debiera estar en la mesa de luz de todos los políticos no kirchneristas. Al utilizar el final de la República de Waimar para componer su metáfora, José Enrique Miguens esbozó, tal vez sin percibirlo, un futuro para la Argentina perfectamente comparable con la Alemania de Hitler; compruébelo usted mismo pinchando el link.

Si ha tenido la enorme paciencia de leer estas reflexiones semanales, verá con claridad que mis pronósticos acerca del panorama terrible que ofrece hoy un cristinismo dispuesto, confesadamente, a pelear hasta las últimas consecuencias para retener el poder, no hacen más que confirmarse. La “democratización” de la Justicia, como se llama el nuevo caballito de batalla del Gobierno, no es otra cosa que un intento de colonizar al último poder del Estado que le queda. Presumo que, después de leer la nota de Miguens, los opositores aprenderán a tratar con la Casa Rosada y, sobre todo, a no dejarse engañar más por los cantos de sirenas y los pomposos y atractivos títulos que ésta da a cada uno de sus disparates. Al respecto, recuerdo lo que expresé cuando quienes dicen no compartir las políticas oficiales votaron, casi por unanimidad, el ascenso de Gils Carbó a la Procuración General de la Nación; puede ser que, ahora, hayan descubierto que al primer apellido de la funcionaria le faltaba una “e”.

Ayer, con sus renovadas críticas a Lancha Scioli y a Massa, doña Cristina agredió a las únicas figuras que podrían llevar al triunfo su boleta electoral en la Provincia de Buenos Aires. Como sé que no confía en la popularidad de Alicia Kirchner, por mucha portación de apellido que ésta ostente, sólo me cabe concluir en que la señora Presidente –como yo mismo- no cree en un final democrático para su período imperial; ¿en qué variante del incendio de Roma estará pensando la mesa minúscula de Olivos? De todas maneras, parece haber algunos personajes del entorno que no estarían de acuerdo con que esa apocalíptica salida sería una solución paras sus futuros problemas y, preocupados por su libertad y su reciente fortuna, están pidiendo ser designados embajadores.

El 21 de marzo, la ciudadanía se ha autoconvocado a repetir, incrementándola, la masiva manifestación del 8 de noviembre, en los mismos lugares y con idénticos horarios. Me parece bien. Creo que hay que enviar un muy fuerte mensaje al Gobierno: ¡Hasta aquí llegaron, y de aquí no pasarán!

Bs.As., 3 Mar 13
Enrique Guillermo Avogadro
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El presente artículo del Dr. Enrique Guillermo Avogadro , es publicado en LMP por gentileza de su autor.

NEFASTA CANDIDEZ CIUDADANA





Nefasta candidez ciudadana.

El mundo asiste a una escalada intervencionista de enormes magnitudes. Y no solo porque los gobiernos participan activamente entrometiéndose en las variables económicas, como desde hace demasiado tiempo, sino porque ahora se ha vuelto más creativo, intrincado y perverso, buscando siempre nuevas formas de hacer lo mismo.

La esencia sigue siendo la de siempre, los métodos inclusive pueden parecer idénticos, solo que se han tomado la tarea de perfeccionarlos sobre todo desde lo comunicacional y tratando de complejizarlo con una maraña de herramientas funcionales para obtener idénticos resultados.

Deforman precios, manipulan desde la oferta con subsidios e impuestos y, desde la demanda, con artificios financieros e inyección monetaria para apalancar el consumo de modo secuencial.

Pero en el fondo, todo este despropósito no es más que un eficiente aprovechamiento de una suma de creencias a las que la sociedad adhiere. Resulta difícil entender como después de tantos fracasos consecutivos y repetidos, la gente sigue apoyando ciegamente estas políticas distorsivas, que invariablemente terminan mal.

Lo más patético, es que tanto sus seguidores, como sus creadores, luego frente al hecho consumado y su evidente fracaso, se esmeran en endilgarle al capitalismo la responsabilidad de sus desarreglos.

No se puede esperar otra cosa de los políticos y funcionarios. Ellos solo saben de intervención estatal sistemática. Pero no menos cierto es que la gente la pide a gritos, solo porque no le gusta algo puntual de la realidad.

Eso no es más que pretender que el equipo deportivo que se decide alentar, gane por la vigencia de una norma escrita y no por su propio mérito. Es como si la gente deseara su triunfo y como no lo consigue del modo adecuado, es decir con talento y esfuerzo, pretendiera idéntico resultado pero en este caso con una regla mediante. Se confunden resultados con procedimientos.

Si se pretende una economía próspera, salir de la pobreza, tener muchas oportunidades para seleccionar entre ellas, que las empresas compitan por calidad y no puedan erigirse en monopolios por mucho tiempo, pues para eso existen políticas, pero siempre entendiendo que en la economía, como en la vida misma, nada es mágico.

Si se pretenden determinados resultados, deben hacerse específicos sacrificios, perseverar en ellos, darles el tiempo necesario, esperar que maduren, para luego disfrutar de la recompensa.

La idea de que con un simple ardid económico, se consigue cualquier cosa que se desea, es una absoluta fantasía que no tiene demostración empírica alguna y que no resiste el más mínimo análisis.

Si esos atajos existieran en el mundo real, nada costaría esfuerzo alguno, y solo sería cuestión de hallar el vericueto que nos lleve al destino deseado.

En el campo de la medicina, algún medicamento o intervención casera, puede postergar los efectos de una enfermedad, pero solo por algún tiempo. Puede hacer desaparecer el síntoma como la fiebre o el dolor por unas horas, pero ninguna de esos intentos resuelve la enfermedad, ni ataca sus causas profundas, solo hace ganar algo de tiempo.

Vale la pena repasar la dinámica que propone la política en este tiempo. Los gobernantes de hoy solo precisan triunfar en la próxima elección y siempre tener a mano, a quien endilgarle la responsabilidad de lo que pueda pasar.

Este es el juego y lo que siempre ocurre. Se combinan así las perversas estrategias de la política y una ansiedad más que infantil por parte de la ciudadanía, que culmina siempre del mismo modo.

La política y los gobiernos, no abandonarán estas estrategias clásicas, plagada de seductores instrumentos novedosos, hasta tanto la gente no logre comprender la importancia de su complicidad activa en este proceso.

Las demandas infantiles de soluciones mágicas, son siempre funcionales a este tipo de política irresponsable. La actitud ingenua, casi de berrinche, de pretender soluciones ya y a cualquier precio, solo logra lo que hoy sucede.

Solo se obtiene la sensación de de haberlo resuelto por un tiempo, mientras que el problema real se oculta y en algunos casos se tenga que lidiar con el mismo asunto en dimensiones superiores, mas las consecuencias colaterales indeseadas de las políticas aplicadas para el corto plazo.

Maldita ecuación por cierto, que solo desaparecerá cuando la sociedad deje de darle sustento popular a estas formas de hacer política y asuma que las píldoras con efectos ilusorios, son bastante más que inofensivos placebos políticos y son definitivamente dañinas para todos.

No se puede seguir creyendo en esto de que se puede controlar todo en la economía sin tener que sufrir consecuencia alguna. Abundan ejemplos de sus funestos efectos, pero más allá de eso, una cuota de sentido común tendría que despertarnos de este letargo aniñado.

Si esta forma de conducir la política, la economía y hasta la vida misma, realmente funcionara, no tendría sentido el esfuerzo, el talento y la perseverancia. Todo sería solo cuestión de algo de magia y nadie debería esmerarse mucho. Más que conocimientos políticos o económicos, solo es preciso que nos despabilemos para abandonar de una vez por todas esta nefasta candidez ciudadana.


Alberto Medina Méndez
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El presente artículo del Sr. Alberto Medina Méndez, es publicado en LMP por gentileza de su autor

domingo, 24 de febrero de 2013

...Y SÓLO FALTA ALINEARNOS CON COREA DEL NORTE



 By Dr. Alfredo Raúl Weinstabl



La mayoría de los analistas políticos y los periodistas serios califican, con un léxico prudente y moderado tal como corresponde a profesionales de fuste, la política exterior llevada a cabo por la presidente Cristina Fernández, como impredecible, errática y equivocada.

Pero ese lenguaje medido puede llegar a confundir a aquellos desprevenidos o incautos que lamentablemente en nuestro país son varios millones.

La política exterior llevada a cabo por el cristinismo es todo aquello que señalan los analistas, pero fundamentalmente es además, y esa es su característica principal, disparatada y groseramente torpe. Es disparatada y torpe, porque no responde a ninguna política estudiada y cuidadosamente planeada en búsqueda del logro de objetivos nacionales fijados con anterioridad. Inclusive se duda de que haya objetivos políticos nacionales en las relaciones internacionales de nuestro país.

No es el objetivo de esta corta nota relatar los vaivenes de la política de nuestra presidente. Simplemente destacar algunos pocos aspectos salientes de nuestro cada vez más aislado país en un contexto mundial en el que los países tienden a conformar la “gran aldea global” a través del fenómeno que trajo aparejado la globalización, consecuencia del vertiginoso avance de la tecnología.

No es el mundo que se nos viene encima como manifestó nuestra confundida mandataria. Somos nosotros, la Argentina que se cae del mundo, por sus tremendos y desastrosos equívocos y disparates.

Tampoco es el peronismo porque este gobierno no tiene poco y nada del peronismo tradicional. Recordemos que los que conducen las riendas del poder son los que fueron echados de la Plaza de Mayo por el creador y jefe del peronismo. Tampoco es la ideología del partido gobernante, porque todos sabemos que no tienen ideología conocida, salvo el oportunismo político.

Pero inclusive el oportunismo, que podría ser una dudosa pero aceptable táctica política, el kirchnerismo la ejecuta mal y desprolijamente.

A continuación algunos aspectos negativos de la lamentable y desastrosa gestión de Cristina Fernández.

La cancillería y el cuerpo diplomático, en una proporción probablemente la más elevada en el periodo democrático iniciado en el año 1983, está cubierta por nombramiento políticos en desmedro de los de carrera. Y obviamente estos no están en condiciones, por más buena voluntad que pongan, en igualar al diplomático de carrera.

El actual canciller Héctor Timerman, se destaca netamente por su falta de vuelo, idoneidad y torpeza ejecutiva y verbal y seguramente será el peor canciller que se recuerde en nuestra Historia. Su deseo de agradar a la mandataria lo lleva a cometer errores que lo llevan al límite del ridículo, no solo en sus acciones sino también en sus argumentaciones.

La Argentina es actualmente un país en donde todo está por hacerse. Y lo que ya está hecho hay que rehacerlo por su obsolescencia y deterioro por muchísimos años sin el mantenimiento y cuidado adecuado. (Ferrocarriles, carreteras, servicios públicos, etc.).

En un mundo en donde los capitales financieros buscan afanosamente regiones y países en donde invertir con seguridad y rentabilidad, estos evitan cuidadosamente nuestro país para radicarse en los países limítrofes y en América Latina en general.

Este gobierno es el directamente responsable que los capitales extranjeros no quieran radicarse en el país.

El gran “pecado” del cristinismo es nuevamente dejar pasar de largo el tren de la historia al espantar los eventuales inversores y no tener acceso a créditos y préstamos con un interés tan bajo que parece irrisorio, por su fantasioso y trastornado “modelo económico”.

Los disparates y errores de la mandataria en la relaciones internacionales, empezaron prácticamente cuando inició su primer gestión presidencial e inclusive aún antes.
En un viaje por España antes de asumir la primera presidencia la impresión que dejó fue muy pobre. Un empresario presente en uno de sus actos públicos la calificó como “vedette populista” y una mujer “frívola”, “frívola y populista” es el término exacto que utilizó. Un debut nada gratificante para la candidata… ni para el país.

Los desplantes, errores, faltas a la educación y al protocolo aceptado universalmente y su confusa e incontenible verborrea, es una de sus características de la Sra. Fernández en el ámbito de las RR.II.

Recordemos que apenas iniciado su primera gestión presidencial, cuando se descubrió la famosa valija de Antonini Wilson contrabandeando casi un millón de dólares, presumiblemente para el financiamiento de su campaña presidencial, Cristina imprudentemente acusó a EE.UU. de montar una “operación basura” en contra de ella y lo consideró como una intromisión en la política regional.

Y así comenzó, desde el principio, a tensarse las relaciones con el principal potencia del mundo. Con el correr de su gestión la tensión llegó casi a un punto límite. Pasó lo mismo con otros países, inclusive con los españoles, que fueron los principales inversores en la Argentina en la década anterior.

La soberbia, la agresividad y el destrato de la mandataria es casi un aspecto común en las relaciones con otros países. Y esa tensa y mala relación la tenemos con los principales y más importantes países occidentales: EE.UU. España, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia, recientemente Israel y toda la comunidad judía y seguramente otros países que se me quedan en el tintero.

La misma mala relación que tiene con casi todos los sectores del nuestro país, la tiene con los países con los cuales nos relacionamos. ¡Un verdadero caso de análisis y estudio!
Hay decenas de errores y torpezas de la presidente para narrar y buscar una explicación racional: desde la errática relación con Gran Bretaña por las Islas Malvinas hasta el verdadero asalto a mano armada en la estatización de YPF, perjudicando groseramente a una empresa española.

Para no prolongar esta nota en y a modo de síntesis la buena relación de la Argentina es solo con los países de gobierno autoritario o dictatorial de América: Venezuela, Cuba, Ecuador y Bolivia.

En el resto del mundo podemos mencionar, la Libia de Kadafi, Angola, (ref.1) ahora Irán y dentro unos pocos días, la peor dictadura de Africa: Guinea Ecuatorial. (ref. 2).
Para complementar este sombrío y kafkiano panorama, solo nos falta alinearnos con Corea del Norte para estar dentro de los “Outsiders” del mundo.

Dr. Alfredo Raúl Weinstabl

NOTAS:
1) Tanto Angola como Guinea Ecuatorial están gobernados por dos de los dictadores africanos que más años están el poder. Ambos son violadores sistemáticos de los “Derechos Humanos”, bandera política de nuestro actual gobierno.

2) Guinea Ecuatorial figura entre los 12 países más corruptos del mundo, según Transparencia Internacional. Recordemos que el presidente de este último país, Teodoro Obiang, en el año 2008, fue invitado por la presidente a visitar la Argentina. En esa ocasión esta, reprochó públicamente al invitado la trasgresión de los “Derechos Humanos en su propio país. La respuesta fue inmediata. Obiang se fue del país, furioso. Desde la página oficial de su gobierno dijo que “no viajó a la Argentina para recibir lecciones de democracia y respeto de los derechos humanos”.

El presente artículo del Dr. Alfredo Raúl Weinstabl, es publicado en LMP por gentileza de su autor.